Capítulo 2: Fue en el parque
Escribe sobre tu primer beso.

Estaba en el patio de mi casa, con mi hermano mayor y sus amigos, que nunca dejaban pasar un sábado sin tomarse unas chelas ahí. Era el ritual de cada fin de semana, y a mi me gustaba estar con ellos, escuchando sus historias y cagaderos. Yo tendría unos 15 años, sus amigos ya pasaban de los 20’s y yo me sentía ‘volada’ al estar ahí, siempre he sentido una especial atracción hacia los chicos más grandes que yo, y el hecho de estar con ellos, hacía que me sintiera ‘wow ’, aunque muchas de las veces solo pasaba un rato ahí pues sentía que me veían como una escuincla.
Eso cambió un día que empecé a tener interacción con uno de ellos, Eduardo, comenzamos a platicar y nos caímos muy bien inmediatamente. Lo siguiente que recuerdo era que pasábamos horas platicando por Messenger (si, cuando existía esa mágica app para chatear), incluso desvelándonos y hablando de tonterías; había algo, una conexión que no había tenido jamás con otra persona.
Él comenzó a ir más seguido a mi casa, con la excusa de visitar a mi hermano, pero siempre después de la visita nos íbamos un rato a caminar a un parque que está cerca de mi casa. Así transcurrieron algunas semanas, hasta que un día nos detuvimos en el parque, cerca del área de juegos de niños, me tomó de las manos y me dijo que le gustaba, era evidente que también me gustaba, así que me tomó de la cintura, clavó su mirada en mis labios y mi corazón comenzó a latir fuertemente, supe inmediatamente lo que pasaría.
Nos besamos, todo parecía mágico, pero tan solo duró unos segundos, pues mi celular no dejaba de sonar, era mi mamá preguntando dónde estaba.
Y aunque ese increíble momento duró poco, la sensación de estar conectada con él no, pues casi después de nuestro primer beso nos hicimos novios y tuvimos una relación muy linda por cinco años que terminó justo como comenzó todo, con un beso.
Esta es la segunda entrega del ejercicio anti-poético propuesto por Javier Molinero. I swear I’ll tell nothing but the truth.