¿Usted sabe qué carajos está pasando con Grecia?

¿Quién tiene la culpa, los griegos, la ‘troika’, ambos, ninguno?
Grecia y el euro, ¿incompatibles?

Para los defensores a ultranza del capitalismo, los griegos, tras muchos años de despilfarro y unas políticas económicas irresponsables, son los que han provocado lo que parece ser el inminente colapso de la economía más frágil de Europa y un posible comienzo del fin del euro.

Para las personas de ideas de izquierda, han sido la tiranía, la intransigencia, la ceguera y la desmedida ambición de la ‘troika’ -el triunvirato compuesto por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional-, las que han ocasionado una crisis económica que tiene a Grecia a un paso de salir de la zona Euro y con ello abrir una caja de pandora de inciertas consecuencias.

No soy economista, ni pretendo serlo, pero les comparto las que, para mí, han sido las respuestas más neutras que he leído en distintos medios sobre la situación en Grecia, en particular un artículo de Liz Alderman, del ‘The New York Times’, y del cual me inspiré para este artículo.

¿Qué es lo que está pasando en Grecia en estos momentos?

Este país del sureste de Europa, con casi 11 millones de habitantes, y una cifra de desempleo de más del 25%, se encuentra a un parpadeo de la quiebra y, en consecuencia, de su salida del euro.

Las negociaciones de última hora entre Europa y Grecia, que ya anunció que no pagará una deuda al FMI por 1600 millones de euros que debía abonar hoy 30 de junio, prosiguen.

¿Por qué está al borde de la quiebra?

Hace 5 años, cuando aún se sentían las fuertes réplicas de la crisis económica mundial de 2008, Grecia admitió que sus finanzas no eran tan robustas como lo venían vociferando sus distintos gobiernos.

De hecho, la situación era tan crítica, que el entonces primer ministro socialdemócrata George A. Papandreou aceptó un paquete de rescate de 110 mil millones de euros a cambio de implementar unas políticas severas de austeridad. Un año después, a tenor de una situación que no mejoraba, se aceptó un segundo salvavidas por 130 mil millones de euros, pero con condiciones aún más estrictas. Este fue aprobado de forma unánima por los partidos griegos en 2012.

A principios de este año, una ciudadanía inconforme que veía que los asfixiantes ajustes no estaban sirviendo para sacarla adelante y, al contrario, la estaba empobreciendo, los griegos votaron por el partido de izquierda Syriza, que prometió acabar con las medidas austeridad y hacerle frente a la ‘troika’.

En un choque de trenes que se veía venir, ni el uno ni el otro han cedido en sus posiciones. Syryza se ha negado a ejecutar las políticas de austeridad y el triunvirato a aflojarles a los griegos el cinturón. Y en tanto, el uno le ha echado la culpa al otro.

A tal punto se tensó la cuerda que el viernes pasado, el primer ministro Alexis Tsipras anunció un referendo para el 5 de julio en el que los griegos decidirán si se pliegan a las nuevas exigencias de la ‘troika’ para evitar la bancarrota y aceptan un nuevo paquete de la Unión Europea y el FMI o no.

Con referendo en mano, que ha puesto en aprietos a la Unión Europea, en caso de que se vote masivamente por el no, Tsipras le pidió este martes a la zona euro un balón de oxígeno solicitando otro paquete de ayuda y comprar tiempo para renegociar la agobiante deuda. Habrá reunión entre hoy y mañana, pero no parece que se vaya a dar el brazo a torcer.

El domingo, el gobierno griego decretó el cierre esta semana de los bancos -solo reabrirán el jueves para pagar a los pensionados- y suspendió las operaciones de la bolsa local para evitar una fuga de capitales. Asimismo, limitó a 60 euros diarios los retiros en los cajeros.

¿Qué hay en juego?

Lo que está en juego es la permanencia de Grecia entre los 19 países de la zona euro. Su posible salida tiene al mundo en vilo, ya que las consecuencias si sucediera, así se haya señalado que no hay riesgos graves para la economía mundial, son imprevisibles. La cesación de pago por parte de Grecia dejaría al Banco Central Europeo con un gigantesco boquete que tendrían que tapar el resto de los países de la zona euro y ello podría desencadenar el temido efecto dominó.

A su vez, también está en juego el futuro de Tsipras y Syriza al frente del gobierno griego. En su más reciente declaración televisiva, Tsipras insinuó que si gana el sí en el referendo del domingo podría dimitir. De ganar el no, Tsipras espera un respaldo del 60% o 70% de la población para tener más peso en la mesa de negociación europea.

¿Por qué la situación es tan apremiante?

Porque Grecia necesita más fondos para continuar operando y este martes se vence el paquete de ayuda que recibió. Además, el 20 de julio, tiene que pagarle al BCE 3500 millones de euros. De no hacerlo, el BCE se vería imposibilitado de seguir dándole liquidez a los bancos griegos, por lo que la bancarrota sería un hecho sin reversa. Y con ello, una amenazante salida del euro.

¿Cuánto debe Grecia?

242 mil millones de euros, según un cálculo hecho por la agencia Reuters basado en cifras oficiales. Y eso sin incluir las deudas que tiene con instituciones bancarias griegas. Este monto se divide en distintos porcentajes, correspondiendo un 60% a la eurozona, un 10% al FMI, un 6% el BCE y el resto a bancos locales, extranjeros y demás.

¿Qué efectos tiene esto sobre Colombia?

Efectos habría, indirectos, pero no considerables. “El efecto inmediato es más en los mercados financieros; más devaluación, aumentos en las tasas de interés de los bonos colombianos, desvalorización de la bolsa, etc…”, señala el economista de Corficolombiana, Andrés Pardo.

Sin embargo, el efecto directo y grave que esto pueda tener sobre Colombia depende en gran parte del contagio que una posible salida del euro de Grecia pueda tener sobre países como Portugal, Italia o España, en particular este último.

“La situación económica y financiera de estos tres países es mucho mejor hoy que en la crisis de Grecia hace tres años, así que esperaría que el impacto sea contenido, especialmente por las medidas de emergencia que tomaría el Banco Central Europeo”.

“Lo importante es contener el contagio hacia esos países, porque para efectos prácticos, a Colombia poco le afecta Grecia. Pero hay un riesgo de otra gran recesión mundial, peor que la que estalló con Lehman Brothers, si otros grandes países de la eurozona se ven afectados por una salida de Grecia. Eso sí tendría unos efectos recesivos importantes sobre Colombia”, agregó. “Ver lo que pasa con España será crucial”.

¿Y de quién es la culpa de todo esto?

De todos, en realidad, como lo señaló Mohamed el-Erian en una de sus columnas del Project Syndicate. Desde los diversos gobiernos griegos de derecha e izquierda que se pusieron a pedir préstamos en pos de la prosperidad del país hasta los acreedores que le estiraron a Grecia una línea de crédito ilimitada e ignorando las leyes más básicas de economía y finanzas responsables. Ante la gravedad de la crisis de 2008, tanto el gobierno griego como los acreedores ocultaron lo delicada que era la situación para Grecia.

A su vez, las más respetadas instituciones de la eurozona no levantaron una voz de alerta cuando debieron y acolitaron las irresponsabilidades que se estaban cometiendo en y con Grecia. Por último, el Fondo Monetario Internacional, encargado de velar por la salud financiera del mundo, también se hizo el de la vista gorda. ¿El resultado? Lo que estamos viendo y como se pregunta una colega del ‘The Daily Telegraph’: ¿existirá el euro el próximo año?

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