10 recomendaciones para la Feria del Libro

Fotorafía de J Eduardo González Castro para FIL XVII

Este fin de semana la XVII Feria Internacional del Libro llega a su fin. Si usted anda por San José no se me ocurre un mejor destino para un paseo de sábado o domingo: recuerde que la entrada es gratuita. Además de llevar paraguas la recomendación clave es apartar un bueeeeeen rato para poder recorrer todos los puestos y elegir con tiempo y calma su compra; un par de horas podrían no ser suficientes.

Tanto en la Antigua Aduana como en la Casa del Cuño encontrará, casi sin lugar a dudas, lo que anda buscando. En ese sentido la presencia de los amigos de distintas librerías de compra-venta fue un acierto. Un ejemplo concreto: yo me había propuesto regresar con algo de Constantino Lascaris a la casa. Tras recibir caras largas en todos los puestos tradicionales donde pregunté me encontré 3 joyitas usadas a precios insuperables. ¿El costarricense por 3.000 colones? No se le puede pedir más a la vida.

Hecha las introducción del caso y tras un par de visitas a la Feria me gustaría compartir 10 recomendaciones de autores costarricenses para que tome en cuenta y le meta amor a su biblioteca.

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Esteban Chinchilla - 16 conversaciones conmigo mismo

La sola existencia de la pequeña editorial artesanal Ambigú es motivo de fiesta. Sus libros, cosidos a mano, son una pequeña obra de arte incluso antes de iniciar la lectura. Su carácter de colección es indiscutible y sus portadas minimalistas un gozo a la vista. 16 conversaciones conmigo mismo reúne una serie de poemas de Esteban Chinchilla (también reconocido fotógrafo) ilustrados con imágenes capturadas por el gatísimo Leo Carvajal, dando vida así a una colaboración de primer nivel. Este tipo de trabajos en conjunto se abren cada vez más paso en los círculos de la literatura local: enhorabuena. No solo hablan bien de lo cerca que estamos todos en un país tan diminuto, abren las puertas a un nuevo crecimiento de artes tan afines como la literatura y la fotografía. 16 da buena cuenta de ello.

Diego van der Latt - 11 textos temporales y Reparticiones

Diego es un geniecillo sacado de otro mundo. Así lo comprobamos cuando conversamos con él para una entrevista publicada en la difunta revista Su Casa. Les recomiendo hagan la lectura de la nota, pero si no la hacen, les adelanto que la mejor forma de resumir su talento es decir sin asco que el tipo es un fuera de serie.

Las malas lenguas dicen que Diego se acercó al mundo de las editoriales independientes con una que otra ilustración para Germinal, donde eventualmente terminó publicando Reparticiones, una de las obras más vendidas del sello durante esta feria. Pero como Diego todo lo puede, no presentó un libro, sino dos. 11 textos temporales nace de la mano de Ambigú y es una de sus publicaciones punta de lanza. En él el capitán hace gala de su elegante dominio del idioma con entretenidas historias de viaje (y vida) relatadas a modo de crónica. Reparticiones, por otro lado, es un libro de cuentos. Ambos quedan ampliamente recomendados para quienes disfrutan de la prosa de escritores locales de la talla de Luis Chaves.

Juan Hernández - Una pequeña muestra del vicio

De edición limitadísima, la más pequeña (ya lo dice su título) obra de Ambigú es un acceso directo e instantáneo al cerebro de mi amigo Juan, uno de los editores más emblemáticos e interesantes de Centroamérica. En estas pocas páginas Juan nos habla de su obsesión con la literatura, de su improbable (y heróico) oficio y de su declarada admiración por Mario Bellatin, uno de los autores más destacados de su sello (Germinal). En lo particular, la obra es un recuerdo de por qué estimo y admiro tanto a Juan. No se hace literatura para impresionar a nadie, ni para demostrar nada. Se hace porque se hace y punto. Se lee y se edita por las mismas razones. La necesidad solo surge, y ya. Para poses, no hay tiempo.

