Con todas las cosas y en todas las cosas, somos relativos.

El tiempo no cura nada, solo nos enseña a vivir con el dolor.

Todo es relativo, el tiempo lo es, una dimensión fácil de olvidar y fácil de desperdiciar, porque todo transcurre, como el sol de cada mañana que se oculta al atardecer. Cada día pasa, cada momento pasa, y nos volvemos físicamente más viejos. Un día te encontrarás pensando en el pasado, cierras los ojos y recuerdas cosas del pasado: tener el sentimiento de cuando eras niño, cuando jugabas, cada olor, cada color, todo en un instante, recuerdas cada sensación, sientes cada fragmento de tu memoria encrustada en tu cabeza, cuando derrepente, la imagen se convierte en una alucinación. Luego de la desesperación, abres los ojos y el tiempo se fue de nuevo, tan fácil, tan rápido, porque “la vida sigue contando cada segundo”, dejando atrás secciones perdidas de tu vida, porque el tiempo no perdona la edad, solo pasa y se desvanece como páginas en blanco.

Se convierte en espacios vacíos, en espacios olvidados, en lugares melancólicos. Es imposible regresar el tiempo, es tan llano ver como nuestra vida se consume y “tenemos tiempo” pero nos quedamos pensando como si el tiempo fuera algo que realmente existe, como si cada día no te dieras cuenta que todo ya está sucediendo y entonces quieres empezar a correr cuando antes ni siquiera caminabas, quieres ir rápido porque te das cuenta que estás perdido en el pasado, como si corriendo en un largo túnel oscuro fueras a encontrar luz, pero sientes que es tarde y es cuando comienzas a pensar acerca de tu destino, ¿por qué no sabía esto antes? ¿por qué no puedo ser joven otra vez? ¿por qué no puedo ir al pasado otra vez? Tu vida se ha ido, el tiempo se ha ido, todo se ha ido y tú quieres irte también, desaparecer, pero el tiempo no regresará, nada hará cambiar ese hecho; y como todo es relativo, cada momento de nuestra vida debe ser imperativo, desde que nacemos, conforme el tiempo, crecemos y envejecemos, y algunas cosas son difíciles de cambiar porque ya están hechas, pero otras cosas pueden ser más, pueden ser transformadas, evolucionadas, como lo que está dentro de nosotros, lo que no puede ser visto dentro de nosotros, y quizá afuera pueda ser que vean que maduramos, que cambiamos, pero dentro no hicimos ningún cambio, así que la edad es solo un número, pero eso no comprueba que estamos envejeciendo realmente, podrías verte joven por dentro y viejo por fuera y viceversa, no importa cuanto tiempo haya pasado, al final es lo mismo por dentro, y eso no altera la verdad acerca del tiempo, este siempre seguirá pasando y si estás esperando el “momento indicado”, estás equivocado, el tiempo nunca llega, solo pasa.

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