Perdernos en la ciudad para encontrar quiénes somos.
Rescatar la mirada del “turista”.
Texto realizado para la materia Laboratorio II: Experimentación Digital, de la Maestría en Comunicación Digital Interactiva de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Docente: Dr. Martín Groisman. Tutora: Lic. Mariela Balbazoni.

Salir a caminar por la ciudad es algo que hacemos diariamente.
Abrimos puertas para dirigirnos a algún lugar.
Abrir la puerta para salir a jugar es otra cosa.
No es tan cotidiano que, por ejemplo, nos propongamos abrir la puerta para perdernos. ¿Por qué lo haríamos? Va contra la implacable lógica de procesos que tienen como fin arribar a un objetivo. Llegados a este punto es importante que quien lee sepa que perderse puede ser un fin en sí mismo y muy útil a la vez, porque nos permite descubrir lo que de otra manera no hubiéramos visto.
¿Serrat hubiera escrito: “No hay nada más bello que perderse en amores”? Nada más humano… no sabemos. Lo cierto es que escribió:
No hay nada más bello
Que lo que nunca he tenido
Nada más amado que lo que perdí
Perdóname si hoy busco en la arena
Una luna llena que arañaba el mar
Suelo cambiarles los nombres a las personas, los títulos y las letras a las canciones. Una recreación. Una amalgama de sentidos, entre mi historia y la que propone el autor.
Perderse en las ciudades ofrece un poco esa oportunidad. Recorrer sin destino prefijado propone encontrarse con indicios, con sorpresas. Abrir ventanas a la indagación, que no es más que continuar profundizando la tradición familiar de los Dagá.
¿Por qué repudiar entonces cierta mirada “turística”?
Si en realidad deberíamos recuperarla. Reapropiarnos de su doble carácter para encontrar un nuevo sentido a nuestra mirada impregnada de cotidianidad y así recuperar los relatos ocultos…
La mirada del turista tiene un doble carácter. El prejuicioso dirá que pasa superficialmente por los indicios del territorio. Sin profundizar en la historia y en los significados ocultos… pero la experiencia de los “free city tours” de las ciudades demuestra que es posible encontrar otras historias ocultas en los intersticios de las piedras de los adoquines de las calles o de los muros de una ciudad.
Y aquí necesitados de su otro aspecto. La mirada del turista, que debe concebirse desprejuiciada, con lo cual no estamos incurriendo en una generalización, sino que estamos rescatando a un tipo en particular, que remite tanto al extrañamiento de Claude Levi-Strauss como al de Bertoldt Brecht, que nos permite repensar los sentidos de las historias propias y las “oficiales” de los lugares que visitamos. Que rescata la complejidad de las escalas de grises por sobre las dicotomías bitonales de los blancos y los negros.
El extrañamiento nos permite recuperar tramas ocultas.
Derivar, allí está la historia.
Parece un contrasentido. Estamos plagados de ellos. Pero Google deviene en la brújula moderna. Y hasta para perdernos buscamos allí.
Vetusta Morla deriva de la deriva esta letra:
“He tenido tiempo de desdoblarme
Y ver mi rostro en otras vidas
Ya tiré la piedra al centro del estanque
(…)
He escuchado el ritmo de los feriantes
Poniendo precio a mi agonía
Familias de erizos en sus manos frías
Habrá que inventarse una salida
Ya no hay timón en la deriva
(…)
Habrá que inventarse una guarida
No quiero timón en la deriva
Cada cual que tome sus medidas
Hay esperanza en la deriva
Habrá que inventarse una salida
Que el destino no nos tome las medidas
Hay esperanza en la deriva.”

Siempre me dolió que mis amigos se fueran a otros lugares. Sobre todo cuando era más joven y las redes y la web no permitían aún este intercambio tan cotidiano en que hacés una video llamada y a lo mejor te atienden desde el baño, porque se llevaron el celular para leer el diario mientras estaban haciendo otra cosa.
Aquella noche Juaco estaba despotricando contra los porteños para sumar argumentos su decisión de ir detrás de Cande y los chicos a La Angostura. Y yo, muy enojado, traté de desmarcarme de su interpelación y le solté en la cara: “Mirá, Buenos Aires es como vos querés que sea”.
Hoy, unos años más tarde, la red no es la misma, la conectividad tampoco… Joaco se separó de Cande, ella le puso algunas restricciones y cuando hacemos una videollamada él putea a los vecinos fayutos de La Angostura.
Yo tampoco soy el mismo. Aprendí que cuando los amigos se van a vivir a otro lugar puedo ir a visitarlos (lo de cuando fui a visitar a Joaco es otra historia).
Pero algo no cambió. Buenos Aires sigue siendo como queremos que sea. Está allí. Como tantas ciudades, que nos ofrecen su piel. Para que la recorramos o para que le apaguemos puchos encima pisándolos con la suela del zapato.
Ya de chico me gustaba leer varios diarios para desentrañar los textos ocultos. Lo llamábamos leer “entrelíneas”. Los hipertextos son otra cosa. Pero las vinculaciones intra y extratextuales nos proponen poner sobre la mesa la construcción del sentido. Claro. No se puede ser maniqueo. Tampoco se puede ser ecléctico. La cosa requiere, como la física cuántica, que entendamos profundamente la dialéctica. Como unidad de contrarios. Donde no puede existir un polo sin el otro y donde el acento está puesto en cómo es esa relación entre los polos. Entonces no hay sentido dentro del texto sin vincularlo a otros textos, sin tener en cuenta a sus autores y sobre todo entendiendo a estos como seres sociales, productores en contexto, lejos del cliché romántico de la torre de marfil.
Y la ciudad está plagada de estos juegos y tramas de sentido. Algunas, las públicas, están cumpliendo el rol de cubrir otras. Ocultas. El juego de sentidos en la ciudad es tan denso como va siendo su historia. En definitiva de eso se trata. De leer la ciudad para redescubrir sus tramas y así poder entender su complejidad. Sus múltiples aspectos, que dejaron su marca en las distintas capas de su piel.
