Cultura y Arte, un punto de partida

SmARTcultura es un proyecto fruto de una inquietud personal que tiene su origen hace bastantes años. En su génesis está la búsqueda de la conexión entre Cultura/Arte y Tecnología, bastante clara de un modo intuitivo en ámbitos como el de la fotografía o el cine, en cuyos procesos creativos intervienen numerosos componentes tecnológicos.

El primer escollo con el que uno se tropieza es el del vació que existe en lo que a definiciones holísticas de “Cultura” se refiere. Existen muchas por extensión, de tipo paradigmático, en las que se define la Cultura como una enumeración de actividades o elementos “culturales” que se citan a modo de ejemplo. De este modo se introduce una incómoda referencia circular dentro de la definición del propio concepto que se está definiendo, pero sea como fuere,no es fácil encontrar definiciones sintéticas, concisas y que vayan “al grano” para el concepto de “Cultura”.

En general, la cultura es una especie de tejido social que abarca las distintas formas y expresiones de una sociedad determinada. Por lo tanto, las costumbres, las prácticas, las maneras de ser, los rituales, los tipos de vestimenta y las normas de comportamiento son aspectos incluidos en la cultura. — En definicion.de

También hay otras que hacen el esfuerzo de definir Cultura por comprensión, como la de la UNESCO:

La cultura debe ser considerada como el conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social y que abarca, además de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias. — En la página 4 de “La Declaración Universal de la Diversidad Cultural” de la UNESCO.

Incluso desde la perspectiva “comprensiva” y holística de la definición de la UNESCO se acaba por hacer referencia a una lista de elementos tales como las artes, las letras, las tradiciones o las creencias, de nuevo en una especie de referencia circular donde parte de lo que se quiere definir entra a formar parte de la propia definición.

El cine, “el séptimo arte”… Pero, ¿qué es el arte?. Luego trataremos de construir un significado para este término.

En Live Science también se habla de Cultura por extensión:

Culture is the characteristics and knowledge of a particular group of people, defined by everything from language, religion, cuisine, social habits, music and arts. — Live Science.

El Centro de Investigación Avanzada en la Adquisición del Lenguaje (Center for Advance Research on Language Acquisition) habla de cultura en términos de patrones compartidos de comportamientos e interacciones, entendimiento y construcciones cognitivas aprendidas a partir de la socialización y que identifican a un determinado grupo.

Culture as shared patterns of behaviors and interactions, cognitive constructs and understanding that are learned by socialization. Thus, it can be seen as the growth of a group identity fostered by social patterns unique to the group. — Center for Advance Research on Language Acquisition.

También hay definiciones centradas en los individuos y sociedades, como la que formuló en 1871, el antropólogo Edward B. Taylor, que hablaba de Cultura en estos términos:

Todo ese complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otras capacidades adquiridas por el hombre en cuanto miembro de una sociedad. — Presentación Cultura, Análisis de las Diferencias Culturales de Marco Ávalos.
Las sociedades y los pueblos se caracterizan por tener una “cultura” en común. Una cultura que es un reflejo de las ideas comunes y compartidas que mueven a los individuos que forman parte de esos colectivos.

Otras aproximaciones a este concepto están en artículos como el que le dedican en The Newyorker, bastante sesudo, sobre las diferentes acepciones de la palabra Cultura, donde hacen un extenso repaso a sus orígenes y los usos de esta palabra a lo largo de la historia reciente, aunque sin llegar a una conclusión contundente y simple.

Como definición holística, en la presentación anterior de Marco Ávalos, se da una que en cierto modo se acerca a lo que estaba buscando. Según ella, Cultura es

Todo lo que adopta o genera un grupo humano o sociedad es cultura; desde una vasija de barro hasta una sinfonía, pasando por el comportamiento de sus miembros. — Presentación Cultura, Análisis de las Diferencias Culturales de Marco Ávalos.

