Ansiedad y otros remedios.

No hay nada peor que despertar con una inquietud que se desborda y no te deja respirar. Saber que sin importar cuantas veces lo pienses, ya han pasado por tu cabeza todos los escenarios posibles al respecto y simplemente, no hay nada más que tú puedas hacer. No importa si es una preocupación por algo que podría llegar a suceder en unos minutos, horas e incluso años.

Uno trata de ser racional al respecto, crítico, pero, ¿realmente qué factores podemos controlar de algo que aún no sucede?,¿Por qué vivir planeando algo que es totalmente inesperado y fugaz?

Tal vez el remedio para esto se encuentra en el mismo problema, ¿será posible que logremos voltear las cartas a nuestro favor?,¿Podremos llegar a un punto en donde nuestros mayores miedos se conviertan en nuestros mejores aliados?

Creo que eso es algo que todos buscamos y no hemos alcanzado en su totalidad. Normalmente tratamos de manufacturar lo que nos pasa, cuando en realidad, lo más interesante es aquello que llega sin pensarlo; aquellas agradables sorpresas -o sustos- que traspasan nuestra simple realidad.

Nos han enseñado toda la vida que pensar antes de actuar es una virtud; ¿pero qué pasa cuando esos pensamientos se convierte los monstruos debajo de nuestra cama?

No lo sé. Probablemente sea mejor dejarnos llevar, de una vez por todas.

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