Cada mañana recorro la zona de Retiro en diversos sentidos.
Depende de la modalidad de transporte que elija para ir a mi trabajo, ingreso a al barrio por distintos lugares. Diariamente me topo con sus monumentos.
El Paseo del Retiro es una zona emblemática.
Para mí lo es desde hace muchos años. Hice mi “colimba” en el Edificio Cóndor. Mi tesina de grado de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA está situada en la experiencia de FM Mugica durante los años ’90. Y trabajo en el ISER desde hace once años.
Algo me atrae. Es como un epicentro. Zona de frontera, entre la arquitectura francesa barranca arriba y las estribaciones de la villa a diez cuadras. Sincretismo urbano de Buenos Aires ¿Y de otras ciudades latinoamericanas? Zona de llegadas y partidas. Terminales de ferrocarril, terminal de ómnibus, Paseo del Bajo, puerto, helipuertos. ¿yo estoy derivando? La sensación es que somos cientos de miles cada mañana. Y cada tarde. Pero no derivamos. Vamos señudos hacia un objetivo. Salvo los perdidos, los que ya perdieron todo, los que ya no tienen más qué perder. Derivan. Pero se quedan. Retiro los alberga.

Una señora de más de sesenta está con una bikini florescente en un banco de Plaza San Martín tomando sol. ¿Por qué no? Tiene sus aros brillantes, sus pies descalzos sobre las ojotas y le cuenta a un señor que la escucha atento sentado a su lado: “la otra noche, cuando quise quedarme a dormir en la terminal, me trataron muy mal. Vinieron esos muchachos y me sacaron, pero de muy mala manera…” Sus palabras se pierden. Sigo caminando. No le saco una foto. No quiero robarle el alma. Pienso: Buenos Aires es como vos querés que sea.

En la deriva busco anclas. Encuentro textos, mojones, indicios. Retiro como epicentro. No ya como nodo de los que entramos y salimos todos los días. Hay referencias a la historia. En la plaza, placas. Monumentos. Me sorprenden algunas fechas, me sorprenden algunos hechos. ¿Hay conexión? ¿Esa es la impronta de este lugar? ¿Coexisten o hay tensión entre ellos? ¿Son polos opuestos la coexistencia y la tensión? Puedo establecer la velocidad de una partícula subatómica pero no sé dónde se halla, en la misma operación. Y quieren que crea que esta es la base de la indeterminación y de la teoría del caos filosófico, cuando en realidad las dos son aspectos contradictorios de una misma existencia, la de esa partícula subatómica. Derivan los pasos, derivan los pensamientos, aparecen rastros textuales de una historia.

Pasos para tus pasos (el algoritmo)
La propuesta entonces es que salgas predispueste a perderte. Pero hay una serie de instrucciones que te van a permitir ya no evitar perderte, porque ese sigue siendo el objetivo, sino reencontrarte con tu otredad cuando termine el recorrido.
Para salir tenes que llevar tu smartphone. Si no tenes, la primera tarea es procurarte uno. Ya verá quien lee cuál es la forma más indicada de hacerlo sin poner en riesgo los pasos siguientes.
Luego, el smarphone tiene que contar con capacidad de geolocalización, conectividad de datos y tres aplicaciones básicas: Una de mapas, que permita la georreferenciación, una cámara de fotos, navegador de internet con su correspondiente buscador y alguna aplicación de notas (escritas o de voz). Estas propiedades en tu mano te permitirán mantener la mente en otra cosa mientras te dedicás a perderte y así evitar la angustia que ello pueda producirte. Ya que como su objetivo es otro, el perderte es sólo un paso intermedio aunque necesario. Si el smartphone no es tuyo, no hace falta incurrir en un delito. Sólo comprometiéndose a devolverlo a la vuelta, te evitás una serie de trámites y comprobaciones farragosas que podrían poner en riesgo esta experiencia.
Antes de salir, habilitá en la aplicación de mapas la posibilidad de crear su mapa personal. Esto te permitirá establecer sobre una cuadrícula común, los puntos de referencia que te interesen destacar.
Lo primero es salir y prestar atención a lo que nos impacta y su contexto. Edificio, monumento, mojón, hito, placa, cualquier indicio que nos permita abrir una puerta a la historia. Aunque no haya una referencia directa a primera vista.
Te parás frente a ella, sacás una foto, poné un “pincho” en tu mapa personal. Tomá una referencia breve en audio o texto dentro del block de notas y tratá de utilizar el buscador para ampliar las referencias sobre el sitio. En este punto existen varias posibilidades. Puede ser que el mapa ya te indique algún tipo de referencia. Si no podés recurrir a la imagen que tomaste y rastraear en el buscador otras imágenes similares. Esto puede arrojar como resultado imágenes de otra época, del mismo lugar, o imágenes vinculadas a lo que el monumento o referencia elegida por vos remite. Y en último término buscá textos que estén vinculados a las “etiquetas” que están presentes en lo que estás viendo o en los resultados de las búsquedas que hiciste en el buscador. Como decía Doña Petrona, tomá nota de todo esto que apareció y reservá.
Luego hacé una recorrida esférica con la mirada y buscá un nuevo punto de referencia a donde dirigirte y realizá la misma operación.
Hacé esto tantas veces como tu estado físico, mental y la batería de su smartphone te lo permitan.
Luego tenés dos posibilidades. La primera es volver a la puerta de donde saliste para continuar con la tarea que sigue. La otra es establecer un punto de recarga para cerrar una primera etapa con un café con leche con medialunas o un panini caprese con una gaseosa y decidir si continuás con una segunda etapa o no.
