Vean American Crime conmigo y sufran

Siempre escucho que las personas ven series o películas para “desconectarse”. Para reírse un rato, para pasar la mala onda de la vida. Para no preocuparse, para eliminar el stress. Para dejar de pensar un ratito, para no tener que estar atando cabos. Y no lo juzgo, para nada, pero siento que la gran gracia de una serie es el poder que tiene para conectarte, para hacer que te interese, para lograr que entres en el juego.

Con American Crime caí redondo, completo. Con dos temporadas a su haber, esta serie, creada por John Ridley, quien se ganó un Oscar por el guión de 12 Years a Slave, me convenció completamente, desde su propuesta hasta sus actuaciones, desde sus momentos hasta cada decisión mal tomada.

La serie retrata en clave cruda y verosímil casos criminales, pero no ahonda en el morbo del asesinato (en el caso de la primera temporada), sino que se aferra al contexto, al exterior, a lo que pasa por fuera en un hecho criminal completo (como una violación en la segunda temporada), a cómo el acto y sus consecuencias afectan a familias, a cercanos e incluso a algunos lejanos.

American Crime se cuelga de los temas raciales, sociales y hasta de género para contar una historia completa y llena de recovecos que solo nutren la historia y la hacen cada vez más real. Y no se queda en la superficie; indaga, va al fondo, a lo complejo y retorcido. Y ojo, porque no son historias reales, pero son tan cercanas y están tan bien contadas, que uno cree que podrían pasar, está seguro que han pasado, así o quizás aún más crudamente.

Y esto es, en gran parte, por sus actores, quienes hacen un trabajo impecable y actúan tanto en la primera como en la segunda temporada, haciendo papeles totalmente diferentes. Secos, talentosos, profesionales. Un agrado ver a una batería de actores que pueden entregar intensidad y personalidad.

La primera temporada se encuentra en Netflix y la segunda es cosa de buscarla en Internet. Si andan con ganas de ver algo que los va a dejar tiritones, American Crime es lo que andan buscando. Pero ojo, no vean tantos capítulos de una, no es una serie para bingewatchear. Para nada. Vean dos, tres capítulos y después salgan al parque a ver cómo los perritos juegan y son felices. Lo van a necesitar.

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