Las mejores prácticas en Latinoamérica

La semana pasada estaba discutiendo con un amigo de la oficina sobre los libros de John Kotter que hablan sobre cómo cambiar la cultura en las empresas. Mientras hablábamos de los diferentes ejemplos que menciona el autor, caímos en la cuenta de que por muchos años todos los grandes estudios, investigaciones y descubrimientos se han centrado en empresas estadounidenses, asiáticas y europeas pero muy poco en las empresas de Latinoamérica. Por lo tanto, muchas de las mejores prácticas que los autores suelen recomendar terminan siendo poco convenientes o se sienten forzadas una vez que las traemos a la cultura latina.

Los latinos tenemos nuestra propia serie de creencias y valores que son muy distintos a los de otras culturas. Nuestra forma de hablar, de convivir entre nosotros y de hacer negocios son muy diferentes, pero aún así insistimos en adaptar estrategias extranjeras a nuestras organizaciones.

Por ejemplo, a veces queremos adoptar prácticas de empresas estadounidenses sobre cómo tomar decisiones, cómo llevar las juntas de trabajo o cómo dar discursos sin tomar en cuenta que nuestra tolerancia al riesgo y nuestros patrones de conversación son muy distintos a los de ellos.

Nosotros tenemos distintos horarios de comidas, hablamos por encima de otros, tenemos un espacio personal mucho más reducido y solemos ser más cálidos. No estoy diciendo que esto sea bueno, pero tampoco creo que sea malo. Simplemente así es, así somos los latinos.

Entonces, ¿por qué no nos ponemos a buscar y definir nuestras propias mejores prácticas en lugar de forzar una mejor práctica de otro país? ¿Por qué no utilizar nuestros defectos y virtudes a nuestro favor? ¿Por qué no vamos descubriendo poco a poco lo que a nosotros los latinos nos funciona mejor?

Estoy seguro de que las empresas latinas están llenas de mejores prácticas, sólo hace falta poner más atención.