Sea en tu punto de inicio, o en la parada de recarga, reabrí la aplicación de mapa y mirá los puntos que estableciste como referencia. Recuperá los datos relevados sobre los mismos. Es probable que la propia actividad de caminar te haya inspirado en encontrar algún tipo de relación entre los puntos recorridos. Si a primera vista no aparecieron, es probable que con el confort que brindan un lugar donde sentarse y la posibilidad de apoyar tu elemento de búsqueda puedas realizar una segunda y tercera indagación. Hasta encontrar los vínculos ocultos. No olvides que la ciudad es como vos querés que sea. Por lo tanto esos vínculos poseen una discrecionalidad que, nuevamente, te parecerá personalísima. Pero debo decirte que vos sos vos y tu circunstancia, como ya dijo otro filósofo al que también le gustaba perderse en Buenos Aires. Y que muy probablemente tu mirada personalísima sea sólo una de tantas posibles. En la medida que puedas volcar tu recorrido y los datos que pudiste rastrear, junto a tus fotos, en un mapa personal, otros o vos misme podrán superponer esos mapas personales construir socialmente un sentido, que es el menos común se los sentidos pero el más profundo… Y reconstruir la densidad compleja de la epidermis de la ciudad. Que, es como queremos que sea, pero es. ¿Viste?
Un recorrido posible (algoritmo aplicado):
Recién el miércoles pasado, cuando subí a la “Torre de los ingleses” (Torre Monumental), se me “alinearon los planetas” (salí de la deriva, ¿el agoritmo me “guió”?).

Retiro está en el borde del “centro cívico” de Buenos Aires. Sería uno de sus límites. Y de hecho eran los suburbios de la Buenos Aires de 1800… Allí estaba la Plaza de Toros… Y allí fijó su sede el incipiente Regimiento de Granaderos a Caballo de San Martín.
La Torre Monumental, conocida popularmente como Torre de los Ingleses. Fue una donación de los residentes británicos en Argentina para el centenario de la Revolución de Mayo. Con el tiempo, fue tomada como expresión de la dominación imperial inglesa y tuvieron lugar en ella actividades de distintas expresiones nacionalistas. Hasta que durante la Guerra de Malvinas se le cambió el nombre a la plaza, por el de Fuerza Aérea Argentina y a partir de allí en varias ocasiones se manifestaron los excombatientes de esa guerra.
A pocos metros un monolito con un relieve recuerda.el lugar el el que el cadete Martín Miguel de Güemes al mando de un escuadrón de los Húsares de Pueyrredón protagonizó el hecho inédito de tomar un buque de guerra con una carga de caballería en 1806. Esa zona que hoy es tierra firme, en ese entonces era la costa del Río de la Plata.


Justo enfrente puede verse la Avenida del Libertador. Pero para cruzar hay que dar un rodeo. A derecha o izquierda. Y así llegamos a la Plaza San Martín. En la parte de abajo está el Monumento a los Caídos en Malvinas.

Este cenotafio fue inaugurado el 24 de junio de 1990, durante el gobierno de Carlos Saúl Menem, y frente a él, desde entonces se suceden tanto actos oficiales como de distintas agrupaciones sociales, políticas y de excombatientes que recuerdan la guerra.
Detrás del monumento están las barrancas de Retiro. Desde abajo no vemos lo que hay en la planta superior. Podemos acceder a ella por dos escaleras o por las veredas laterales de la Plaza San Martín.
Una vez arriba, nos encontramos con una fuente que tiene un mojón triangular dedicado al Regimiento de Granaderos a Caballo.
Este solar con forma de cancha fue el primer emplazamiento del Regimiento de Granaderos a Caballo creado por San Martín al llegar a Buenos Aires. Para la construcción de los cuarteles se utilizaron materiales de la antigua plaza de toros.
En la exploración de imágenes volvemos al momento en que visitamos la Torre Monumental y recordamos que allí vimos una imagen de chicos jugando al fútbol en las primeras décadas del siglo pasado. Hoy nuevamente, como cada día, hay un “picadito”. Pero resignificado. Mixto. Hoy son “les chiques” que usan las misma cancha que los bravos granaderos de San Martín y se hacen un rato entre que salen del colegio y vuelven a su casa. Se apropian del lugar, con sus códigos del Siglo XXI.


Entre los árboles frondosos, de sombra fresca, caminamos hacia el fondo de la plaza, cruzamos la Avenida Santa Fe, y frente al Museo de Armas y el Círculo Militar, hay otro monolito. Este está coronado con un ancla que nos llama la atención. Y la placa recuerda a un marino caído en la defensa de Buenos Aires en la Reconquista de 1806.
La propia plazoleta está dedicada al Teniente de Navío Cándido de Lasala. Y todo parece volver a relacionarse en el “hipertexto” o en el “inconsciente colectivo” como diría Jung. La historia de este marino es heroica. Estuvo dos años en Malvinas durante las primeras expediciones a la Patagonia. Era primo de San Martín. Cuando éste no había vuelto aún a Buenos Aires, Lasala cae mortalmente herido en el lugar que lo recuerda con este monolito, en 1807, enfrentando la Segunda Invasión Inglesa.

Antes entonces de que existiera el Campo de Marte donde San Martín entrenó a los Granaderos que combatirían en San Lorenzo, este lugar fue escenario de las batallas que fueron antecedentes de nuestra independencia nacional.
Perdida entre los árboles, ya nuevamente en la Plaza San Martín, hay una placa que sintetiza los distintos momentos de la historia del lugar: “Esta plaza histórica fue antiguo barrio del Retiro y Plaza de Toros. Llamóse Campo de la Gloria por la heroica defensa del pueblo de Buenos Aires contra la segunda invasión inglesa y Campo de Marte por los ejercicios militares que aquí se realizaban. En el Cuartel del Retiro el General San Martín formó el regimiento de Granaderos a Caballo que triunfó en San Lorenzo y con el Ejército de Los Andes llevó la libertad a Chile y a Perú”.

En la plazoleta que está frente al Palacio San Martín, antigua sede de la Cancillería, aparece un “Hito de la Argentinidad”. El número 12.
La leyenda de la placa de mármol (la única que sobrevivió a la vandalización del monumento) reza: “Aquí lucharon y vencieron los reconquistadores de Buenos Aires el 11 de agosto de 1806 en la Primera Invasión Inglesa”.