Pero en este caso, se excede en su generalidad conceptual, abarcando esencialmente todo lo que “toca” el ser humano. Hay trabajos muy interesantes, como el Acercamiento a una Visión Holística e Integral de la Cultura (María Cristina Fernández de la Universidad de Venezuela), donde habla de Cultura como un fenómeno impresciso, en el que el fenómeno se desvanece en la propia definición. Su definición, resumida al final del trabajo es la siguiente:

La cultura es la integralidad del ser, el cual produce el mundo, el conocimiento, lo valores y las percepciones. Esta construcción surge desde del interior delsujeto, es él inicio y fin de la cultura. — Acercamiento a una Visión Holística e Integral de la Cultura (María Cristina Fernández de la Universidad de Venezuela).

No menos interesante es este otro trabajo, La Perspectiva Holística de la Antropología Cultural, de O’Higgins e Ino Rossi, en el que se da una perspectiva amplia de la Cultura muy alejada de la paradigmática tradicional por enumeración de elementos.

Otros acercamientos al concepto de Cultura pasan por el de su identificación con la civilización y oposición a la Naturaleza, o por su carácter diferenciador en la época cortesana como atributo de las clases nobles por oposición a la plebe. En el trabajo “El Concepto de Cultura en el SXVIII” de Vanesa Jiménez Expósito, habla de que En 1952, Alfred Kroeber y Clyde Kluckhohn compilaron una lista de 164 definiciones en su obra “Cultura: Una reseña crítica de conceptos y definiciones”. Es interesante el artículo “El Primer Concepto de Cultura” de Gabriel Zaid donde se hace un repaso interesante a varios conceptos, aunque casi el de “cultura” se queda en un segundo plano frente al de “filosofía” o el de “Paideia”.

En busca de una definición

En general, las definiciones de Cultura que he encontrado, sin descartar la posibilidad de que existan otras, se basan en mayor o menor medida en la enumeración por extensión de una sucesión de elementos o actividades culturales. Es como si preguntamos por la definición de “Color” y nos recitan toda la paleta. O si preguntamos por la de “Música” y nos dan por respuesta una lista de canciones. Y las definiciones holísticas se exceden en su generalidad y además identifican en no pocas ocasiones “cultura” con “arte”.

Lo que busco es una definición holística, simple, concisa, pero completa, que sea capaz de contener en pocas palabras el significado de Cultura y donde encaje también la definición de “arte”. La etimología suele ser un buen punto de partida para esta búsqueda, y en webs como Etimologías de Chile se suelen encontrar buenas referencias. Según ella, cultura viene del latín cultura, que a su vez se deriva de cultus, cultivo, participio de colere, que significa cultivar. Además, el sufijo -ura/-tura indica la acción resultante del verbo del que se deriva.

Esta etimología está basada en la metáfora del cultivo del espíritu a través de la educación. Un acercamiento interesante, aunque parcial y alejado de la visión holística que necesito para smARTcultura. En Grecia, sin embargo, no había una palabra para referirse a la cultura. En el idioma inglés no se encuentran referencias etimológicas diferentes, pero en la etimología china, sí se pueden encontrar conexiones interesantes (aunque muy provisionales) sobre el concepto de Cultura.

En la etimología china podemos encontrar referencias interesantes para indagar en el origen de términos como Cultura o Idea.

Por ejemplo, la palabra china que se usa para referirse a cultura es “wén huà”, 文化 . Si descomponemos la palabra “wén”, 文, (idioma) está compuesta a su vez por “tóu” (cabeza) e “yì” (control, gobierno, gestión, educación). “huà”, 化, significa cambio, transformación.

De un modo un tanto “difuso”, se encuentran puntos de conexión entre la etimología de “cultura” y el cambio y la transformación a partir del lenguaje, que a su vez sería el control y gobierno de la cabeza.

Es este un punto de encuentro interesante entre lenguaje y cultura. Para hacernos una idea, la conexión más remota en nuestra tradición social entre el lenguaje y las personas está en el término “bárbaro”, que está relacionado con la incapacidad para expresarse verbalmente con una cierta destreza.

