¿Como acostumbramos a responder?
Seguramente a cada uno de nosotros le haya pasado de no ver la hora de cruzarse con alguien en particular para dar esa noticia tan importante que tenias para contar. Finalmente cuando llega el momento, con una sonrisa de oreja a oreja empezás a contarle mientras te escuchan detenidamente. ¿Y luego? Ahí comienza el derrumbe con efecto domino de las emociones. Es cuando estas esperando disfrutar la misma emoción pero al contrario te bajan de un hondazo y te responden: “¿Estas loco?” “No podes hacer eso” “No vas a llegar a ningún lado” “Déjate de hippeadas” y como esos ejemplos, las respuestas pueden ser muchas más. Claro! No siempre es así, hay gente que te devuelve el apoyo o la alegría o las felicitaciones que estabas esperando, y nada se siente tan bien como eso, ¿pero que hacemos con el resto?.
Todos por una cuestión natural tendemos a expresar lo primero que se nos viene a la cabeza sin pensar dos veces en ello, descartando, olvidándonos o pensando que no tiene nada de malo y que el comentario va a ser escuchado y aceptado. Pero es importante considerar la siguiente cuestión. “¿Mi comentario es escuchado? Sí. ¿Mi comentario es aceptado? Si. ¿Estoy compartiendo el momento con la persona que me vino a contar esa noticia que para el/ella es tan buena? No sé. ¿Es la mejor manera que puedo plantear mi punto de vista dado que no coincido? No sé.”
Tiene que quedar claro que si hay algo que no debemos hacer es callar nuestros pensamientos y olvidarnos de algo tan básico e importante como la libertad de expresión, pero si existe una cualidad que no todos tenemos y puede ser más importante de lo que creemos que es y se llama “tener tacto”. Hay muchas personas que la portan por naturaleza, otras tantas que la tuvieron que desarrollar por su profesión, otras que la quieren desarrollar porque les interesa, otros que la descartan y algunos otros que nunca pensaron en ello. No solo por un familiar, por un amigo, un conocido o un desconocido pero que se trate del prójimo.
Ante un comentario pensemos, reflexionemos lo que vamos a decir y aprendamos a analizar la situación del momento. Quizás la misma opinión con otras palabras, cambia el sentido, la recepción y sobre todo el animo de otra persona.