Una joven se dispone a consultar su smartphone. DARIUSZ SANKOWSKI

¿Saben hacer un buen uso de los smartphones los jóvenes de Astorga?

“Entre un 90% y 100% de alumnos cuenta con este tipo de dispositivos, además siendo de buena calidad”, asegura Juan Carlos Berdasco Valle, director del IES de Astorga, sobre esta realidad que se presenta en el centro educativo que dirige. Según un estudio del Instituto Nacional de Estadística (INE), publicado el pasado mes de octubre, este año se ha reimpulsado el número de niños que disponen de uno. 67 de cada 100 adolescentes de 10 a 15 años tienen móvil en España, un 3,5% más que en 2014. El porcentaje es mucho mayor entre los chavales de 14 y 15 años: nueve de cada diez de ellos tiene al menos uno de estos teléfonos.

Esta tendencia, que arrancó hace dos años, tiende a consolidarse y con ella surgen nuevas necesidades en los centros, así como también nuevos problemas o pautas de comportamiento en los jóvenes dentro y fuera de estos espacios. Según la normativa para el IES de Astorga los teléfonos móviles sólo pueden utilizarse en el hall o en la planta baja durante el recreo, es decir, durante el periodo no lectivo. Sin embargo “siempre pueden disponer del teléfono del centro si tuvieran la necesidad de llamar por él”, afirma Berdasco. Una situación parecida es la que nos encontramos en el Colegio La Salle, que se sitúa a escasos metros del anterior. Su director, Juan González Castromil, apunta a que las normas de convivencia estipulan que el teléfono móvil no se puede llevar al colegio ya que está prohibido, a excepción de circunstancias familiares especiales que requieran que el alumno lo lleve consigo. Aun así, Castromil, se muestra más abierto a su uso cuando las necesidades educativas lo requieran, “también existe la posibilidad de que, por necesidades educativas y de aprendizaje, sea necesario su uso dentro del aula, como por ejemplo en el laboratorio, en clase de tecnología, o para llevar a cabo un proceso de respuesta instantánea, pero siempre en estos casos el uso del dispositivo se encuentra bajo la supervisión y control del profesorado”.

Pepita, alumna del Instituto de Astorga, se muestra de acuerdo con la norma, aunque reconoce que pueda llegar a ser algo exagerada para sus compañeros más mayores, “estoy de acuerdo, aunque creo que eso de no llevar teléfono a clase es algo exagerado para alumnos mayores de edad o que tengan la necesidad de llevarlo encima por motivos de urgencia, personales o familiares. En este caso, estos deberían mostrar respeto hacia los demás y no molestar o interrumpir la clase, poniéndolo en vibración o silencio”. Alex, que estudia 2º de Bachillerato en este mismo centro, se muestra más escéptico y se lamenta de que en los cambios de clase o en el pasillo no pueden utilizarse.

Carmen Villaverde, psicóloga licenciada por la Universidad Complutense de Madrid, se muestra apasionada por el uso del smarthpone como herramienta tecnológica siempre que se haga un buen uso del dispositivo. “Yo creo que el uso del móvil y su conexión a la red es sin duda un avance, es útil en muchos aspectos y puede ser beneficioso siempre y cuando se haga un uso racional, es decir, limitando su uso”. En esta misma línea se sitúan Cristian y Naiara, ambos estudiantes del IES de Astorga. Cristian, que tiene 18 años y estudia 1º de Bachillerato, cree que el teléfono móvil es ahora mismo una herramienta fundamental para la sociedad, como por ejemplo para usarlo como calculadora o de acceso a Internet entre otras funciones. “No estoy de acuerdo con la norma de mi centro de estudios porque no todo el mundo tiene calculadora o Internet, y en las aulas no hay ordenadores a los que podamos tener acceso”, sentencia Cristian. Naiara, por su parte, tampoco está de acuerdo con la normativa, y va más allá sosteniendo que no es la solución. “En muchas ocasiones es más rápido consultar algo desde el móvil que con los ordenadores tan viejos que tiene el instituto”, alega esta estudiante de 2º de Bachillerato.

Según Berdasco, los padres están de acuerdo con la normativa del Instituto, “los padres están acorde con la normativa, somos bastantes flexibles. Por ejemplo, en Asturias, no se permiten en ningún momento. Aquí la normativa es más permisiva y apelo a la responsabilidad de cada uno. También los profesores deberíamos dar ejemplo y no utilizar nuestros móviles”, explica. Castromil se muestra también satisfecho con la conformidad de los padres de los alumnos de La Salle, “los padres lo entienden, no hay observaciones al respecto”, atestiguó.

