Zlatan Ibrahimovic y la labor de rejuvenecer al Manchester United

“Debo ser como Bejamin Button. Nací viejo y moriré joven”, dijo Zlatan en una entrevista. Foto tomada de: skysports.com

En el libro de Francis Scott Fitzgerald, Benjamin Button nace con una enfermedad en la que va rejuveneciendo a medida que pasa el tiempo. En ejemplos claros, en vez de sumar años los va restando hasta morir como un recién nacido. Una fábula que habla del tiempo y el amor y usada por Zlatan Ibrahimovic el domingo pasado para describirse. Con esa excentricidad que lo caracteriza, catalogarse como un caso único, donde el paso de los años no influye en su rendimiento dentro del campo, es lo mejor que ha dicho luego del famoso “Zlatan no juega los jueves”.

Zlatan Ibrahimovic no solo sí juega los jueves, sino también marca goles y es el máximo artillero del Manchester United en esa competencia, la Europa League. A sus 35 años, muchos lo imaginábamos esta temporada jugando por dinero en los Estados Unidos o China. Su llegada al club inglés fue una locura, tan comparable con los 28 goles que lleva en la temporada. Si hasta hace cinco años los ‘Red Devils’ eran el equipo de Alex Ferguson, hoy son Zlatan Ibrahimovic. El ‘jovencísimo’ que hace funcionar el juego del equipo de Mourinho.

Tiene las cualidades de un punta-punta, que espera las pelotas en el área para marcar goles, pero no lo es. Zlatan se crea sus goles. Aunque aparece como centrodelantero en las formaciones iniciales, no lo es: se posiciona tan bien de espaldas al arco como de frente para definir y se recuesta en las bandas para sacar centro y abrir el campo. En resumen, es el líder. Juega y hacer jugar.

El Manchester United se ha acoplado a la perfección a lo que exige el sueco: hacerlo brillar para que brille el club. En la Premier League no le ha ido a la perfección –hasta diez empates con equipos menores-. A dieciocho puntos del Chelsea, el sueño de nuevo título liguero está lejos. Sin embargo, los ‘Red Devils’ pelean aún en los cuartos de final de la Europa League, un trofeo que caería como ficha de dominó. El ganar la segunda máxima competencia del continente daría, primero, ingreso directo a la Champions League y, después, la opción de convencer a Zlatan de quedarse una temporada más en el club.

“Soy como Indiana Jones”, dijo Ibrahimovic después de ganar la Copa de Liga a finales de febrero, “Porque siempre traigo un trofeo de mis viajes”. Hoy ya no es solo el personaje aventurero de las películas de acción, sino también Benjamin Button, el curioso caso del fútbol. Un jugador que rejuvenece e intenta hacerlo también con un club que había sentido el paso del tiempo en el fútbol.

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