La “cultura”, desde la perspectiva de la etimología china, tiene un componente de transformación a partir de un proceso mental como es el lenguaje, que a su vez, y de nuevo desde la perspectiva etimológica, vendría a ser un modo de ordenar dichos procesos mentales. Tiene sentido, si pensamos en las palabras como “contenedores” semánticos; una especie de “samples” o muestras con las que digitalizar el espacio continuo de la semántica y los significados para ser capaces de comunicarlos.

La tecnología digital permite pasar del mundo físico de las entidades tangibles al de los bits y las matemáticas. Y en otra plano, tal vez sea la clave para pasar del mundo de los significados al de las palabras.

Según esta teoría, cuando usamos el lenguaje estamos digitalizando el mundo analógico de los significados, de modo que el que escucha puede realizar la conversión “digital — analógica” y convertir las palabras de nuevo en significados, que en este modelo serían los componentes fundamentales de los estados mentales.

Como en el proceso de conversión analógica-digital donde se lleva a cabo una transformación del tiempo a la frecuencia. En la conversión semántica-palabras, también habría una transformación entre la dimensión mental y la dimensión del lenguaje. El lenguaje tiene un componente secuencial y discreto, mientras que la mente trabaja en un espacio caótico y continuo (en cierto modo), aunque ordenado.

La definición

Yendo al grano, y tras un proceso de identificación y síntesis de los elementos comunes a las diferentes formas de expresión cultural, la definición provisional a la que he llegado es la siguiente:

“Cultura es la transformación, por parte de un individuo o un colectivo de ellos, de una idea en una entidad tangible y física, susceptible de ser captada a través de una experiencia sensorial.”

Efectivamente, es una definición sumamente general donde encaja prácticamente de todo. Desde un dibujo de un niño de cuatro años a un graffiti, pasando por un edificio o un plato de comida. No es algo que me suponga un problema, y de hecho es consecuente con la diversidad de definiciones que se han dado de este término. Y también es consecuente con la intención de encontrar una definición por extensión más que por comprensión.

Convertir una idea en una entidad tangible y sensorial, eso es la esencia de la Cultura…

Llegados a este punto, se puede argumentar que en este “paquete” están metidos tanto un “doodle” pintado en una hoja de apuntes, como “Las Meninas” de Velázquez. Y así es, en ambos casos se trata de expresiones culturales. Aunque en este caso, la clave está en no identificar de forma unívoca “Cultura” y “Arte”. Cultura es un patrimonio universal de todos aquellos individuos y sociedades que conviertan sus ideas en entidades tangibles. Arte, para mi, es otra cosa:

“Arte es la excelencia en el proceso de transformación de una idea en una entidad tangible, fruto de la experiencia y el desarrollo de un método propio como resultado de un proceso de aprendizaje en las técnicas necesarias para trabajar con las herramientas y los materiales disponibles para abordar tal transformación.”

Así pues, la cultura es un concepto universal y sumamente democrático. El arte, por el contrario, es patrimonio de quienes hayan desarrollado una técnica, un estilo, o perfeccionado un método de trabajo. Es una consecuencia de la experiencia.

De todos modos, y a pesar de que aparentemente esta definición de cultura puede parecer muy simple, traslada su complejidad a otro concepto que también suele dar problemas a la hora de buscarle una definición: el concepto de idea.

¿Qué son las ideas?

En el Glosario de Filosofía, de la página webdianoia, se dan algunas pistas sobre esta palabra cuyo origen, en el mundo occidental, se remonta a los tiempos de pensadores como Platón. Recurriendo a la procedencia de este término, tenemos en el portal Etimologías Filosóficas un recorrido bastante interesante a través del origen de esta palabra, donde se relaciona, por ejemplo, con el sentido de la visión. La palabra idea, por desgracia, se usa de un modo muy general e indefinido.

En el mundo asiático, y concretamente en el idioma Chino, la palabra “idea” se representa por “yì” (意), un carácter compuesto a su vez por “xin” (心), (corazón, mente, alma, inteligencia) e “yin”, (音), (sonido, tono, pronunciación). Por su parte, “yin” (音), está compuesto por “wèi” (立), (estar de pie) y “rì” (日), (sol, día). Desde esta perspectiva, y dejando volar un poco la imaginación, se puede concluir que las ideas tendrían un componente “trascendente”, serían una especie de sonidos “escuchados” por la mente. Las ideas, desde esta perspectiva, vendrían “de afuera” casi con una dimensión divina.