Volviendo ya, por la vereda de la plaza San Martín, aparece entre el césped una nueva placa, casi vergonzante. Pequeña. Deslucida. A pocos metros del cenotafio por los caídos en Malvinas. Es el recuerdo del Gobierno de la Ciudad a los muertos en el hundimiento del Crucero Gral. Belgrano.
Fue inaugurada por el vicejefe de Gobierno, a cargo de la Jefatura, Enrique Olivera. Años aciagos en los que se pre anunciaba la crisis de 2001.
Volvemos caminando en senda sinuosa, y nos volvemos a perder en los meandros de la historia. Recuerdo que frente al Edificio Cóndor, donde hice la colimba, hay un avión, En el frente del edificio un Gloster Meteor de la Fuerza Aérea está suspendido en el aire.
Y nuevamente las encrucijadas de la historia. Donde se entreveran los gestos patrióticos y la dependencia. Durante el primer gobierno de Perón, la Fuerza Aérea adquirió 100 de estas aeronaves a la Real Fuerza Aérea Británica, en virtud de “la onerosa deuda externa inconvertible que Inglaterra había contraído durante la Segunda Guerra Mundial” con nuestro país. Sí así como se escucha. Como los ingleses nos debían mucha plata… nos vendieron 100 aviones que ellos ya no iban a usar.
El 16 de junio de 1955, en los enfrentamientos que darían lugar al bombardeo de Plaza de Mayo, estos aviones participaron tanto en el bando leal como en el sublevado. “El combate se produjo a baja altura sobre el Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery y el Río de la Plata, cayendo el Texan del rebelde Román bajo los cañones de Adradas. Román pudo saltar en paracaídas cayendo al río y Adradas logró el primer derribo de la FAA y el primer derribo realizado por un reactor en el Continente Americano”.
Retiro. Encrucijada de historias. Donde una y otra vez se entreveran ingleses, patriotas, granaderos, San Martín, Malvinas. Vencedores y vencidos.
Pero aprovechando la posibilidad de subir a la Torre, pude ver que hay un “eje de la lucha por la Independencia”. Una serie de mojones que marcan hitos, a lo largo de la historia de la ciudad en los que se recuerda a quienes pelearon por la Independencia. Y esos mojones están, en su mayoría, en línea recta. Pero eso se puede ver sólo desde la torre. Porque a nivel del suelo, por los desniveles del terreno, no es posible visualizar este eje. Y tampoco se pueden recorrer estos monumentos en línea recta.
Para unirlos a pié hay que hacer un camino sinuoso. Y vale la metáfora.
Podríamos decir que en el terreno mismo de Retiro, también, se da cierta tensión en la lucha por las significaciones de la historia. En estos monumentos está el rastro del hipertexto de la historia. Lucha por las significaciones. El pasado significa de distinta manera para vencedores y vencidos… y la ciudad, sus monumentos y su historia es un hipertexto por excelencia.
Podemos tomar cada uno de los monumentos y rastrear su hipertextualidad en la web.
El hipertexto está en el terreno. Sólo tenemos que tener la capacidad de interpretar los indicios, de buscar los rastros. En esto, el aporte que brinda la informática, las herramientas digitales y la web, ensanchan los límites de nuestra memoria, tal como lo demostramos en este texto.
La disputa por la significación no es un patrimonio de la esfera discursiva. Ésta no existe sin su anclaje en lo real. Mal que le pese a Pierce y a Barthes, no existe semiosis desvinculada del mundo real. Las significaciones y los sentidos son parte de las disputas que los poderosos y los pueblos dan, mientras, sin apuro, como no casualmente diría Alfredo Zitarrosa en sus “Décimas de saludo al pueblo argentino”, van forjando su historia:
No hay cosa más sin apuro
que un pueblo haciendo la historia.
No lo seduce la gloria
ni se imagina el futuro.
Marcha con paso seguro,
calculando cada paso
y lo que parece atraso
suele transformarse pronto
en cosas que para el tonto
son causa de su fracaso.
La posibilidad de recuperar una historia (trabajo en progreso)
José Francisco vuelve a Retiro.
Soy José Francisco. Quizá no me reconozcan por mis atuendos. Estoy de incógnito. Como cuando me hice pasar por mulato recorriendo la orilla derecha del río Paraná para ubicar a los once buques españoles que remontaban el curso de agua desde Montevideo para rapiñar comida. O como nuestros paisanos los indios, cuando hicieron la guerra de zapa junto al Ejército de Los Andes, bajo mi mando. Cruzando la cordillera para liberar a nuestros hermanos chilenos de los sanguinarios maturrangos que los mantenían bajo su bota.
Aquí estoy frente a un monumento que me recuerda… en momentos de Gloria, con los regimientos y ejércitos que formé y conduje con firmeza y justicia para ayudar a parir con la sangre de tantos valientes la libertad de medio continente.
Aquí vuelvo a estar hoy, en este lugar que contiene tantos recuerdos. ¡Cómo ha cambiado! Con estos aparatos del diablo que con explosiones de metralla llevan a las personas como nuestros arrieros trasladan al ganado… La ciudad donde formé el primer cuerpo de los bravos Granaderos definitivamente ha enloquecido. Ahora, gente de todos los colores de piel y que hablan los más extraños idiomas de las tierras de Gengis Kan llegan hasta este solar y obtienen unas pinturas en miniatura que los retratan con absoluta fidelidad y que las almacenan en unos diminutos dispositivos del demonio que luego guardan en sus bolsillos hasta que suenan con las más extrañas melodías.
Pensar que yo siempre quise volver. Y hubo momentos en que la voluntad porteña me fue esquiva… otros en que me quisieron usar como instrumento de una facción contra otra o directamente la lucha estaba lanzada y yo no quise quedar enrolado en ninguna de las parcialidades. Siempre sostuve que mi sable debería servir para la libertad del continente y nunca mancharse con la sangre de nuestros hermanos. Lo dije cuando me quisieron enviar a combatir a Artigas. Y luego sí le envié mi sable morisco a Don Juan Manuel de Rosas por su firme defensa de la soberanía ante el ataque anglo-francés en la Vuelta de Obligado. SE comenta que él a su vez lo donó por razones similares al Mariscal Solano López, del Paraguay, que por esas ironías de nuestra amarga Patria fue enfrentado en una guerra infame por los mismos porteños que me convirtieron en un prócer de bronce como esta estatua que tengo delante mío.