Mario Zúñiga Núñez — Ganamos el partido

Otra obra con el sello de novedad, fechada en 2015 y editada por Germinal. Ganamos el partido es un poemario honesto, urgente, crudo, amoroso, directo, obra de Mario Zúñiga Núñez, quien, con pluma distendida y sensibilidad armoniosa (qué difícil eludir lo cursi cuando se aborda lo que se aborda) nos habla de la relación con su padre a partir del fútbol. Desde ahí, entre versos, nos lleva hasta la enfermedad, la muerte, la familia y las derrotas de la vida. Pero también a las victorias.

Fabián Coto Chaves - El país de las certezas

La pluma de Fabián Coto ya ha sabido llamar la atención gracias a sus textos irreverentes y mordaces para la revista Paquidermo, desde donde se ha consolidad como un provocador de vocación. Más allá de su evidente dominio del idioma (y de sus tiempos) el joven autor posee además una mente prodigiosa y nutrida (es un historiador nato), que pone a buen uso en El país de las certezas (EUNED), un nutrido compilado de cuentos radiográficos (aunque sea por chanfle) de Costa Rica, que no deja de lado otros destinos geográficos y mentales recorridos por el autor.

De pronto un relato nos habla de una noche en el Lobo Estepario, de pronto pasamos a la Segunda Guerra Mundial, de pronto a La Habana. Todas las reglas clásicas del “verdadero escritor” se cumplen tanto en la obra como en sus reseñas, incluyendo la pasantía por Argentina y las innumerables referencias a los autores de punta. Desde mi confesa ignorancia, prescindo de tales luces y solo les digo: Fabián ya se convirtió en un escritor costarricense fundamental y este libro es prueba de ello. Cómprenlo.

Guillermo Barquero - combustión humana espontánea

Es difícil escribir de un amigo. Es más difícil escribir de un libro que uno todavía no se ha leído. Pero ¿cómo no recomendar combustión humana espontánea a ojos cerrados? Barquero es, para mí, el mejor escritor del país. También, sin lugar a dudas, uno de los más complicados. Su sello denso y espeso es imperdible, así como su capacidad de construir las más hermosas y elaboradas frases desde los más oscuros recovecos de la imaginación. Es tal su talento que Guillermo sería capaz de enamorarnos con un cuento dedicado a la descomposición de los cuerpos. No me sorprendería que ya lo haya escrito.

Tras ganar todos los premios habidos y por haber, consolidarse como uno de los mejores fotógrafos del país y regalarnos una colección de columnas intocables para 89decibeles, regresa a las canchas con esta, su nueva novela. Germinal se da el lujo de publicarla y nosotros nos daremos el gusto de leerla. Poco a poco, Memo se hace profeta en su tierra, y alcanza el reconocimiento que merece.

Alfredo Trejos - Crooner

Leo poco. Sobre todo, leo poca poesía. Así que, a pesar de que Trejos es una de las voces más conocidas del país en lo que a versos refiere, distaba yo de estar familiarizado con su obra. Sin embargo, tras escucharlo leer los poemas de Felipe Granados en la presentación de su libro póstumo, encontré en él una sensibilidad que me llevó a traerme su más reciente obra a casa. Crooner (EUNED) presenta, según las propias palabras del autor, una visión más pacífica y conciliadora de su tinta, propia de la madurez que ha alcanzado tras tantos años en el rodeo. Más voraz y desgarrador (sello que le ha destacado) se le puede leer en Antiguas tareas, tres testamentos (Germinal), obra que también se estrena en la Feria y de la que de alguna manera, hoy día se distancia (de ahí el título y el cambio en su línea de creación). “Todo ejercicio creativo tiene que comunicar”, dice Trejos, en entrevista con el Semanario. En Crooner, Alfredo hace eso mismo: comunica. Leyéndolo conversamos con Alfredo. Lo invitamos a un café. O nos invita él.

