Sambis para todos mis compis ★★★★

En esta oportunidad y por cuestiones del destino, visité este lindo local con las expectativas más que altas. Visité, Sambis. Una sandwichería ubicada en el Barrio Jara de Asunción con una propuesta muy original con todos los sabores, tamaños y formas.

El lugar es bastante compacto, un mostrador con forma de barra para dos personas con una ventanilla de blindex con un particular objeto que me llamó mucho la atención; una campanilla, como las que se usan en la recepción de un hotel o como la de Héctor Salamanca de la serie “Breaking Bad”.
Con una caja registradora y una buena onda contagiante, el cajero (que me atrevo a decir que es el dueño) nos toma el pedido, no sin antes tomarnos unos minutos en “darle una hojeada” a este extenso menú.

Descargue el menú en PDF

Sin mucho preámbulo, apostamos por el sándwich “Pollo Azul” y “Peceto Cheddar” con pan baguette XL y una Pulp naranja. Nos dieron un promedio de cinco a 10 minutos de preparación de los sándwiches. Y digo nos, porque mi amigo Iván me acompañaba.

Mientras preparan estos bocadillos, les hablo del lugar. Es un ambiente al aire libre con un techo de plástico (no se como se llama el material) equipado con un ventilador tipo industrial VCP (¡Cómo soplaba esa cosa!) mesas y sillas altas que, a mi gusto personal — y coincidimos con Iván — sería mejor si la temática es comer parado sobre esas mismas mesas o tablones empotrados por esa pared falsa que cubría la cocina. En ese mismo lugar podías encontrar colgado el menú impreso en lona vinílica, bien detallado y prolijo. El suelo tenía un desnivel bastante notorio que no permitía la firmeza de las mesas. ¡Y qué cosa que me molesta! una mesa inquieta. Pero bueno, entiendo que todo tiene un comienzo.

Llegaron los sándwiches. Como eran XL decidimos partir cada uno en dos y así probar ambos sabores. Comencé con el “Peceto Cheddar” cantidad justa y necesaria de mayonesa casera, el peceto bien cocido y el repollo y pepinillos brillaron por su ausencia. Punto en contra. No reclamé porque en el momento y del hambre, no me percaté. Revisando nuevamente en el menú, supe de su inexistencia. Fuera de eso, era una combinación exclusiva entre “mayo” como ellos llaman a su mayonesa y, queso cheddar, con el toque único de un buen peceto.

El pan era una barbaridad. Crocante al paladar con un crujir único que caracteriza a uno en su estado más sublime. Grillado en una plancha texturada, este sándwich lograba reunir lo elemental para que lo califique como comestible; de agradable aspecto y buen sabor.

“Peceto Cheddar”

En lo que queda por opinar del “Pollo Azul” queda en la posteridad como un sándwich de buen gusto pero con menos onda que el tipo que diseñó la bandera de Japón. Le faltó amor en comparación al “Peceto Cheddar” y a mi criterio, como el queso Roquefort es bastante fuerte, lo conveniente es gratinarlo antes de terminar el montaje. Si el sándwich es caliente prefiero que pinten la superficie de la plancha con mantequilla y no oliva sobre el pan. Quedo un poco grasiento el pan de este opción. Eso sí, la pasta de pollo era exquisita.

Esta imagen no corresponde al sándwich “Pollo Azul” sino al “Pollo Verde”

Indudablemente volveré para arrasar con los demás sabores. Es un lugar ciento por ciento recomendable, ambiente muy bueno a pesar del calor. Precios acorde al producto. Esperamos muy pronto verlos más grandecitos con un local climatizado para seguir disfrutando de sus propuestas.

Este local queda sobre la Avda. Brasilia esquina Fray Luis de León y el delivery lo pueden hacer al 0985 553 661.

Cuatro estrellas ★★★★


¡Muchas gracias por leer!

Estoy en Twitter como @DiegoRLicitra y también en Facebook. Seguime.
Si te gustó este artículo, podés compartirlo con tus amigos.