No hay mucho que esperar.
Me desbarato a fuerza de palabras,
de vacío ajeno: no-sustancia, infinito.

Antes del descanso siempre se encuentra la duda,
el engaño del interior,
la vaga esperanza como un rompecabezas,
en el que faltan piezas
que tal vez nunca existieron,
que tal vez nunca fueron necesarias.

Una escalera mucho más baja que el muro que quiere librar.

El desvarío de la negrura,
como el pender de los tobillos sobre un abismo.
Un cielo sin estrellas,
proporción en sensaciones.

Toma esta servilleta, aquí está la pluma.
Dibújame la verdad:
haz algunas cuentas,
juega al ahorcado.

Quiero ver cómo es que se formula el Misterio.

Paciente, dolor:
-¿Quieres un analgésico?
-Ya se acabaron.
-Me gusta cuando sonríes.
-Iré por más.
-¿Cuánto es 2+2?
-El cielo está tan solo, por favor no lo camines.

Acaricias tus ojos con los nudillos,
la oscuridad es difícil de abarcar.

2017

David Diosdado

Pintor (http://david-diosdado.com), publicista/developer (http://trigger.mx), y diseñador industrial. Opiniones e intereses impopulares.

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