Háblate de mí.

Con las luces apagadas. Recién levantada. Esperando el gope brutal de salir a vivir.

Cerca de medio día. Cuando el sol pega sobre tu pecho. En el tráfico y en ese calor desesperante.

Por la tarde. Cuando se esconde el sol. Sentir el frío de la noche. Antes de dormir, a punto de llorar, hablaré de ti en silencio, como un secreto o maldición.

Y me hablaré de ti porque no sé de qué habla la gente que no te conoce, no te besó ni te tuvo en sus brazos.

Háblate de mí, aunque sea por compasión, hazme estar de nuevo en tu piel. Hazme volver.