Pero volviendo a la recomendación de Berdasco hacia sus compañeros nos encontramos con que los alumnos del IES también son conscientes de esto. Imelda y Lidia, de 4º y 2º de la ESO respectivamente, creen que hay ciertos profesores que no cumplen con la normativa, ya que hacen uso de sus teléfonos personales. Alex ratifica las respuestas de sus compañeras y afirma que ciertos profesores deberían dar más ejemplo en cuanto a un buen uso de los dispositivos dentro de las aulas. Naiara también se muestra enojada a la hora de responder a esta pregunta,“algunos profesores les llega a sonar en clase y los ves por los pasillos con el móvil”, declara. La psicóloga se muestra totalmente de acuerdo con el director. “No les podemos pedir a nuestros adolescentes lo que la población adulta no le damos. Y desde luego el ejemplo yo creo que no se lo damos ni en la familia ni en el contexto escolar tampoco, porque a veces los profesores tampoco se lo dan”, sostiene Carmen Villaverde.

Castromil y sus compañeros de enseñanza ofrecen en las aulas recomendaciones para un adecuado uso de los dispositivos móviles, algo que sin duda agradecen los estudiantes. “En algunas tutorías tratamos el uso de las redes sociales, que están muy ligadas a los teléfonos inteligentes así como también a tabletas y otros dispositivos electrónicos”, informa. Berdasco recomienda directamente a sus alumnos que no lo lleven al centro, ya que insiste en que siempre pueden disponer del teléfono del centro si hubiera necesidad. “Desde el IES se respeta el derecho a la propiedad privada y a la no sustracción de las pertenencias”, expresa el director añadiendo que “en este sentido ponemos medidas y se garantiza la seguridad en la medida de lo posible, pero ciertamente si no lo trajeran podrían evitarse muchos problemas”, en referencia a la posibilidad de desapariciones o robos de los objetos. Dos de los estudiantes entrevistados afirmaron tener constancia de compañeros a los que se les sustrajo el teléfono móvil dentro de las instalaciones.

Al tratar el uso de los móviles por parte de los jóvenes, Berdasco se muestra desilusionado, augurando que en breve será el fin de las relaciones sociales. “A día de hoy podemos ver a diferentes grupos de niños juntos, cada uno de ellos con su propio móvil, pero sin hablar con el de al lado”, relata. En opinión de Castromil lo triste es llegar a tener adicción al móvil, ya que a día de hoy, según propone, “por el exceso de aplicaciones, es más un juguete que una herramienta de comunicación”.

Imelda y sus compañeros Alex y Alberto se muestran de acuerdo en que deberían hacer un mejor uso de sus teléfonos. Con un rotundo “sí” responde Imelda a la pregunta de si cree que debería hacer un uso más limitado y racional de su smartphone. “Es muy adictivo”, reconoce. Según Carmen Villaverde la actitud que hay que tener es la que Cristian muestra, “cuando estoy con mi pareja o amigos suelo desconectar del móvil a no ser que sepa que tengo algo importante que recibir. Ese tiempo es exclusivo para ellos”. Como psicóloga -y madre- Villaverde anima a padres, familiares y amigos a fomentar realmente un uso del tiempo libre que motive una relación directa. “Hay que hacer entender a nuestros jóvenes lo importante del ocio y de tener una afición. Hay que fomentar el uso del tiempo libre, debemos generar interés por actividades sociales que permitan relaciones reales”, anuncia.

Castilla y León se encuentra entre las cuatro comunidades autónomas con un mayor porcentaje de niños con móvil, un porcentaje que se sitúa en el 73,4%, por detrás del País Vasco (con un 79,6%) y Asturias (76,2%), y tan solo por delante de Castilla-La Mancha (72,2%).Frente a ellas, las comunidades con un porcentaje menor son Cantabria (con un 52,5%), Ceuta (56,6%), Navarra (61,1%) y Cataluña (61,8%).

Seguridad

Juan Carlos Rodríguez, jefe de la Policía Local en Astorga, reflexiona con Astorga Redacción en temas de seguridad relacionados con las redes sociales y los teléfonos móviles inteligentes. El máximo responsable del cuerpo de seguridad municipal afirma que “la realidad es que no hacemos un buen uso de los teléfonos, porque bien usados son una buena herramienta, pero no sabemos utilizarlos”. Rodríguez recomienda ser comedidos en la información que se ofrece, y permitir solo el contacto y el acceso a nuestros perfiles sociales a la gente que se conoce en la vida real. “No sabes la cantidad de gente que está detrás de la información que se ofrece en Internet y las redes sociales”, explica.

Desde la comisaría local de policía donde nos recibió, Juan Carlos Rodríguez reconoce que al cuerpo no les llegan denuncias de teléfonos robados, “la gente no lo denuncia, tan solo vienen a preguntarnos si han aparecido”, esclareció. “En algunas ocasiones vienen a entregarnos teléfonos livianos, pero de aquellos que son más avanzados nada, estos los introducen en el mercado negro y fuera de España. Los que más desaparecen son aquellos que las chicas dejan en los bolsos en las noches de fiesta”, confesó.

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Originally published at Astorga Redacción on November 12, 2015.

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