Erdogan y el Terror

La guerra civil en la República Árabe Siria ha mostrado al mundo que el ser humano no conoce de límites en su crueldad. Desde el inicio del conflicto en 2011, las atrocidades cometidas por todas las partes han quedado en la impunidad.

Crímenes de Guerra, Genocidio, Crímenes de Lesa Humanidad; están a la orden del día en Siria, país que se ha desangrado ante la pasividad e inacción de la Comunidad Internacional.

Las cifras que arroja el conflicto son verdaderamente escalofriantes. De acuerdo a la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre la República Árabe Siria, adscrita al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en su último informe publicado el 3 de Septiembre del 2015, señala que “La brutalidad del conflicto sigue generando niveles de desplazamiento sin precedentes. Con más de 4 millones de refugiados y unos 7,6 millones de desplazados internos, la mitad de la población de la República Árabe Siria se ha visto obligada a abandonar su hogar (…) La mayoría de los Desplazados son mujeres y niños (…) Desde 2011, más de 2.000 refugiados sirios se han ahogado en desesperados esfuerzos por tratar de ponerse a salvo en Europa”.

Esto no es todo, de acuerdo a estimaciones de las Naciones Unidas, el número de muertes en Siria supera fácilmente los 200.000. En tanto en Irak, las cifras resultan igualmente alarmantes. La Misión de las Naciones Unidas de Asistencia para Irak (UNAMI), reveló en su informe del 16 de Enero del 2016 que existieron 19.000 muertes, 36.000 heridos y 3,2 millones de desplazados.

Ahora, es conocido que este conflicto ha trascendido fronteras. Diversos actores Estatales pugnan por hacer prevalecer sus intereses, para lo cual prestan asistencia técnica, financiera e incluso armamentística a las diferentes facciones que combaten en Siria. Sin embargo, en lo que todos han coincidido ha sido en señalar a un enemigo en común, el Terror, encarnado principalmente en el Estado Islámico y el Frente Al-Nusra.

Es en este sentido que cabe hacer los siguientes cuestionamientos. ¿De dónde obtiene el Estado Islámico financiamiento? ¿A qué intereses sirve? ¿Cómo es posible que el Terrorismo se haya fortalecido y se haya extendido hacia otros Estados como Irak? ¿Y la Coalición Internacional liderada por EEUU que engloba a más de 60 países, qué efectividad tiene al combatir al Estado Islámico? ¿Y el Operativo Ruso en Siria?

Para contestar a esas preguntas habrá que referirse necesariamente al Presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, que actualmente se encuentra de gira por Latinoamérica y pasará también por Ecuador.

El Estado Islámico, considerado la organización terrorista más rica del mundo, obtiene financiamiento gracias a las ventas del petróleo proveniente de los pozos capturados en Siria e Irak. Esto lo hacen mediante el tráfico de crudo que atraviesa a los países adyacentes, entre ellos Turquía.

Al respecto, ha sido el Ministerio de Defensa Ruso el que ha revelado dicha vinculación. En Diciembre de 2015, se presentaron imágenes satelitales y videos de camiones cargados de crudo, haciendo largas filas para cruzar la frontera de Siria en dirección a Turquía, lo cual evidentemente sería imposible no detectar.

“Los tanques de combustible llenos de crudo cruzan libremente la frontera de Turquía e Irak (…) Los terroristas están utilizando al menos 8.500 vehículos para el comercio criminal de petróleo, transportando hasta 200.000 barriles de crudo al día”, ha informado el portavoz del Ministerio.

De igual manera, el Ministerio de Defensa Ruso reveló tres rutas por las cuales el petróleo llega hasta Turquía, la primera tiene como destino los puertos turcos en el Mediterráneo, otra, una planta petrolera en Turquía, mientras que la tercera ruta conduce a un núcleo de transporte en la localidad turca de Cizre.

El viceministro de Defensa Ruso Anatoli Antónov, sostuvo lo siguiente: “Turquía es el principal consumidor del petróleo robado a sus legítimos propietarios en Siria e Irak. Según los datos obtenidos, en este negocio criminal están involucrados quienes gobiernan el país, el presidente Erdogan y su familia”.

En cambio, el ministro de Defensa de Israel Moshé Yalón ha declarado que

“Daesh [el Estado Islámico] disfrutó de dinero turco por el petróleo durante un período de tiempo muy, muy largo.”, y su homólogo griego, Panos Kamenos, por su parte, ha indicado que “la mayor parte del petróleo del Estado Islámico pasa por Turquía, y la financiación del terrorismo también atraviesa ese país.”

