Capitulo 1: Requiem por un sueño

Elige una película y escribe sobre ella y sobre la primera vez que la viste.

Yo era de las típicas niña que creció viendo películas de Disney donde el desenlace siempre es el mismo, lleno de amor y felicidad. Y a mis catorce años “Chicas Pesadas” era mi culto, lo sé, demasiado gay para funcionar, pero cómo no disfrutar ver a Regina George perdiendo a sus fieles seguidoras, su cuerpazo y su guapo galán, ¡Escándalo!.

Un buen día eso cambió, cuando un profesor de alguna clase (que no recuerdo ni cuál era), nos encomendó una tarea, ver una película y hacer un análisis de ésta. Esa película era “Requiem por un sueño”.

La verdad no me interesó mucho al principio, eso del cine de arte no era lo mío, pero como buena estudiante, me dispuse a cumplir con mi tarea.

Renté la dichosa película en un Blockbuster (¡Si!, cuando aún era bien buena onda ir a rentar pelis) y debo decir que mi expectativa era ver la mitad de ésta y quedarme dormida en el trayecto, con eso sería suficiente para realizar mi análisis y si no google siempre ayudaría.

Pero eso no sucedió, la película tiene una conjunción de elementos como la narrativa, la musicalización, fotografía y trama que impactan y perturban a cualquiera que la vea por primera vez (o segunda vez, o las veces que sean). La crudeza de su historia y personajes me atrapó por completo por que convergen temas de adicción, dependencia, sexo y dinero que llevan a los personajes hasta el borde de la locura. Eso, eso fue lo que me pareció fascinante, tanto que no pude regresar la película sin volverla a ver.

Quedé tan traumada con esta cinta que no dudé en googlearla para saber más de los actores, y del gran genio Aronofsky que me abrió paso al descubrimiento de otro tipo de tramas y géneros totalmente diferentes a lo que estaba acostumbrada a ver. Incluso di con el sitio web de la peli, que sorprendentemente sigue en línea, y que en su momento también me llegó a perturbar.

Desde entonces ésta se ha convertido en mi película favorita, por el gran impacto que causó en mi, y por que me introdujo a una parte del cine donde no siempre existen finales felices.

Esta es la primer entrega del ejercicio anti-poético propuesto por Javier Molinero. I swear I’ll tell nothing but the truth.