La ley de los servidores

JIM STALEY – ESPAÑOL·SÁBADO, 25 DE FEBRERO DE 2017

.

LA LEY DE LOS SERVIDORES

En la porción de la Torah de esta semana el Creador comienza a dar leyes más detalladas que tratan con varios asuntos civiles. Iremos a través de varias leyes y no solamente disiparemos los mitos acerca de que Yahweh aprueba la esclavitud, sino también veremos el principio espiritual detrás de esas leyes que es un principio relevante para nosotros hoy. De hecho esta porción está llena de sorprendentes instrucciones que si solo conociéramos estas instrucciones, nos llevaríamos mucho mejor con este planeta azul de lo que lo hacemos ahora. Empecemos.

LA LEY DE LOS SERVIDORES

Los primeros seis versículos de Éxodo 21 son todos acerca de cómo los servidores Hebreos deberían ser tratados. Contrario a lo que creen los aprensivos de la Biblia, la palabra de Yahweh no promueve la esclavitud de la forma que la mente del Oeste ha sido entrenada. En la Historia de América, los africanos fueron forzados a venir desde su tierra natal y traídos a América a trabajar en granjas en muchas ocasiones bajo condiciones extremadamente brutales. Veremos cómo este concepto no existe en el contexto bíblico.

A Yahweh le importaba el sistema de esclavitud impuesto en las culturas antiguas y deseaba asegurarse de que los esclavos en Su Reino fueran tratados justamente y que estuvieran bien cuidados. Los Israelitas fueron forzados a venderse a sí mismos en esclavitud en Egipto, pero no fueron tratados con justicia. Es por eso que Yahweh se ocupa del asunto de esclavitud aquí en este pasaje. El no desea que Su pueblo trate a los esclavos de la forma en que los trataron a ellos. Esta entera sección está dedicada a exponer la forma humana y civil de tratar a las personas obligadas por las circunstancias de la vida a venderse como esclavos.

La vida era muy dura en estas culturas antiguas. Algunas veces las personas se vendían ellos mismos como esclavos simplemente para seguir viviendo. Había dos clases principales de sirvientes/esclavos. La primera era cuando un deudor se convertía en esclavo del acreedor. Si por cualquier razón la persona solicitaba prestado dinero que después no podía pagar o tenía algún tipo de catástrofe que lo llevara a contraer deudas, él era forzado a convertirse en esclavo de su acreedor por un periodo de hasta seis años. Los seguros no existían en esos tiempos así que si la persona no era cuidadosa con sus finanzas y sus deudas, podían fácilmente terminar como esclavo de su acreedor. Este es el concepto de esclavitud hebrea.

En la apertura de este capítulo la ley dice que si esto pasaba el esclavo debía servir solo hasta seis años y que sería liberado a los siete. En muchos casos las familias en la actualidad deseaban permanecer cuando su tiempo de servidumbre había terminado, porque podía haber sido mejor para ellos permanecer que empezar una nueva vida por su cuenta y muchos amaban tanto a sus amos que no deseaban dejarlos. Se pareciera a una relación de empleado/empleador. La principal diferencia era que no se les permitía dejarlo sino hasta el séptimo año. Como no tenían la facultad de pagarle a su amo, su trabajo se consideraba como una moneda. En efecto sus cuerpos se convertían en una propiedad colateral del amo hasta que la deuda estaba pagada. Esta es la forma en que la biblia dice que es el esclavo- propiedad del amo debido a que el esclavo está produciendo bienes con su trabajo.

El segundo tipo de esclavitud era el que venía de la guerra. Si los hombres eran vencidos en la guerra, la perdida hubiera creado instantáneamente viudas y niños que no tenían forma de sobrevivir. Los hombres podían ser convertidos en esclavos si no morían en batalla. Y de lo que los escépticos de la biblia no se dan cuenta es de que estas personas despojados por la guerra DESEABAN ser tomados como esclavos. De hecho (en la mayoría de los casos) las mujeres se vestían con sus más finas ropas durante los días de guerra como para presentarse a sí mismas de la mejor manera porque podrían ser llevadas al país ganador si sus esposos morían en la guerra. Era una técnica de sobrevivencia. Sin el apoyo de un hombre era casi imposible sobrevivir en aquella sociedad agrícola. El deseo de Yahweh era asegurar que todos fueran tratados de manera justa.

VENDIENDO UN ESCLAVO.

Cuando llegamos a Éxodo 21:7 la mayoría de las personas comienzan a cruzar sus ojos debido a que los del occidente tenemos en poca tolerancia hacia una persona que venda a su hija. Pero nuevamente algunas familias podrían encontrarse en tan grave peligro que se veían forzadas a vender a sus hijas en matrimonio únicamente para sobrevivir. Es similar a un matrimonio normal en el cual el esposo pagaría dote o precio nupcial a la familia por su hija. En este caso el precio nupcial podría haber sido la hija misma. Toda esta en tu percepción. Podría haber sido que la hija no deseara casarse con el hombre al cual era vendida, pero lo necesitara para que su familia pudiera sobrevivir.

El verso 8 dice: «Si ella no agrada a su amo que la había destinado para sí, permitirá que sea redimida. Pero no podrá venderla a un pueblo extranjero, por haberla tratado con engaño.» (LBLA). Lo que el texto dice aquí es que si el hombre con el cual ella se casa cambia de parecer acerca de ella, él no se le permite venderla a nadie. El rompió su palabra en permitir que ella fuera su esposa y a la familia se le debía permitir que la comprara de regreso. Echarse para atrás en su palabra se consideraba una gran traición en aquellos días y ponía a la mujer y a la familia en gran riesgo porque un acuerdo había sido ya hecho. De nuevo todas estas instrucciones eran para proteger a aquellos que por los peligros de la vida eran forzados a venderse como esclavos.