Todavía recuerdo aquella carta que le escribí a Don Estanislao López cuando dos de mis mejores comandantes, Balcarce y Viamonte estaban empeñados, por orden del Director Pueyrredón en combatirlo, poniendo en riesgo mi empresa de llegar al Perú, nido de la hidra de maturrangos: “cada gota de sangre americana que se vierte por nuestras disensiones, me llena de amargura. Paisano mío: hagamos un esfuerzo, transemos nuestras diferencias y dediquémonos solamente a destruir a los maturrangos que quieren volver a esclavizarnos”. También escribí alguna vez: “jamás derramaré la sangre de mis compatriotas y sólo desenvainaré mi espada contra los enemigos de la independencia”.
En la metrópoli, Madrid, hay una oscura dependencia llamada Ministerio del Tiempo. Hace unos año ya, un folletín que se difunde como serie de imágenes con sonido, maravilloso invento francés del demonio, hace un retrato bastante edulcorado del recorrido de esta dependencia del reino de España a lo largo de los siglos. Resulta que en un inicio esta estructura secreta buscaba no intervenir en la historia, preservar su desarrollo, y sobre todo no permitir el viaje de sus funcionarios al futuro. Las puertas del ministerio entonces, comunicaban solamente a ámbitos del territorio español, incluidas sus colonias, por caso, a lo largo de los siglos. Con las luchas de la independencia, que protagonizamos muchos de nosotros, esas puertas fueron tabicadas. Esos territorios ya no formaban parte de la Corona. Pero que fueran tabicadas, no significaron su desaparición. Y ocurre que en los tiempos que corren, aquella antigua dependencia territorial colonial, ha transmutado en un tipo de sujeción más efectiva y que requiere de menos recursos de las arcas del Estado. Y por ello, en forma más secreta que antes, el Ministerio reactivó algunas puertas en aquellos países que si bien no están ocupados por fuerzas adictas al Rey, hay intereses del Estado español que se buscan preservar.
Es por eso que Don Salvador, sabiendo de mi ansia por volver al país que ayudé a libertar, me envió en una misión de reconocimiento para reunir información de lo que está sucediendo en esta ciudad.
Esa es la misión que me encomendaron y que yo acepté, pero mis planes son otros (no concibo que después de tanta sangre que costó la Independencia, haya habido seres invertebrados que hayan dilapidado ese esfuerzo y hayan cedido a las más bajas tentaciones para terminar, como decía Mariano Moreno unos años antes de que yo volviera desde España para crear el Regimiento de Granaderos, “cambiar de amo”. Es por eso que acepté la misión, mientras reúno información sobre lo ocurrido para Salvador, buscaré si hay entre la población un espíritu férreo como el que logré templar en mis bravos Granaderos, para reorganizar las fuerzas que logren una segunda independencia, enfrentando a estas fuerzas sibilinas, que ya no adoptan formas de ocupación directa de nuestras tierras, sino que se sirven de ellas a través de sus lacayos).
Hoy es 5 de diciembre del año 2019.
Faltan sólo cinco días para el traspaso de mando entre el presidente saliente Mauricio Macri y el electo Alberto Fernández. Uno de ellos acaba de estar en Madrid y el otro visitó la capital del reino poco después de unas elecciones abiertas, que no llego a entender bien por qué no terminan de elegir nada más de quién va a ser candidato…
Las diferentes posturas de los que se van y los que vienen preocupan al Ministerio, sobre todo en un momento en que algunas empresas de capitales españoles están evaluando la continuidad de sus negocios en el continente. Este es el motivo por el que me mandaron en esta misión de observación, y que a mí me permite retomar el contacto directo con la patria que tanto extraño.
¿Qué dice el dossier de contextualización de la misión que me entregaron en el Ministerio?
A menos de una semana de dejar el poder el presidente Mauricio Macri estuvo en Madrid para hacer su ponencia en la COP, la Cumbre por el Cambio Climático. Aprovechó la oportunidad para entrevistarse con políticos insulares afines a sus posiciones ideológicas. Se reunió con Pablo Casado, el líder del conservador Partido Popular (PP), una fuerza que apadrinó al PRO desde sus inicios. El propio rey Felipe VI lo recibió en una audiencia privada en el Palacio de la Zarzuela, residencia de la familia real. El encuentro marca el final de un ciclo de fuerte sintonía política entre el gobierno argentino y su principal aliado europeo.
La última vez en la que Felipe VI y Macri se vieron fue en Argentina en marzo de 2019 durante la visita de Estado que los reyes hicieron al país sudamericano, que prosiguió con la inauguración del VIII Congreso Internacional de la Lengua Española en la provincia argentina de Córdoba. En aquella oportunidad, El monarca y su esposa, la reina Letizia, estuvieron de visita de Estado en marzo de este año, cuando Felipe VI apoyó explícitamente “las reformas que están en marcha en la Argentina” y se expresó “muy consciente por la situación que (los argentinos) han atravesado en términos económicos”.
Macri y su esposa, Juliana Awada, también estuvieron en España en febrero de 2017.
Parte de la observación encomendada busca reunir información para ayudar a determinar quién representará a España en la ceremonia de traspaso de poderes en Buenos Aires. Ya que la misma coincidiría con la ronda de consultas que Felipe VI va a mantener con los representantes de los partidos en el marco del proceso de investidura del gobierno español.
El actual presidente electo, que asumirá el próximo 10 de diciembre, Alberto Fernández, acaba de saludar al español Josep Borrell Fontelles por su asunción como alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Seguridad Común y recordó un encuentro que mantuvieron en Madrid en septiembre pasado. El catalán asumirá el cargo tras renunciar al cargo de ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España y entre sus prioridades se encuentra la tarea de definir los detalles del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.
