Eterna Isabel
Isabel S. A. (Gordejuela 1922 - Vitoria 2016)
Abuela, te fuiste tan rápido el pasado 21 de enero que aún no he podido asimilar que ya no te veré tejiendo al entrar en casa. Va a ser difícil no ver esa sonrisa tuya, sentirte muy cerca… aunque los recuerdos e imágenes perduren para siempre.
Tus vivencias y tu fortaleza se quedan con nosotros, tu generosidad, amor y trabajo son el mejor regalo y te estaremos eternamente agradecidos.
Quiero creer que seguirás sintiendo nuestro cariño y que serás nuestra luz desde el cielo. Siempre pensé que este momento tardaría mucho en llegar, que serías eterna, que sin ti nos faltaría un pilar esencial…
Y me acuerdo de los muchos y felices tiempos que vivimos en Amurrio, y me acuerdo de todo lo bonito vivido a tu alrededor. De lo triste y feo prefiero olvidarme, porque no merece la pena. Fuiste alegre y positiva y así lo serás para siempre.
Y me acuerdo de mi madre, por supuesto, y me acuerdo de tus abrazos…
Demasiadas emociones que no quiero esconder y que me hacen llorar a moco tendido mientras escribo esto. Soy así, no puedo evitarlo.
Me quedo con la pena de no haberte llevado a tu Gordejuela natal un día soleado de primavera, pero te prometo que iremos a visitarte a ese cementerio que forma parte de mis recuerdos más íntimos.
Sé que estarás ahora junto a tu amado Luis, dale un fuerte abrazo de nuestra parte. Y descansa en paz, abuela, te lo mereces.
Gracias por todo, eterna Isabel.