Crisis península coreana: imposible guerra nuclear entre Estados Unidos y Corea del Norte

Si el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en algún momento creyó que podía resultarle liviano una guerra contra Corea del Norte, ya algunos de sus asesores y los especialistas convocados para abordar el asunto ,seguramente, le hicieron entender cuán complicada sería una conflagración de ese nivel en estos meses.

Pero supongamos que por presiones de actores internacionalistas, Trump decide atacar a Corea del Norte, en tal caso, millones de surcoreanos y japoneses serán masacrados. Kim Jong-un y su Estado Mayor solamente con artillería convencional pueden producir daños inmensos a Corea del Sur y Japón.

Aunque Donald Trump haya autorizado a Corea del Sur desarrollar y poseer misiles con un alcance de hasta 800 kilómetros y ojivas con hasta 500 kilogramos de peso, ello no limitará, ni neutralizará la capacidad militar de Corea del Norte.

El puntual sistema de defensa que Estados Unidos vendió a Japón no puede evitar los misiles norcoreanos, tal y como pudimos comprobar recientemente.

En un escenario -para nosotros, IMPOSIBLE- de guerra entre los Estados Unidos y Corea del Norte, habrá una movilidad significativa en territorio estadounidense, la cual no solamente la llevarán a cabo los operarios de la revolución de colores, sino también “ Los Deplorables”.

En efecto, estos pedirán enérgicamente a Trump cancelar el enfrentamiento.

Por su parte, insignes facciones militantes de la globalización, inmersas en estructuras de los partidos republicano y demócrata, le exigirán la renuncia o, mejor dicho, lo renunciarán por incompetencia e improlijidad.

En la crisis de la península coreana, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, se está transformando en un protagonista importante para enfriar el clima, sobre todo, para reducir la capacidad de decisión de aquellos que en Occidente y Oriente quieren el derrocamiento de la máxima autoridad norcoreana.

También Kim Jong-un sabe perfectamente que China lo seguirá apoyando para evitar incremento general de la presencia e injerencia estadounidense en la región.

La posesión estratégica nuclear por parte de Kim Jong-un constituye un mecanismo de defensa que despliega el mandatario norcoreano.

Por ello, el Régimen de Pyongyang muestra inflexibilidad en su programa de tenencia de armas nucleares porque quiere evitar la guerra y no repetición de los escenarios de Irak y Libia.

Como expresamos en otra oportunidad “El Mariscal Kim Jong-un demuestra, una vez más, que no se alineará con la perspectiva y los objetivos de los principales actores geopolíticos que tienen hegemonía en Occidente, constituyéndose en un misil geopolítico”.

En suma, no puede haber guerra nuclear entre los Estados Unidos y Corea del Norte y el país asiático seguirá manteniendo su perfil independiente de las élites occidentales.

*Director Consultora Universum
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