Día 2: ¿qué pasó con el día 1?

Si estás comenzando a leer esta serie de post, permíteme actualizarte rapidito:

Estoy haciendo algunos cambios positivos en mi rutina para conseguir de alguna manera parte de mi realización personal, en mi artículo pasado, conseguirás los objetivos que al principio me he planteado y como poco a poco lucharé conmigo mismo para conseguirlos.

Ahora si. Continuemos…

Me prometí escribir un post diario, al finalizar el día, comentando los pasos que había dado durante ese día en pro de lograr mis objetivos. Veamos qué pasó:

El primer día, me desperté a las 7:30 a.m. Es decir, una hora y media más tarde de lo que debí despertar porque una de las cosas que dije que iba a hacer a partir de este momento era despertarme todos los días a las 6:00 a.m. Pero nada, no lo logré.

Lo que sí hice el primer día fue una hora de ejercicios, descubrí lo vigorizante que puede resultar comenzar el día haciendo alguna actividad física, en mi caso, estuve 1 hora haciendo cardio con el Orbitrek, parece simple, pero me funcionó enormemente.

Hice una lista de tarea de todas las cosas pendientes en el trabajo y por primera vez en la vida ¡La seguí! Aún me quedan algunas cosas por terminar pero la seguí. Me resultó bastante productivo. Si eres de esas personas que nunca ha hecho una lista de tareas pendientes durante el día, te recomiendo que la hagas, parece una locura pero de verdad puede elevar algunos puntos tu productividad. Hazlo.

El día terminó con la organización del cumpleaños de mi segundo hijo, no quiero ahondar en detalles personales pero les cuento: ni me dormí a las 11 como estaba planeado para mejorar mi sueño y mi rutina nocturna, ni me desperté a las 6:00 a.m. del día 2.

Entonces llegó, el día 2. Decidí no abrir la oficina porque mi hijo está de cumpleaños, es increíble cómo crecen y uno ni cuenta se da. Desde el día lunes 24 comenzamos en casa los preparativos para su cumpleaños y me prometí no trabajar el martes 25 para dedicarme a un día completo a la familia, a celebrar ese cumpleaños por todo lo alto, sin revisar redes sociales, sin estar al pendiente del trabajo, de tareas, de nada… Solo mi pequeño.

Pero como les contaba, por andar montando y adornando la casa para celebrar el cumpleaños de José Ignacio, me fui a la cama muy tarde el día lunes, así que encontré la excusa perfecta para no hacer ejercicios en la mañana del martes: estaba muy cansado. ¿Tremenda excusa no? Me sentí un poco mal conmigo mismo pero se me pasó rápido. Tengo la terrible costumbre de no reprocharme las cosas cuando las hago mal y las dejo pasar, muchas veces sin solucionar mi error, eso es algo que estoy trabajando y corrigiendo.

La dieta de hoy martes ha estado saturadísima de dulce, supongo que es normal cuando se trata del cumpleaños de tu hijo de 3 años, ahora es que me da remordimiento porque quiero llegar a mi peso ideal en dos meses. Hoy estoy pesando más de 105 kilos y necesito llegar a mi peso ideal pronto, por mi estatura debería ser 80 kilos, pero a este ritmo… ¡MAL!

Debí acostarme a las 11:00 p.m. y ya son las 12:10 del día 3 (26 de julio) y sigo despierto pero como no había escrito nada el día de ayer, decidí hacerlo ya mismo, así me toque dormir más tarde.

La misión es despertar a las 6:00 a.m. no pienso flexibilizar en nada ese horario, para nada, trabajaré duro en mi fuerza de voluntad para lograrlo. ¿Tienen algún consejo que me ayude con esto de despertar temprano? De verdad cuesta…