Foto LPG/Josué Guevara

No, No Siempre es Fraude

Se terminaron las elecciones y muchos de nosotros pasamos buena parte del cinco de Marzo pegados a nuestros teléfonos, televisores, y computadoras siguiendo las actualizaciones que tanto el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y la prensa nos daban acerca de qué partido había ganado qué alcaldía y qué políticos serán los elegidos como diputados. Durante las primeras horas del lunes muchos de nosotros celebrábamos el hecho que muchos de los diputados que han hecho carrera de ser parte de la Asamblea Legislativa parecían estar quedando fuera de la institución para el periodo 2018–21.

Sin embrago, mientras pasó el día, el TSE, y Smartmatic — la compañía contratada para el conteo final — anunciaron en conferencia de prensa que los resultados preliminares que habíamos estado siguiendo durante todo el día no eran correctos. Smartmatic alega que el problema se debió a un “error humano” y un error en el script usado por su software. Si, es un error muy importante para la política salvadoreña, no solo por la desconfianza que ya existe en las instituciones públicas en gran parte de la población, sino por la inversión de 3.3 millones de dólares para contratar los servicios de Smartmatic, pero ¿por qué es el primer instinto acusar de fraude?

La explicación más simple es la falta de confianza que los salvadoreños le tienen a nuestros políticos. Y claro, hay razón para no confiar en muchos de estos políticos ya que históricamente no han hecho mucho para merecer esa confianza, pero no creo que sea razón para desconfiar del TSE, institución que debe ser independiente de partidos políticos. Otra explicación para este fenómeno es que aun y cuando hay gran parte de la población que no confia en politicos, hay muchos salvadoreños que aún aceptan como cierto lo que nos dicen los políticos. Las primeras voces que se escuchaban clamando con el tema de fraude fueron sin duda alguna la de los políticos y a ellos se unieron las de sus seguidores. Las acusaciones de los políticos son las más irresponsables, ya que van quitando confianza en las instituciones a cargo de supervisar todas nuestras jornadas democráticas, y afectan con sus reclamos la gestión de nuevos políticos, al crear duda sobre si sus triunfos son legitimos o no.

Y entonces, ¿qué podemos hacer con respecto a este nuevo error del TSE?

Pues lo más importante es no repetir acusaciones como la de “fraude” sin tener pruebas contundentes. Si es cierto que al inicio del conteo de votos los resultados eran esperanzadores, hay que tener muy en cuenta algo que un buen amigo dijo:

Y es cierto, no podemos esperar que los políticos que más han gastado en publicidad se quedaran sin un puesto en la nueva Asamblea. Es un buen sueño, y estoy seguro que llegaremos a ese punto como país y como democracia, pero tenemos que recordar que aún estamos aprendiendo como votar con el nuevo sistema de voto cruzado, y que si bien es cierto en nuestros círculos sociales podemos todos pensar lo mismo sobre los “dinosaurios” y los “corruptos”, hay muchos salvadoreños que aún confían en ellos. De hecho, aun y cuando se dio este cambio en el conteo de votos para diputados en San Salvador y La Libertad hemos logrado sacar a algunos de los diputados que no merecían estar ahí, como José Luis Merino, o Benito Lara.

Es fácil repetir una acusación como la de “fraude”, en especial si el partido del cual somos partidarios, o sus políticos, o incluso nuestros amigos lo hacen, pero como votantes tenemos el deber de ser más serios con lo que decimos si queremos una clase política seria. Tenemos las herramientas necesarias, el TSE ha hecho todas las papeletas públicas para que así podamos todos contar los votos si es necesario, ya no tenemos excusas para ser simplemente actores pasivos de nuestra política, es el momento de involucrarnos más, y si, reclamar si es necesario, pero armados con toda la información para defender nuestra joven democracia.