En su visita de septiembre pasado la visita del entonces candidato, Alberto Fernández, estuvo envuelta en cierto grado de polémica, ya que algunos periodistas quisieron restar trascendencia a algunas reuniones que mantuvo ya que no fueron consideradas como visitas de Estado, dado que Fernández aún era sólo candidato, aunque por la diferencia obtenida en las elecciones, todo parecía indicar que era “número puesto”. Se señaló el aspecto de que durmiera en la Embajada de Uruguay en vez de la representación argentina; que en realidad el tiempo de reunión con el Presidente del Gobierno Español, Pedro Sánchez, no fue tan extenso como el que se comunicó; algo similar se destacó en cuanto a su entrevista con Ana Botín, presidenta del Banco Santander. También mantuvo un encuentro con el ex presidente y también socialista José Luis Rodríguez Zapatero.
Las diferencias entre el rey Felipe IV y el actual gobierno español quedaron a la vista con las declaraciones de la ministra de Economía española, Nadia Calviño, quien afirmó que en Argentina se están “tomando decisiones importantes como el control de capitales”, pero el gobierno de Macri “no está consiguiendo que la población argentina sienta que tiene una perspectiva positiva de futuro”.
En política exterior, mostró un giro respecto a Macri criticando la alineación con las políticas del presidente estadounidense Donald Trump en la región, y defendió como prioridad el vínculo con la Unión Europea.
Las relaciones internacionales fueron debatidas durante una cena que el candidato argentino y su probable canciller, Felipe Solá, mantuvieron en la casa de la Secretaria General Iberoamericana, Rebeca Grynspan, junto al ex ministro de Asuntos Exteriores español y ahora Alto Representante de la Política Exterior europea, Josep Borrell.
En otro momento de su visita a Madrid, también defendió la presencia de las empresas españolas en el país ante la crítica de Juan Carlos Monedero, cofundador de Podemos, quien dijo sentir “vergüenza” por los españoles que fueron a “robar” a la Argentina. En este sentido, el Ministerio está requiriendo información en el terreno para informar a la Presidencia sobre la situación abierta a partir de que José María Álvarez-Pallete, presidente ejecutivo de la empresa de capitales españoles Telefónica, sorprendiera al mundo de las telecomunicaciones cuando anunció un cambio radical en el futuro de la compañía que incluye la posible venta de sus filiales en la región latinoamericana para concentrarse en cuatro mercados. Álvarez-Pallete habló de una estrategia de concentración de sus negocios en España, Alemania, Reino Unido y Brasil y un “spin-off operativo de Hispanoamérica”.
Una preocupación adyacente del Ministerio es qué relación puede tener esta decisión de la empresa española en el contexto de guerra comercial entre China y los Estados Unidos. Ya que entre los posibles compradores, aunque sin antecedentes aún en América Latina, estaría una de las empresas de telecomunicaciones chinas. Son empresas grandes, con operaciones monstruosas, dijo un analista argentino. En ese contexto, China Telecom podría ser un candidato. La duda es qué papel cumplirán Estados Unidos, Donald Trump y otros factores de mucho peso en un negocio de este tipo.
La puerta.
Este lugar… del que acabo de salir, donde el Ministerio del Tiempo mantiene una puerta clandestina, en la que fue una de las colonias y donde hoy el Estado español mantiene intereses económicos comerciales y políticos, estaba ubicado entre lo que era el Cuartel de húsares y la plaza de Toros cuando llegué a Buenos Aires en 1812.
Tiempos convulsionados en aquel año de 1812. Yo había empezado a formar el Regimiento de los bravos Granaderos a Caballo en marzo. Y en junio se descubre que un grupo, encabezado y organizado por el antiguo Alcalde de Primer Voto Don Martín de Álzaga estaba conspirando contra el gobierno revolucionario del Triunvirato. En la ciudad se desató la furia antiespañola. El pueblo desconfiaba de todo lo que tuviera color, olor o acento español. Recuerdo todavía hoy cómo yo era mirado con recelo. No sólo parecía que tuviera que dar cuenta de mi participación en las batallas en el bando del Ejército del Rey, sino además las sospechas se multiplicaban porque llegué a estas tierras a bordo de un buque inglés. No todos sabían, y a no todos podía contarles de la Logia Lautaro, de que mis capitanes en el Ejército Español eran antimonárquicos y partidarios de las Juntas y de la Rebelión de los Comuneros…
El regimiento
Estar aquí, bajo estos árboles que no estaban entonces, me recuerda los primeros tiempos tras mi llegada.
Me recibieron con beneplácito y con recelo a la vez. Un talante similar al de mi compadre de entonces, Carlos María de Alvear, que me admiraba y celaba.
A quienes me abrieron las puertas pedí este solar. Donde estaba el antiguo cuartel de Dragones. Era un lugar cercano, en las afueras de la ciudad, donde podría entrenar a mis hombres. El despacho que me ordenaba la creación del cuerpo lleva fecha de 16 de marzo de 1812. Allí me asignan el grado de “teniente coronel efectivo de Caballería”. Y ya al día siguiente me aboqué a convocar a la Plana Mayor: Don Carlos de Alvear, Don Francisco Luzuriaga y Don Manuel Hidalgo.
Durante todo el mes de abril de 1812, trabajé en conformar dos secciones, al mando del capitán D. Pedro Zoilo Bergara, el teniente Agustín Murillo, el subteniente Mariano Necochea, el teniente José Bermúdez y subteniente Hipólito Bouchard.
Algunos de los cabos y sargentos que revistaron en la primera formación de Granaderos a Caballo, eran veteranos del Regimiento de Dragones de la Patria, cuerpo de Caballería de Línea organizado a la sazón por el entonces coronel Rondeau. Pero era mayo, teníamos la oficialidad y nos faltaban los soldados…
Llegado el mes de mayo de 1812, todavía no había tropa para dirigir en Granaderos, éramos puros oficiales y suboficiales.