TRAYENDO ESTO AL PRESENTE

La sección anterior nos enseña muchas cosas no solamente acerca de nuestro Creador, sino también acerca de cómo aplicar esta sección de la Torah en el día de hoy. Primero nos dice que nosotros servimos (ebed… la misma palabra Hebrea para esclavo) a un Creador amoroso que se preocupa por cada persona sin importar en donde se encuentran en la escalera social. Él está tratando de enseñarnos que cada persona merece respeto aun cuando ellos están en el punto más bajo de su vida.

Si eres acusado en Estados Unidos de cometer un crimen y hay una restitución que pagar, de acuerdo al sistema judicial civil, eres enviado a una prisión donde no haces nada más que esperar que tu sentencia se cumpla y produces casi nada para pagarles a las víctimas. Este sistema está en contra de lo que la Torah enseña: que la persona que está en deuda y debe restitución está obligada a trabajar por o para la persona a quien le debe dinero. Mandar a la persona a prisión no hace nada por la persona que tiene necesidad de los recursos financieros que perdió. Si alguien accidentalmente pierde el dinero de otra persona, de acuerdo a la Torah, debe convertirse en su esclavo hasta que el dinero es completamente pagado y en ciertas situaciones debe pagar el doble. Si ellos a propósito defraudaron a la persona, deberán pagar el doble si los bienes sustraídos son encontrados en su posesión (Éxodo 22:4).Pero si la oveja o el buey son vendidos o sacrificados el ladrón deberá pagar 4- 500% en restitución. Hay serias consecuencias para el robo intencional.

El principio es muy claro. El corazón del individuo y su intención original es lo que está en juego aquí. Si la persona no tenía la intención de destruir los bienes de otro pero por alguna clase de situación externa, el bien fue destruido, el seria obligado a ocuparse de la deuda. Si la persona era en efecto un delincuente verdadero que planeo defraudar a alguien, la penalidad seria por lo menos el doble y posiblemente mucho mayor. En ambos casos el enfoque está en resolver a quien se le debe. En ningún caso la persona es puesta en prisión sin oportunidad de restituir. Esto es castigar a quien se debe restituir tanto como a quien está en deuda. Si el gobierno de los Estados Unidos estuviera realmente preocupado por reformar la prisión, harían bien en considerar la Ley de Dios como la medida. El Creador está más interesado en la totalidad de la persona que en castigar al ofensor.

PATERNIDAD

El principio de la totalidad debería ser lo que todo padre busque enseñar a sus hijos. Muy a menudo mi esposa y yo vemos niños castigados por hacer algo mal y el castigo no hace nada para reparar la situación o reparar su corazón. Algunas veces nosotros como padres estamos tan acostumbrados a castigar por frustración que no nos damos cuenta de que no estamos logrando nuestra meta: formar el corazón para servir al Rey. No estamos supuestos castigar, estamos supuestos corregir… hay una diferencia muy grande. En el contexto de esta porción Yahweh se preocupa por corregir al individuo que fallo y reparar el daño a las personas.

Cuando un niño roba algo, podemos castigarle o enseñarle restitución y compensar a la persona que le perjudicó. Enseñarle restitución le enseñara que el robar le costará el doble a largo plazo y lo llevara a ser castigado por las autoridades en el futuro si no es corregido ahora. Le enseñamos la ley de la esclavitud. La ley nos muestra que cada persona debe ser tratada con el mayor respeto porque cada persona es hecha a la imagen de Dios. No le enseñamos a nuestros niños que nosotros no robamos porque esta «mal», les enseñamos que está mal porque difama la imagen de Dios tomar algo que no les fue dado a ellos por el Creador. Así que el acto no es tanto el acto físico de robar algo material, sino robar a Yahweh la imagen que Él está tratando de establecer en la tierra.

EL PUNTO DEL ARITCULO

Como puedes ver hay mucho que aprender de los mandamientos de Yahweh. Todos tienen un principio espiritual adherido que trasciende el periodo cuando fueron dados. Hay un texto en negro para ese periodo y entonces hay un principio de fuego blanco detrás del texto que lo trae a la vida el día de hoy para nosotros. Ese es el mensaje. Esa es la Torah real que existe por todos los tiempos. Es el corazón del Creador y su intención original que estamos buscando. Y en esta sección de la escritura, su intención es que tratemos a los otros con el mayor respeto sin importar si son ricos o pobres, libres o esclavos. Todos deben ser tratados con justicia y todos deben enfocarse en restituir a los otros tanto como sea posible.

La más grande lección que podemos aprender de este pasaje de ser forzados a la esclavitud por no poder pagar lo que debemos es la historia de lo que Yeshua hizo por Su pueblo. La Torah requería que nosotros fuéramos vendidos como esclavos por nuestro pecado. Cuando pecamos contra Yahweh quebrantando Su ley, la pena es la muerte eterna (Romanos 6:23) y antes de que nos alcance esa muerte estamos confinados a vivir en esclavitud de los principios elementales que la palabra enseña. Pero el Padre viendo la situación en el Egipto moderno de hoy en día, envió a su hijo a pagar el precio nupcial, redimiéndonos de esa vida de esclavitud y muerte, por Su propia Sangre. Esto nos permitió ser liberados de la ley del pecado y de la muerte para servir (y ser esclavos de) otro Amo que nos trata como herederos a Su trono. El evangelio entero está construido en la porción de esta semana. Y porque nunca podríamos pagarle a Él por la deuda que El pagó por nosotros, gozosamente escogemos ser sus esclavos por el resto de nuestra vida ¡Amen!

Shalom

Jim Staley.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated carlos Chacon’s story.