Más despliegue, correr menos

La lesión de Agüero, oportunidad para que Argentina encuentre su mejor versión.


Tres victorias en tres partidos, así comenzó el Mundial para la Selección. Sin convencer, el equipo de Sabella consiguió su primer objetivo, en un campeonato que no le perdonó nada a más de una potencia.

En otro contexto, la baja de Sergio Agüero supondría una catástrofe para el entrenador argentino, pero el nivel del jugador del City y los desajustes que mostró la albiceleste durante la primera fase incrementan el margen de mejora para Messi y compañía.

Fallidos el 5-3-2 y el 4-3-3, el cuerpo técnico podría apostar por el clásico 4-4-2. La versatilidad de dicho esquema dependerá del intérprete elegido. Pensando en ese punto de partida, los candidatos que se asoman para suplir al Kun son Maxi Rodríguez, Augusto Fernández y Enzo Pérez.

Con La Fiera se gana profundidad y experiencia, una baza para tener en cuenta. Ocupando la franja derecha, el jugador de Newell’s garantiza bandas verticales, y se presentaría como socio si el partido se atasca y el 10 decide tirarse hacia su costado predilecto para encarar.

Augusto asegura amplitud, y quizás sea el más adecuado para Zabaleta, ya que en el Celta de Luis Enrique tenía la obligación de desdoblarse defensivamente sin resignar vocación ofensiva. Su presencia podría comprometer las coberturas del mediocampo suizo, que prestará especial atención a las intervenciones de Ángel Di María.

Desde lo táctico, y también desde lo estratégico, Enzo Pérez es la variante más interesante. Carrilero capaz de hacer las veces tanto de interior como de centrocampista, el del Benfica puede tener la banda como inicio, pero cerrarse ante el adelantamiento de Fideo. Aporte doble e imprescindible: ayuda para Mascherano en coberturas, alternativa confiable a Gago como primer eslabón del juego asociado.

Las alternativas mencionadas están unidas por un denominador común: el despliegue. En todas sus formas: vertical y horizontal, defensivo y ofensivo, de posición y de posesión. La inclusión de un jugador más en el mediocampo parece determinante para que Argentina encuentre su juego.

Introducir desdoble para tener un equipo compacto, que se parta en el contragolpe, pero que no pierda equilibrio en el retroceso ni efectivos en el ataque estático. Sumar despliegue, sí, pero para correr menos.