Nunca voy a odiarme más a mi misma como cuando no puedo ser mi esencia.

Estoy atrapada en una situación en la que cuando soy, siempre hay una falla, porque hay ojos que me están observando y evaluando: cómo me visto, cómo me comporto, cómo hablo, qué digo, con quién, y una larga lista de etcéteras que no me dejan en paz.

Y por otro lado, el recuerdo.

La nostalgia de algo que nunca fue y que podría haber… Sido? Ni si quiera lo sé.

A diario elimino pequeñas cosas que me recuerdan a ella porque creo que nunca voy a poder sacármela de la cabeza. Me da vergüenza admitir que aún pienso en ella a diario, y también me recuerdo que yo no puedo ni debo estar con nadie más que yo.