Líneas de tiempo, entre la causalidad y la casualidad de la historia.
-Una herramienta para el servicio de la literatura y el conocimiento de sí mismo-
L Las líneas de tiempo son elementos gráficos que permiten darle un orden cronológico a determinados temas, usualmente se utiliza o refiere a la historia, donde cada suceso adquiere una posición dependiendo de la importancia del hecho y el año en que ocurrió. Lo más importante a la hora de crear una secuencia es que se visualice la relación temporal que hay entre los hechos destacados y sus efectos.
Las líneas de tiempo se convierten en una herramienta didáctica que fortalece el ejercicio académico, debido a que su formato permite generar un contenido que esté cargado no solo de valor histórico sino también de unas fechas que ordenan de manera consecutiva las principales eventos que han hecho mella en la humanidad.

Para elaborar dicha la temporalidad lineal debe haber identificado los dos aspectos, los hechos y las fechas iniciales y los últimos en que estos sucedieron. Posteriormente, se debe ubicar y seleccionar cronológicamente aquellos sucesos que tuvieron un impacto mayor en la historia y por último, todo como un diagrama interactivo.
La disciplina que ha dotado de mayor valor a este elemento ha sido la historia, que tanto haciendo diégesis como siendo objeto de estudio ha logrado condensar la historia a unos periodos e hitos específicos que determinaron los efectos que actualmente se viven, unos le llamarían azar al presente, otros sin duda lo llamarían causalidad.
Y es precisamente esta causalidad la que permite comprender el ahora y estudiarlo a la luz de una ley que es inherente a la realidad humana: Ley de la causa y el efecto, que no solo se diagnostica en grandes ciencias sino también en la cotidianidad. Hacer un ejercicio lineal permite identificar las irrupciones del pasado que detonaron el ahora, como es el caso de la Revolución Industrial en 1760, que consistió en un paso de la economía agrícola y artesanal a la industrial que, siglos más tarde daría como resultado el auge de la tecnología y una sociedad completamente dependiente a esta.
Como se observa en el ejemplo anterior todo parte de un antecedente que surtirá sus efectos a largo plazo, atendiendo a esta lógica se podría deducir que existe una gran responsabilidad con el ahora y las decisiones que son tomadas a la ligera sin creer que tienen una gran repercusión. Si se analiza la historia de la humanidad se podría hacer una periodicidad entre las correspondencias de las causas y los efectos y quizás se lograría determinar un promedio de resultados con un pequeño margen de error.
Y qué tal si esta herramienta no solo se queda como sustento de la historia universal, sino que se lleva a un plano más personal donde pueda ser aplicado a esos pequeños pero sustanciosos encuentros literarios que marcaron la vida de quienes por azares o casualidades tomaron un libro sin saber hacia qué pasaje les conduciría. Son sin duda esos textos los que componen y enriquecen la vida de quienes los leen, los que marcan su historia y les hace concebir la vida desde una óptica más profunda y reflexiva.
Porque un libro tiene como premisa el cambio y su única contraindicación radica en que no se vuelve a ser el mismo pero no hay que temer por ello, sino que se debe esperar con incipiente calma esa frase que está esperando ser leída, y ahí viene lo grande: la resonancia del ser con dichas ideas, el cambio inminente, la huida y el reencuentro consigo mismo.
Es por ello que vale la pena pensar en cuáles han sido esos libros que han generado ese cambio, esos que han traído grandes sacudidas y han sido ese único soporte que pudo poner en palabras ese sentir abstracto que merodeaba por la cabeza sin encontrar forma ni nombre alguno, hasta que ese autor lo nombró y solo desde la existencia de la palabra, de ese nombrar pudo existir para ser posteriormente resuelto.
Sin duda no basta solo con pensar en nombres de libros y autores, también debe pensarse en la fecha que este fue leído, porque a partir de ahí, construyendo una temporalidad lineal puede entenderse la relación de la que se hablaba al inicio (acción y efecto), por ejemplo, leer a un Fernando González puede resultar decisivo a la hora de adoptar una corriente del pensamiento o una postura frente a la vida misma.
La simbiosis resultante de los dos enunciados -línea del tiempo y literatura- crean otra forma de concebir la historia, no solo desde los datos y los acontecimientos frívolos narrados de forma visceral en los libros de historia, que solo contaban una parte de la historia desde las decisiones de la monarquía o los altos mandos en los que el pueblo quedaba relegado al silencio y a la muerte, sino desde la inspiración fruto de la muerte a la que apeló el pueblo para contar lo que sucedía con ellos, los que no tenían voz pero sí un alma que ansiaba verdad, que aunque sabían no iba a darse a conocer de inmediato, sí mostraría a la humanidad esa parte faltante que revela la verdad de los hechos.
Contar la historia desde la literatura en una forma cronológica es un acto que llena de sensibilidad al hombre, le permite sentir la grandeza del pasado y el dolor que implicó narrarla. Habiendo tenido esta premisa se puede formular la cuestión de una forma más personal, ya no preguntándose por los libros que fueron fruto de un hecho político, económico o religioso sino el cómo los libros que se han leído también han afectado la vida, qué desencadenaron y qué cambios propiciaron.
Porque nunca se es el mismo cuando se lee, porque los libros tienen la virtud de encontrarnos en el momento preciso, y no viceversa, porque siempre hay una palabra que se nombra y detona algo dentro, porque la vida tiene la sonoridad de las palabras leídas un martes a las 11: 26 de la noche, porque todo rima con la fina casualidad de leer una vida que ya cruzó lo que se vive en el momento, porque los muertos o las personas ficticias u alteregos tienen la enorme facilidad de hacer entrar al hombre en razón.
Finalmente, hay otro elemento con el que se puede articular y el que permite conectar los recursos con el propósito de expandir el conocimiento: la tecnología, específicamente la internet, ese ente intangible que enlaza realidades y la posibilidad de alternar de lugar solo con una haga clic en un portal llamada hipervínculo. La internet significa la creación de otra vida que no está condicionada al tiempo y al espacio. Es una forma de ser inmortal.
El uso de las TIC facilita el realizar diferentes operaciones que contribuyen al desarrollo humano y además hacen didáctico el aprendizaje, como es el caso de las aplicaciones con las que se crean líneas de tiempo tales como: Tiki-Toki , Timeline , Rememble , Timeline JS , Sutori , Capzles , entre otras.
Internet es el lugar intangible que desafía el tiempo y el espacio donde se conjugan la causalidad y la casualidad, la causalidad de sentirse producto de unos acontecimientos históricos y la casualidad de coincidir con un epígrafe que cambie la vida. Los libros tienen el poder de cambiar el futuro.