Inception en la vida real.

La trama de la película Inception era que estos personajes podían infiltrarse en los sueños de otros para implantarles ideas y así robar claves de bancos, datos, etc.

Lo que les voy a contar es algo que pasó 20 años antes de la película, pero creo que Nolan tomó inspiración de éste evento.


Había una vez, un hermano y una hermana que les encantaba jugar.

(Mentira, déjame arreglo ese).

Había una vez un hermano que le encantaba jugarle a su hermana.

(Mejor).

Él siempre la molestaba, hinchaba, llamaba nombres o lastimaba. Aunque al final del día, siempre se sentía mal por hacerle su muñequita de trapo. Pero luego empezaba el nuevo día y se le olvidaba.


Todos los años, la madre les hacía tomar a sus hijos un jarabe sabor a pie amargo con notas a tierra y aroma a frutos podridos, con el fin de “matar los bichos de la panza”. Y todos los años, el hermano esperaba que ese espantoso jarabe dejara de existir, que la farmacéutica se declarara en bancarrota y dejara de producirlo, que los doctores dejen de recetarlo, que la madre se olvidara y que mágicamente dejen de existir esos temidos “bichitos de la panza”.

Bueno, la historia que les voy a contar no tuvo un desenlace feliz como pensar en la bancarrota de la farmacéutica ni sobre la memoria selectiva de los doctores.

Un día, la madre les comentó a los hermanos que a la noche, antes de dormir, tomarían un jarabe.

El terrible remedio para bichos…

La hermana pequeña, que en ese momento todavía no conocía la asquerosidad del susodicho líquido, no reaccionó a la noticia. Pero el hermano mayor, que por varios años había estado sufriendo por ese atroz sabor del medicamento, empezó a hacer muecas demostrando asco y pavor. Él odiaba ese líquido. Y estaba decidido en no ser el único con miedo a ingerirlo esa noche.

Toda la tarde se pasó diciéndole a la hermana menor los atributos negativos del remedio. Y con cada hora que pasaba, la desesperación crecía en él.

1 pm: — Es asqueroso el remedio que dijo mamá.

2 pm: — La última vez que tomé casi vomité de lo amargo de ése.

3 pm: — Es como tomar jugo de Pyne.

4 pm: — Su color es marrón feo, parece caca de perro.

5 pm: — Mamá te va a obligar a tomar aunque no quieras.

6 pm: — ¡Wakala! ¡Me da todo cosa luego pensar en eso!

7 pm: — Qué asco.

8 pm: — ¡Es asqueroso asqueroso asqueroso!.

Luego de cenar, la mamá se acerca a los hermanos y les dice que era el momento.

La hermanita empieza a llorar y gritar que no quería porque el remedio era asqueroso. (Ahá, inception)

La madre trataba de hacerle entrar en razón (porque la niña nunca había probado el líquido), que no era para tanto.

El hermano que le seguía haciendo caras como devolviendo la comida, le susurraba entre muecas que ese remedio era lo más asqueroso que iba a probar en su vida.

La madre, bien corta de mecha con el show presentado por la hija, agarra la cuchara, sirve el remedio y obliga a la niña a tomar el líquido.

El color era efectivamente marrón oscuro con notas amarillas. Mientras el líquido bajaba desde su boca por el esófago al estómago, la cara de la niña era como si la asquerosidad y el miedo se hubieran juntado en una expresión facial perfecta.

Silencio y quietud, hasta que la niña salió corriendo.

Tanto asco sintió/pensó que sintió la niña que fue corriendo al baño y devolvió, pero no sólo el remedio sino también la cena que habían comido antes.

El hermano, al escuchar el sonido del vómito chocando contra el piso del baño, empezó a reír y aplaudir. Su plan funcionó.

La madre sorprendida, que seguía parada en el mismo lugar con la cuchara todavía en su mano, vio la reacción él y entendió lo que pasó. Tiró la cuchara al piso y se puso frente a su hijo.

- ¿Qué le hiciste a tu hermana?- le preguntó con rabia.

El otro seguía riendo y negando con la cabeza.

-Pensás que es simpático lo que hiciste?. Ahora mismo te vas a ir a traer el balde de atrás, lavandina y el repasador porque VOS vas a limpiar el vómito de tu hermana.- Ahora era ella quien esbozaba una pequeña sonrisa.

- ¿QUÉ? ¡Pero eso es Asqueroso! — le contestó el otro.

-Si, asqueroso es. Más que el remedio, ¡te aseguro!.

Sin decir nada, el otro dió la vuelta y fue a traer las cosas. Sabía que con su mamá no había mucho que negociar y menos porque su plan salió a la perfección excepto por ese mínimo detalle de cubrir sus pasos.

Entre los 3, la madre, el hermano y la hermana, limpiaron toda evidencia de lo sucedido.

Luego, los dos niños tomaron el “remedio para bichos” sin decir una palabra. Todos los años siguientes, tampoco.

Así que Nolan, para la próxima un agradecimiento por lo menos al hermano y a la hermana por la historia.
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