DE TAL MANERA

juan116.org
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Juan 3:16

Esta es claramente una de las verdades más maravillosas que podemos encontrar en la Biblia. Alguien lo llamó “el evangelio en chiquito”. Una gran cantidad de organizaciones misioneras lo usan como su lema, muchos jóvenes lo lucen estampado en sus camisas de grupos de evangelismo, y hay un sinfín de maneras en las que podemos encontrar este precioso texto a lo largo del mundo.

Como ya se ha dicho más de alguna vez, este versículo no sugiere la salvación universal de cada una de las personas que han existido, existen, y existirán. Al decir mundo, Juan se refiere al sistema corrompido y pecaminoso propio de este mundo caído. Ahora bien, mi interés es que nos demos cuenta de la gracia de Dios al amarnos a pesar de no merecerlo.

Sencillamente podemos decir que, aun cuando el carácter de nuestro Dios es completamente santo e incorruptible, y aun cuando estábamos separados de y enemistados con Él a causa del pecado, Él nos amó. Y ha provisto a Cristo, quien en la cruz llevó nuestros pecados sobre sí, y a través de quien podemos disfrutar el regalo de la justificación delante del padre. Y que además, nos da la seguridad de que la vida eterna es nuestra a través de simplemente creer en Él, es decir, poner nuestra confianza en su sacrificio expiatorio y no en nuestras obras. ¡Aleluya! Podemos regocijarnos en ese amor tan incondicional. Podemos estar seguros de que no nos dejará perdernos nunca.

La muestra absoluta del amor de Dios es Cristo. Y puedo decir con toda seguridad que este versículo no es sólo para los no cristianos; es para que cada día vivamos en una actitud de agradecimiento a nuestro grande y poderoso Dios.

Este “evangelio en chiquito” es para toda la vida.
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