Cuando era niño

El mejor prólogo jamás escrito

A Léon Werth
Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona grande. Tengo una buena excusa: esta persona grande es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona grande es capaz de entenderlo todo, incluso los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona grande vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Tiene verdadera necesidad de consuelo. Y si todas estas excusas no son suficientes, quiero dedicar este libro al niño que esta persona grande fue en otro tiempo. Todas las personas grandes han sido niños antes. (Pero pocas lo recuerdan.) Corrijo, pues, mi dedicatoria:
A LÉON WERTH… cuando era niño.
”[1]

Como un apasionado por los libros de negocios y la tecnología nunca había leído el prólogo de este fascinante libro. Agradezco el momento cuando mi ex jefe, en una reunión de trabajo, nos leyó el prólogo y nos entregó un ejemplar del libro a cada uno.

¿Quién fue Leon Werth?[2]

Fue un el mejor amigo del autor, y luego de la segunda guerra mundial <con su amigo ya fallecido> le dedicó a su vez unas palabras: “la paz, sin Tonio (Exupéry) no es enteramente la paz.”

[1]Tan elocuentes palabras corresponden al prólogo del famoso libro “El Principito”, escrito por el francés Saint-Exupéry. Toda persona adulta debería leer el libro.
[2]Leon Werth