¿Por qué Twitter prohibirá los anuncios políticos en su plataforma?

Jack Dorsey, líder de Twitter, sorprendió al mundo con la decisión de prohibir los anuncios políticos de la red social. “El alcance de un mensaje político debería ser algo que se gana, no que se compra”, expresó en la propia plataforma que sólo admitirá publicidad donde partidos y candidatos inviten a votar o a registrarse a los padrones de electores.
Para entender esto, hay que retomar otro debate: la utilización de la Big Data para convencer y/o manipular con el fin de conseguir un voto, muy bien explicado en el documental “Nada es Privado”. Las redes sociales tienen la capacidad para distribuir anuncios de una manera altamente específica y con mensajes personalizables, y desde Twitter entienden que todo esto atenta contra una comunicación fiel.
Jack, además de aprovechar para diferenciarse de Facebook — que pondrá a disposición sus herramientas al servicio de cualquier campaña sin hacerse responsable de la desinformación — quiere dar un paso más hacia la democratización de su red social. “Un mensaje político gana influencia cuando la gente decide seguir una cuenta o retuitearlo. Pagar por tener más alcance elimina esa decisión y obliga a que los mensajes políticos sean optimizados y dirigidos. Creemos que esta decisión no debería ser limitada por el dinero”, explicó y agregó que “…ese poder tiene riesgos importantes en política, donde se puede utilizar para influenciar los votos y afecta a las vidas de millones de personas”.
Recordemos, que hace unos días, fueron los propios empleados de Facebook los que le reclamaron a Mark Zuckergerg — mediante una carta abierta — que la empresa cambie su política de anuncios. “La libertad de expresión y la libertad de expresión pagada no son la misma cosa. La desinformación nos afecta a todos…”, expresa el comunicado.
Pero volviendo a Twitter, la medida está claramente relacionada con las elecciones presidenciales de los Estados Unidos del 2020, donde la campaña apunta a una presencia muy fuerte en las redes sociales. Fake News, perfiles truchos, mensajes segmentados conforme a los intereses, preocupaciones y preferencias de los destinatarios fueron protagonistas durante todo el 2016.
El mensaje político se mezcla con las opiniones personales de cientos de millones de personas y no está sometido a reglas, por lo que apenas hay controles o manera de contrarrestar la desinformación. “Los anuncios políticos en Internet presentan desafíos completamente nuevos para el discurso cívico: la optimización de mensajes a través del aprendizaje de las máquinas, el microtargeting, la desinformación sin control y los deep-fakes. Todo cada vez con más velocidad, sofisticación, y a una escala apabullante”, explica el líder de Twitter.
Los políticos ahora afrontan un nuevo desafío si quieren destacarse en Twitter. Deberán generar contenido orgánico atractivo para seducir a la mayor cantidad de usuarios. Aunque Twitter tiene alrededor de 320 millones de usuarios activos en todo el mundo (muy lejos de los 2.200 millones de Facebook, los 1.000 millones de Instagram o los 2.000 millones de YouTube) su influencia es muy importante.
Obviamente, las repercusiones no tardaron en llegar. Gran parte del partido demócrata de los Estados Unidos vieron con buenos ojos la medida tomada por Jack Dorsey, como lo expresó Alexandria Ocasio-Cortez. En cambio, desde el entorno de Trump aseguran que es un mecanismo para silenciar a los conservadores en la red social. Pero también, íconos del cine como Mark Hamill apoyaron la decisión de Twitter.
