No sé que titulo merece tener esto, porque no creo que exista uno que transmita lo que esta imagen hace. Dolor, asco y vergüenza. No crean que pretendo dejar a la mujer como la pobre mártir que siempre le pasa de todo y busca como llamar la atención entre carteles y marchas, redes sociales y televisión, para poder ser el foco de atención. No creo que una mujer deba ser respetada por ser “mujer”, sino por ser una persona, un ser humano con los mismos derechos y obligaciones de un hombre. Tampoco niego la posibilidad que los hombres sean víctimas de las mismas atrocidades, porqué muchas veces lo son. Pero la gran diferencia radica en que cuando violan a una mujer, el primer pensamiento que cruza nuestra cabeza es: “¿cómo habrá estado vestida? De ley tenía un short chiquito o ropa muy sexy, por eso le pasó lo que le pasó” o “mínimo que estaba borracha y con puros hombres, por lanzada le hicieron eso!!” En cambio, si la víctima es un hombre; no hay justificación y la víctima no se termina convirtiendo en “culpable de su muerte” como lo es usualmente con la mujer.

Me apena tanto que incluso yo en algún momento he llegado a pensar eso y en cierta parte hay un tanto de razón en hacerse esas preguntas, el libertinaje en el que ahora vivimos los jóvenes, la promiscuidad en la que estamos es terrible. Ir a fiestas, vacilar y tirar (tener relaciones sexuales) se volvió tan normal, ya parece la rutina de Viernes y Sábado. Antes se consideraba que el hombre era el que “corrompía” a la mujer, ahora la mujer es la arrebatada que pide avanzar con más velocidad la relación. Pero hay algo que debemos tener algo clarísimo y es que el sexo sin consentimiento es VIOLACIÓN.

Es sencillo, los derechos de una persona acaban donde los derechos de otra empiezan. Una persona borracha, drogada o sin compañía es vulnerable, pero eso no justifica que sus derechos sean atropellados. Quien abusa de los derechos de otra persona, no muestras más que un alma débil, un ser oscuro y deplorable. Pero, el punto no es juzgar ante la ley al culpable, sino prevenir que el delito sea cometido. El cómo hacerlo es de hecho un tanto sencillo. La respuesta es: ¡EDUCACIÓN! Irónico que sea la clave al éxito y la solución a la mayoría de problemas y que lo apliquemos tan poco.

  1. Mujeres, si sabemos cuáles son los riesgos de andar solas, de tomarnos un trago o salir con personas. desconocidas; seamos precavidas. Diciendo “Soy mujer y por eso me debes respetar.” No va a detener a tu abusador. Es cierto, se supone que ni estando borrachas deben abusar de nosotras y que bajo ninguna circunstancia deben hacerlo, ese es nuestro mundo ideal. Pero si sabemos que no es así, al menos por ahora, seamos inteligentes y no nos expongamos y vayamos educando nuestro entorno.

2. Violar a una mujer, no te dará más hombría. De hecho solo muestra el rechazo y lo acomplejado que puedes ser. En ningún momento se podrá justificar pisotear la dignidad y utilizar el cuerpo de una persona como un juguete sexual.

3. Eduquemos a los niños y niñas, a los adolescentes y a quienes estén dispuestos a entender que bajo ninguna circunstancia se puede abusar de otra persona. Fomentar el respeto, la responsabilidad y el amor. Estos valores llevarán a nuestra sociedad a un siguiente nivel, solo así evolucionaremos.

Nadie se salva, a veces resulta una lotería esto pero lo más indignante siempre será pensar que la mujer busco llevarse este premio. ¿Acaso crees que lo disfruta?

Los casos más recientes: Marina Menegazzo y María José Coni, Karina del Pozo, Kesha, Lady Gaga y una lista interminable de personas que seguirá creciendo si no buscamos la manera de detenerlo.

Recuerda que ver un abuso y no denunciarlo o buscar como detenerlo, solo alienta al abusador y a que siga sucediendo. Habla, no dejes que nadie calle tu voz, si eres víctima, busca ayuda. Y si como amigo, te buscan por ayuda, nunca le cierres la puerta a esa persona, no la juzgues, solo escúchala porque te necesita y tuvo muchos huevos para acercarse y aceptar su realidad como para ser rechazado o criticado.

La víctima hoy fue otra persona, pero mañana podrías ser tú. Y entonces ¿que harás?