Entrelíneas

Las pulsaciones se disparan, las zancadas, que cada vez son más largas, se convierten en un sorteo de obstáculos sobre el asfalto. Corren los albores de los años 70 y toca dispersarse, esa loma cercana al Parque Central brinda un enrevesado enjambre de callejuelas que facilitan el refugio.

Vista de Caracas desde San Agustín.

San Agustín fué un barrio popular de dificil acceso, dónde para llegar a casa uno debía encaramar cuesta tras cuesta en sinuosos caminos dibujados por sus humildes construcciones. Un agotador y evitable viacrucis para sus vecinos.

Metrocable de Caracas

Actualmente, el barrio goza de una millonaria inversión de construcción austríaco-brasileña que facilita la comunicación del mísmo con la ciudad. Un trayecto de 10 minutos que a través de sus 5 estaciones, brinda un maravilloso panorama de Caracas además de un merecido descanso a sus vecinos.

También se han implementado discutibles mejoras en su bulevar (desde la estación de Metrocable hasta el Teatro Alameda). Desafortunadamente y emulando a otras zonas de la ciudad, lejos de querer abrir su espacio al resto de conciudadanos, lo han encerrado en su caparazón, desmejorándolo pausadamente.

Callejuelas de la Parroquia de San Agustín

En las casas de inspiración colonial de sus callejuelas, brilla tímidamente un diamante sin pulir; pues disponen de un enorme potencial para incrementar la vivacidaz de Caracas y su visitabilidad.

Y es así como crece San Agustín, entrelíneas, su juventud pensando en Grand Theft Auto mientras en el horizonte, no muy lejos, el jardín del pudiente resplandece en su verdor.