Resulta igualmente extraño que un avión militar ruso, concretamente un SU-24, que cumplía la tarea de combatir y bombardear las posiciones del Estado Islámico y su transporte de crudo, haya sido derribado por un Caza F-16 Turco, alegando una supuesta violación al espacio aéreo de Turquía, a lo cual el Presidente Vladimir Putin se refirió como “Una puñalada en la espalda por parte de los Cómplices del Terrorismo”.

¿Cómo se entendería entonces la expansión del Estado Islámico y su financiamiento millonario? ¿Cómo justificar que el EI controló cerca de la mitad del Territorio Sirio cuando contra él luchaban decenas de países? ¿Cómo lograba vender el petróleo robado violando las resoluciones del Consejo de Seguridad 2161 y 2199 que prohibían a cualquier Estado intermediar en este proceso? ¿Y las armas?

Al parecer, una Coalición Internacional falsa e inoperante, una de “papel”, se configuró para hacer “frente” al Estado Islámico. Y no solo eso, alguien ayudaba al Estado Islámico. Ahora, esa figura parece develarse. ¡Sí, el Presidente de Turquía Recep Tayyip Erdogan!

Posteriormente y de forma tardía, la Federación Rusa decidió intervenir militarmente en Siria. En casi 5 años de Guerra, recién lo hicieron desde Septiembre del 2015. ¿Con qué intereses?

En esta Guerra no existen Salvadores ni Santos, eso está claro. Sin embargo, es incuestionable que desde la Intervención Aérea Rusa en Siria, el ejército Sirio empezó a reconquistar los territorios perdidos y los terroristas se han replegado.

Ante este escenario, Turquía con Erdogan a la cabeza, movió las fichas del tablero y su ejército invadió Irak y Siria, con la incertidumbre de qué pasará en el desarrollo del conflicto.

Mercenarios se han visto cruzar una y otra vez desde Turquía a Siria y viceversa, cuando éstos huyen de las ofensivas del Ejército Sirio con apoyo de la Aviación Rusa. Al respecto un general de las Fuerzas Armadas de Damasco, Ali Maijub, detalló a los periodistas que “los yihadistas desertan hacia la frontera con Turquía bajo el empuje de nuestro Ejército”.

¿Cómo logran cruzar con relativa facilidad la frontera?

La respuesta nuevamente estará en Erdogan.

Finalmente, ¿Qué crímenes atribuir a Erdogan?

Para ello habrá que remitirse al artículo 6 del Estatuto de Roma, que versa sobre el Genocidio.

“A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por “genocidio” cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal: 4 a) Matanza de miembros del grupo; b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial; d) Medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo; e) Traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo.

En este caso, se configurará el Genocidio al haber matanzas en los miembros del Partido de Trabajadores de Kurdistán y de los kurdos Sirios, sin que estos sean miembros del Terrorismo.

El artículo 7 sobre los crímenes de Lesa humanidad también será aplicable, dado que se ha cometido un ataque generalizado y sistemático contra la población civil Siria y con conocimiento de dicho ataque. Erdogan ha sido cómplice y ha propiciado la consumación de asesinatos, esclavitud, exterminio, tortura, y demás crímenes previstos en dicho artículo, por parte de Daesh.

Finalmente, podría ser imputado en base al artículo 8 sobre los Crímenes de Guerra, dado que corresponde a una política de comisión a gran escala de tales crímenes. En este sentido se encuentra que es responsable al ayudar al Terrorismo en detrimento del Derecho Internacional Humanitario, los Derechos Humanos y la violación de las Resoluciones del Consejo de Seguridad.

Lamentablemente, como lo sostuvo la Presidenta de la Corte Penal Internacional, Silvia Fernández de Gurmendi, la Corte no interviene “Porque Siria no forma parte de la Corte y no poseen Jurisdicción”. De igual manera sucede con Turquía, que no se adhirió al Estatuto de Roma.

A pesar de ello, el mundo jamás olvidará lo sucedido en Siria, ni los miles de testimonios que quedarán grabados en la memoria de generaciones.

Nadia Murad Basee Taha, una joven yazidí de 21 años que fue violada por militantes del EI, contó el siguiente relato ante el Consejo de Seguridad de la ONU: “Aquella noche me golpeó. Me pidió que me quitara la ropa. Él me metió en una habitación con los guardias y luego ellos cometieron su crimen hasta que me desmayé (…) Las violaciones fueron llevadas a cabo para destruir a las mujeres y a las niñas y garantizar que nunca lleguen a vivir una vida normal de nuevo”.

El mundo jamás olvidará a Recep Tayyip Erdogan.

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