Danny Brenes - Tamacún

Tan cercana siento esta obra que la he evitado, a pesar de que buena parte de su contenido ya lo he leído. Le tengo miedo, distancia, respeto y cariño al mismo tiempo. No solo por lo que representa (un sueño compartido, un viaje del que nada supe hasta que leí sobre él), sino por que si hay un autor con el que me identifico en esta lista es con Danny. Me preocupa leerlo y terminar fusilándolo (se supone que estoy escribiendo mi segundo libro). Quizá más de lo que debería.

Sucede que Danny no solo es uno de mis mejores amigos, es un “socio” de letras, un embajador de la causa. Nos sabemos, ambos, completamente limitados. Pero francamente no nos importa. Hacemos entonces “literatura menor”, sin pretensiones, sin respetar cánones ni consejos, sin formar parte de gremio alguno. Lejos de ser una pose seudorebelde, es la única forma que encontramos para crear nuestro propio camino, a sabiendas de que estas son nuestras herramientas: prosa sencilla, accesible, cotidiana. Historias nuestras, historias de todos. Tamacún (Guayaba) no es ni más ni menos que eso: una novela sencilla, que toca fibras complejas. Y una promesa. La promesa de que Danny, cuando quiera, va a llegar, precisamente, hasta donde quiera.

Felipe Granados — El libro de los malos tiempos

Dos buenas noticias en una: regresó Ediciones Perro Azul y publica, en su retorno, material inédito de Felipe Granados, poeta cartaginés a quien perdimos en 2009. De Felipe habíamos leído ya Soundtrack, librito de poesía callejera, rabiosa y enamorada que ha alcanzado estatus de culto en los círculos de literatura local, en buena medida (naturalmente) por la muerte de su autor. Pero también porque es fuckin bueno.

El libro de los malos tiempos no hace más que confirmar lo que ya sabíamos: Felipe, ante todo, era un poeta. Y un poeta fuckin bueno. De la persona que Felipe fue, hay tantas historias como poemas, en las primeras páginas del libro Clara Astiasarán nos cuenta la de ella. Y ya por aquellas palabras la obra valió el boleto. Dividada en Pop y Los 99 nombres de Dios esta colección de poesía nos acerca más al artista quebrado que fue Felipe y a su angustiante relación con aquellas personas y aquellos seres que quiso como solo él podía hacerlo. Con todo lo que eso implicaba.

De Felipe yo no pude despedirme. Creo, inclusive, que nuestra última conversación no fue en los mejores términos. La vida me había puesto en la posición de editarlo y perseguirlo a él y a sus textos era un suplicio. Aparecía cuando quería y cómo quería. Pero la espera, siempre valió la pena. Esta vez no fue la excepción.

Héctor Gamboa Goldenberg - Acuantá y Como un Pájaro

Me acerqué al puesto de la Editorial La Jirafa y Yo y un entusiasta vendedor me mostró de inmediato Acuantá, una obra a gran escala (quizá el libro más grande de mi biblioteca) que reúne afiches y poemas de Héctor Gamboa Goldenberg, otro integrante de esa familia guanacasteca que tanto le ha dado al país (hermano de Jaime y Fidel). ¿Qué decirles? Basta con abrirlo para sentir el impulso de llevarlo a casa de inmediato, nada que yo pueda escribir le haría justicia.

Ya había decidido comprarlo cuando el vendedor empezó a recitar uno de los poemas: era el propio Héctor. No solo firmó amablemente el libro sino que me mostró otro de su autoría: Como un pájaro. Incluso para alguien que como yo, no fue fanático de Malpaís, la conexión resultó obvia y el tributo emotivo. El libro ilustra el icónico tema de su hermano y nos lleva de paseo a esa pampa mágica e idílica que vio crecer a un grupo de muchachos excepcionalmente talentosos, que francamente, nunca terminan de sorprender.

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