En la jornada del 2 de mayo de 1812, son destinados, por fin, los primeros soldados rasos. Eran 14 ex infantes del Regimiento de “Patricios” que tomaron parte en la Revolución de las Trenzas. Estaban presos, pero declararon que estaban dispuestos a “prestar nuevamente servicios en defensa del país en que nacieron”. Rivadavia, Chiclana y el secretario Nicolás de Herrera los declararon “ libres de las penas a que estaban condenados, y destina al Regimiento de Granaderos a Caballo”.
Así completamos las 31 plazas que tenía la unidad en sus inicios. Luego seguirán veteranos de otras milicias, como la de Dragones y otros que habían combatido precisamente en estos terrenos a los invasores ingleses. Alvear estaba interesado en acercarme algunos jóvenes de familias destacadas de la ciudad. Cada soldado debía costearse el equipo y por eso incorporé a los que serían mis cuñados Manuel y Mariano Escalada, hermanos de mi amada Remedios, retoños de 17 y 16 años respectivamente. Otro joven valeroso que contó con el apoyo de su padre para alistarse fue Juan Galo Lavalle, de apenas 14 años. Pensar que a su edad yo ya estaba combatiendo a los moros en África.
El del 3 de febrero de 1813, fue el primer combate de los Granaderos. El Bautismo de fuego en San Lorenzo. Iniciando una presencia casi ininterrumpida durante los siguientes catorce años, en todas las acciones que se desarrollaron durante la lucha por nuestra Independencia, la de Chile y la del Perú, actuando tanto en la Banda Oriental, como en el Alto Perú, Chile, Perú y Ecuador. Ya en diciembre de 1813, me dirigí con dos escuadrones de granaderos hacia el norte de las Provincias Unidas para incorporarnos al Ejército Auxiliar del Alto Perú. Luego colaboramos con las guerrillas salteñas. Al iniciarse 1814, otros dos escuadrones fueron enviados a órdenes del Capitán Manuel Escalada hacia la campaña oriental, para participar en las acciones que se libraban en la Banda Oriental. El 25 de junio de 1814 participan en la batalla de Las Piedras. 200 granaderos, al mando del Teniente Coronel Eusebio Baldenegro derrotan al enemigo.
Desde San Lorenzo al Chimborazo. Un rosario de batallas: San Lorenzo, Montevideo, Achupallas, Putaendo, Chacabuco, Maipú, Bío-Bío, El Parral, Gavilán, Curapaligüe, .Jauja, Pasco, Chancay, Callao, Nazca, Junín, Río Bamba, Pichincha y Ayacucho. Terminada la guerra de la independencia, tras el triunfo logrado en Ayacucho el 9 de diciembre de 1824, se dispuso el regreso de los Granaderos a Buenos Aires. El 17 de enero de 1826, a las órdenes del Coronel Félix Bogado 88 granaderos volvieron y depositaron sus armas en el “Cuartel del Retiro”. De los que volvieron, solamente siete granaderos pertenecían al grupo de los fundadores del cuerpo: Paulino Rojas, Francisco Olmos, Segundo Patricio Gómez, Dámaso Rosales, Francisco Vargas y el trompa Miguel Chepoya.
Pero la gloria con que fueron recibidos duró poco. Yo me encontraba en Europa desde hacía dos años. Y era presidente Bernardino Rivadavia. Él ordenó disolver el cuerpo de Granaderos. El mismo que 14 años antes había autorizado su formación junto a Manuel de Sarratea y Feliciano Chiclana.
Qué pasó después con el cuartel
El cuartel al que volvieron los granaderos ya no era el mismo del que habían partido 14 años antes. En 1818 se había agregado al cuartel una galería aporticada, que desde entonces sirvió de marco a una plaza que siguió siendo por varias décadas más un gran baldío, como las de otros puntos de la ciudad.
La Plaza de Toros había sido demolida. Y en la meseta superior de la barranca se contruyó en 1823 el cuartel conocido como “de Artillería”, detrás de los cuarteles ya existentes y que habían sido ocupados por los Dragones de la Patria y luego los Granaderos a Caballo hasta 1826. En esos cuarteles había también talleres para la maestranza con secciones de carpintería y herrería, depósitos de pólvora y almacenes de materiales. Se construían carruajes, cureñas, sables, lanzas, espuelas y proyectiles. Luego de la construcción del Parque de Artillería, el “Campo de la Gloria” pasó a ser conocido como “Campo de Marte”.
Hito de la argentinidad
La memoria tiene escenas… y la memoria de una patria tiene hitos para fijar sus momentos fundacionales. Muchos participamos de esos momentos… y este lugar guarda la memoria de quienes aquí ofrendaron la vida por ello. ¿Es cierto que en estos tiempos se dice “se jugaron la vida”? No es un tema de suerte… es una decisión. Cuando abrazamos la idea de la libertad y de enfrentar a los tiranos, sabemos que nos va la vida en ello. Y no es un juego.
Se denomina Hito de la Argentinidad a cada uno de los monolitos que se hallan en diferentes puntos de la Ciudad de Buenos Aires y de la provincia de Buenos Aires, Argentina, que representan y conmemoran sucesos ocurridos durante la Reconquista de Buenos Aires en 1806.
Y también, desde nuestra fundación como Patria, hubo disputa por quién y cómo contaba la historia. Vean cómo estos mojones, hay otros en diversos puntos de la ciudad y de la Provincia de Buenos Aires, fueron plantados en 1980. Gobernaban los que me invocaban pero manchaban sus espadas con sangre de hermanos, cosa que yo no acepté nunca. Cada uno de estos lugares recuerdan sucesos relacionados con la Reconquista de 1806. Especialmente el recorrido de 40 leguas realizado por Juan Martín de Pueyrredón a caballo juntando milicianos para combatir a los ingleses.
Cándido Lasala, un pariente en las Invasiones Inglesas.
