Llegó la hora de hacer buena letra

Argentina se encuentra hoy ante una situación muy favorable. El mundo necesita alimentos en cantidad y calidad, y Argentina puede hacerle frente a esos dos pedidos.
Dentro del parámetro calidad lo que el mundo nos pide son certificaciones que garanticen que el producto sea sano y que fue elaborado de una manera que no contenga residuos de medicamentos.
En materia de sanidad en los últimos años Argentina ha hecho un papel muy eficiente, tal es así que es tomado como ejemplo a seguir por la mayoría de los países de Latinoamérica que comparten nuestros problemas sanitarios e incluso padecen problemas mucho mayores.
Si bien es cierta nuestra eficacia, no alcanza solamente con el resultado obtenido, tenemos que demostrar cómo llegamos a ese resultado y es ahí donde hace falta hacer buena letra. Necesitamos certificados y procesos que demuestren de una manera fehaciente el tratamiento que recibió el animal, y el respeto por los periodos de carencia de los medicamentos.
Hace poco Rusia, un mercado como el chino que no exigía demasiados controles en materia de sanidad, nos llamó la atención por un embarque de carne con residuos de antibióticos como la Oxitetraciclina.
China, mercado acostumbrado a recibir cualquier calidad de carne, nos está exigiendo ahora protocolos y certificados en materia de enfermedades y reportes ante el brote de ciertas enfermedades en el país. Argentina tiene que hacer modificaciones en esa materia si quiere seguir vendiéndole a China.
Estas nuevas normas no son infundadas, si no que son cruciales porque redundan en la salud humana. Si nosotros consumimos en bajas dosis antibióticos en las carnes, al no respetar los periodos de carencia de los medicamentos (se trata del periodo en el cual el animal no debe ser enviado a faena desde la última administración de un medicamento) las bacterias irán creando resistencia a estos antibióticos. Si nos enfermamos con alguna de esas bacterias los antibióticos que hemos estado ingiriendo involuntariamente no serán eficaces ya que habrán creado resistencia a ellos. Eso es sólo un ejemplo de por qué debemos respetar los periodos de carencia de los medicamentos. No existe más dos conceptos de salud, la salud animal y la salud humana, es una sola salud a la cual debemos apuntar.
Los sistemas nos permiten protocolizar, certificar y respaldar de manera digital ante esta nueva demanda de parte de los consumidores.
Desde Digirodeo apuntamos a certificar los tratamientos, creando un acta digital donde volcamos en un registro una serie de datos y metadatos como las coordenadas, la condición ambiental, el registro fotográfico de estampillas de los productos utilizados entre otros datos más, como el período de carencia para el medicamento y los animales que han sido tratados.
Por Ignacio Iturriaga
Ing. Prod. Agropecuaria
Presidente de Digirodeo SA
