Capítulo 26: Still believe in magic?

Habla sobre la muerte.

And I know that you’re with me, and the way you will show, and you’re with me wherever I go. ’Cause you give me this feeling, this everglow. What I wouldn’t give for just a moment to hold? Yeah, I live for this feeling, this everglow.

Eran las 11 de la mañana, mi papá acababa de llegar a la casa, había pasado la noche en vela en casa de sus papás cuidando a mi abuelo que padecía cáncer en una etapa muy avanzada. Esa mañana como todas las de cada domingo nos sentamos juntos a desayunar y a la mitad de la comida sonó el teléfono, era la hermana de papá avisando que el abuelo había muerto, nadie supo qué fue lo que pasó, lo encontraron en el suelo y con sangre en la cabeza, nunca supimos si su enfermedad o el golpe que se dio fue lo que terminó con su vida.

Fue la primera vez que asistí a un funeral y me sorprendió ver la cantidad de gente que asistió, la fila llegaba hasta la calle, le hicieron una misa y las personas no cabían en el templo; no sabía que el abuelo Pepe era persona tan querida, había gente que yo jamás había visto y que lloraba un mar de lágrimas, flores y abrazos por doquier. Yo me sentía muy rara, no supe que hacer, de alguna forma estaba triste por su ausencia pero nunca pude llorar, las lágrimas jamas salieron.


El abuelo Heladio, papá de mi mamá, padecía Alzheimer, no reconocía a nadie más que a mi mamá, pero pensaba que era su esposa. Todo el tiempo decía cosas sin sentido pero mi familia y yo le seguíamos la corriente porque de otra forma se ponía muy mal y se estresaba tratando de recordar cosas de su vida. Una noche se empezó a quejar de un dolor muy fuerte en su brazo, mamá al principio no quiso llevarlo al hospital, porque en otras ocasiones ya había ocurrido que una vez ahí, él decía que se sentía perfectamente bien y que quería regresar a casa, y se limitaron a darle un par de pastillas, pero esta vez era real. Lo llevaron al hospital y los doctores dijeron que le había dado un infarto; después de eso ya no pudo recuperarse, estuvo una semana en el hospital y jamás lo vimos regresar a casa.

Me sentía mal por mi mamá, porque aunque había tenido una muy mala relación con él por mucho tiempo, al final no dejaba de ser alguien importante en su vida. Estuve a su lado, la abracé, y nuevamente no pude llorar, las lagrimas no salieron. Su funeral me dio mucha tristeza pues casi no había gente para despedirlo, nadie mandó flores, había a lo mucho diez personas en la sala de la funeraria, el ambiente fue muy deprimente y no solo por el hecho de que había muerto mi abuelo, sino porque daba esa sensación de que a nadie le había importado su muerte, es como si no hubiera dejado huella.


Hay otra muerte en mi familia, una de la que nadie habla por el dolor tan grande que causó. A veces me pregunto ¿porqué no la recuerdo? ¿será porque cuando pasó yo era apenas una niña, o porque fue algo que mi familia y yo bloqueamos?. Tuve una hermana, más chica que yo, murió siendo una bebe por una enfermedad que ningún doctor supo detectar, mis papás durante dos años vieron a un sin fin de médicos que creían tener la respuesta pero ningún tratamiento parecía hacer efecto hasta que ella dejó de luchar. El dolor de su pérdida en mi familia fue tan grande que mis papás dejaron de hablar de ella, no existe rastro, no hay fotos en casa, no hay absolutamente nada que nos remita a ella. Y al día de hoy me he preguntado muchas veces ¿que hubiera pasado… si estuviera ella aquí, si hubiéramos crecido juntas, si fuera mi cómplice? Definitivamente sería todo diferente, probablemente no estaría yo hoy aquí, porque creo en la teoría del efecto mariposa, en el destino y en que las cosas suceden por una razón y en el momento en el que tienen que suceder.

Y me gusta pensar que todo lo que hago, los viajes, conciertos, cada cosa que disfruto, lo hago porque ella no tuvo la oportunidad de vivirlo. Hoy agradezco por las personas que están a mi lado, en especial por mi familia, por lo que tengo, por las oportunidades que se me han presentado, por lo que estoy viviendo en este momento, porque disfruto hasta de las cosas pequeñas como el olor del café por las mañanas, ¡porque estoy viva! y porque vine a disfrutar de esta aventura y tengo el poder de hacer de esta vida algo increíble.


And if you were to ask me, after all that we’ve been through, still believe in magic? Well, YES I DO!

Esta es la vigésimo sexta entrega del ejercicio anti-poético propuesto porJavier Molinero. I swear I’ll tell nothing but the truth.