Siempre fuimos una familia relacionada con el ámbito militar. A fines del siglo XVIII era una de las posibilidades más prestigiosas para quienes vivían como fieles súbditos del reino. Mi padre, mis hermanos… yo había nacido en territorio de las misiones jesuíticas, en Yapayú. Pero incluso aquí, en la ciudad de Buenos Aires, mi primo Cándido, ocho años mayor que yo, se hizo marino y también combatió porque estas tierras fueran libres. Cayó en combate mientras yo estaba en Bailén. Las casualidades de la vida harían que seis años después, a metros de donde él regó con su sangre la historia de libertad de estas tierras, yo templara el carácter de mis bravos Granaderos.
Cándido Lasala había nacido en Buenos Aires en 1770. Su padre era un funcionario muy influyente de la capital del Virreinato del Río de la Plata. Su familia descendía de Juan Bautista de La Salle — su apellido era una castellanización del francés –. Como yo, en sus primeros años estudió en España y fue parte del ejército del Rey. Más tarde ingresó a la Real Armada y regresó al Río de la Plata en 1790.
Otra de las casualidades de la vida. Si alguien quiere saber de los derechos soberanos de lo que hoy es la República Argentina sobre las ahora llamadas Islas Malvinas, deberían estudiar su historia: prestó servicios allí durante dos años. Entre 1793 y 1803 volvió a Europa y participo en las guerras contra Francia y Gran Bretaña.
Estaba en Montevideo cuando se produjo la primera invasión inglesa a Buenos Aires en 1806. Colaboró con Liniers en la Reconquista. SE cuenta que fue gracias a él y a la Sudestada, que pudieron cruzar con éxito el río esquivando de noche a la flota británica.
Participó en la Reconquista, y su valor en combate fue destacado en los partes oficiales. Fueron meses de efervescencia y Cándido, mi primo, se dedicó a organizar el Real Cuerpo de Marina, a órdenes del coronel Gutiérrez de la Concha.
Cuando se produce la segunda invasión inglesa en julio de 1807, Cándido estuvo al mando de una compañía de la Real Marina Española y otras de Pardos, Morenos y Patricios, que debían defender la Plaza de Toros del Retiro. Aquí donde estoy hoy.
Desde lo alto de la barranca del Retiro dirigió la artillería con eficiencia y coraje. Por el intenso fuego al que era sometida su posición por parte de los célebres Casacas Rojas (“Redcoats”) de los ingleses, el 5 de julio cae gravemente herido y fallece después por esas heridas.
Cenotafio
He leído en los informes del Ministerio sobre estas tierras que hubo héroes que enfrentaron a los ingleses que ocupan unas islas en el mar del sur. Me sorprendió que se los llamara “chicos de la guerra” y que se asociara la cuestión de su edad con la aparente falta de conciencia para el combate. Y recuerdo que yo me alisté teniendo sólo once años y mi primera acción en combate fue a los catorce, cuando desmonté una mina mora debajo de los cimientos del muro…. en África. Por eso me resulta de una ruindad falaz asociar la edad de los soldados y su compromiso heroico con la incapacidad de sus mandos, que se mostraron prestos para ensangrentar sus manos en las luchas intestinas pero no supieron cómo derrotar la prepotencia inglesa. ¿Qué hubiera sido de la Independencia latinoamericana si yo me hubiera manejado de esa manera? Y encima se aprovechan de mi ausencia física para investirse del título de herederos de mi estirpe y de la de los bravos que combatieron junto a mí.
Fuentes:
- https://www.lanacion.com.ar/politica/el-mensaje-mauricio-macri-madrid-queremos-ayudar-nid2312012
- https://www.clarin.com/politica/mauricio-macri-reunio-rey-espana-madrid_0_jUB3RInt.html
- https://www.lavanguardia.com/politica/20191203/472041197552/macri-se-despide-de-felipe-vi-con-un-encuentro-en-el-palacio-de-la-zarzuela.html
- https://www.infobae.com/politica/2019/12/02/mauricio-macri-en-madrid-hablo-sobre-el-kirchnerismo-se-reunio-con-pedro-sanchez-y-destaco-su-gestion-con-respecto-al-cambio-climatico/
- https://www.ambito.com/politica/alberto-fernandez/el-mensaje-alberto-fernandez-un-hombre-clave-el-acuerdo-mercosur-y-la-union-europea-n5068612
- https://www.perfil.com/noticias/politica/corresponsal-acuso-alberto-fernandez-montar-relato-visita-madrid-2019.phtml
- https://www.lanacion.com.ar/politica/con-pizarron-aula-cerrada-alberto-fernandez-arranco-nid2284042
- https://www.infobae.com/politica/2019/09/07/alberto-fernandez-cerro-la-gira-en-la-que-busco-mostrar-pragmatismo-moderacion-y-cercania-al-progresismo-europeo/
- https://www.infobae.com/politica/2019/09/04/alberto-fernandez-se-reune-con-empresarios-e-inversores-en-espana/
- https://www.infobae.com/economia/finanzas-y-negocios/2019/11/27/la-reestructuracion-de-telefonica-como-impacto-en-la-argentina-la-noticia-de-una-posible-venta/
- https://www.clarin.com/economia/telefonica-espana-pone-venta-filiales-america-latina-excepto-brasil_0_6oEyewav.html
- https://noticiasdelacruz.com.ar/nota/519/16-de-marzo-creacion-del-regimiento-de-granaderos-a-caballo
- http://www.revisionistas.com.ar/?p=13247
- https://elarcondelahistoria.com/el-regimiento-de-granaderos-a-caballo-una-unidad-de-combate-cuya-trayectoria-gloriosa-incluyo-20-campanas-y-110-batallas-16031812/
- https://www.lanacion.com.ar/politica/la-historia-de-los-siete-granaderos-que-custodian-a-san-martin-mito-o-realidad-nid2120134
- https://www.infobae.com/historia-argentina/2019/03/16/valentia-entrenamiento-duro-y-una-curiosa-donacion-de-san-martin-la-historia-detras-de-la-creacion-del-regimiento-de-granaderos/
- https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A1ndido_de_Lasala
- https://es.m.wikipedia.org/wiki/Hito_de_la_Argentinidad
- https://galicia.swred.com/terciogallegos.htm