Llegados a este punto, cambio de tercio, so pena de meterme en un jardín del que aún no estoy en disposición de salir. Así que mejor dejar planteado este punto de vista para retomarlo cuando tenga trabajados más argumentos.

Las ideas se suelen representar de un modo metafórico con una bombilla encendida. Una metáfora intuitivamente descriptiva que tiene que ver con la construcción de estados mentales “luminosos”.

Al final, la palabra “idea” tiene un significado implícito que prácticamente se da por sabido sin necesidad de definirlo de un modo detallado. Y precisamente, ese grado de indeterminación contagia al concepto de “cultura” que he propuesto anteriormente.

Para mí, como definición y punto de partida, una idea es un estado de la mente. Aunque en realidad, prácticamente todo es precisamente eso: estados mentales. Desde la religión hasta el amor o las emociones.

Una idea es un estado de la mente….

En cualquier caso, y tomando como punto de partida esta relación entre las ideas y las expresiones culturales, y precisamente a partir de las diferentes formas de expresión cultural (y artística si existe un método y una experiencia asociada a esta expresión cultural), encontramos que lo más apasionante de la Cultura es hacer el proceso inverso; ir hacia atrás para identificar la idea original de la que parten las realizaciones culturales tangibles, perceptibles y concretas.

En realidad, esa es una de las perspectivas más divertidas y enriquecedoras de la observación de una obra: tratar de identificar la idea original de partida en la cabeza del artista o de aquel que ha materializado una idea en una intervención cultural.

En última instancia, la calidad de las ideas es la que define la calidad de una obra. La cultura y el arte son instrumentos para pasar del plano material e intangible de los estados mentales a una dimensión física susceptible de ser percibida por los sentidos.

En este contexto, se habla de “cultura” aplicada a infinidad de áreas y campos, desde el deporte o la empresa, hasta el jamón o el vino. La clave está en tratar de ir en busca de las ideas que hay detrás de estas “culturas”. Si nos quedamos con la mera expresión cultural, sea pura estética o sea una decisión vital o profesional, sin tratar de hacer el viaje opuesto al del proceso creativo, estaremos perdiendo la oportunidad de completar el ciclo de interpretación y aprendizaje cultural llegando a lo que realmente caracteriza a la cultura: las ideas.

Ze Carrion, todo un artista

Cultura, una idea en construcción

Podría extenderme mucho divagando sobre la cultura, el arte o las ideas (sobre todo las ideas). Pero el objetivo de smartcultura es precisamente el de ser una expresión cultural, una forma de convertir un estado de la mente, una idea, en una realización tangible y perceptible a través de los sentidos, de modo que el espectador, o el lector, recree un estado de la mente propio a partir de lo que lea o vea, o intuya.

¿Qué es el arte? Morirte de frío.

El mayor problema de nuestro tiempo y la sociedad financiera en la que estamos inmersos, creo que es simple: “Bad ideas and big companies“. Bajo la premisa (equivocada) de que todo es posible, ya no se ponen filtros a las ideas más allá de que sean realizables y permitan obtener un beneficio económico. Da igual que sean buenas o malas. Y lo grave es que merced a la tecnología, nuestra capacidad para transformar el mundo es tal, que podemos convertirlo en inhabitable.

Por encima de cualquier tribu urbana, estamento o condición social, somos “financials”. Pero por suerte la cultura y el arte siguen siendo el reflejo de nuestros estados mentales. Y hay mucho buenos, enriquecedores, capaces de servir como inspiración para el progreso de las personas y las sociedades. Eso sí, hay que recuperar la capacidad para discernir entre las buenas y las malas ideas. Y para mí eso es lo que diferencia una obra de arte buena de una mala, o una expresión cultural sana de una enferma.

Fotos: Manu Arenas

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Originally published at www.smartcultura.com on December 23, 2015.

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