Fullmetal Alchemist Brotherhood

Los animes actuales no se caracterizan por la brillantez de sus personajes, es un hecho. Pasados trágicos por doquier, llantos histriónicos y valores exageradamente sacados de lugar suele ser la baza de los japoneses últimamente para darles profundidad a sus personajes. Y mucho menos en el terreno del shonen. No digo que no puedan tener otras cualidades, pero desde luego ésta, no suele serlo.

De entre todos los animes que transitan por los lugares comunes de la comunidad, sin irse a otras más desconocidos o de culto, hay un anime que destaca por su diseño de personajes y la coherencia en los comportamientos de éstos. Éste no es otro que Fullmetal Alchemist Brotherhood.

Para empezar habría que hablar del contexto de los personajes, que no sólo los sitúa sino que los condiciona. No es sólo un contexto temporal, sino uno político y social que ya de un principio marca sus comportamientos y relaciones entre sí.

Y eso nos lleva a que las cosas no suelen salir como ellos quieren.

Al situarlos en un contexto tan complejo, los personajes nunca están en una zona de confort, siempre moviéndose de un sitio a otro, bailando al son de los que verdaderamente manejan los hilos. No es fácil nadar contra corriente, y eso es algo que esta serie nos muestra muy bien.

Como hijos de su tiempo que son, sus situaciones iniciales no eran fáciles. Y eso les ha llevado a tomar decisiones de las que no se sienten orgullosos. Están atormentados por su pasado. Pero en vez de recrearse deciden seguir hacia adelante. No está todo perdido, pues todos tienen a alguien.

Es aquí donde se gesta la mayor baza de esta serie: las relaciones.

La compañía hace la carga menos liviana, por eso aguantan y siguen. Ed y Al avanzan con el propósito de recuperar sus cuerpos, Mustang y Ojo de Halcón (mis favoritos), ambos cómplices del mismo crimen, se lamen las heridas y se cubren las espaldas, pues bien saben que no pueden permitirse perderse el uno al otro.

Y lo mejor de todo esto: sin mediar palabra. No literalmente, claro, pero sí lo más importante.

Porque para mí eso es FMA a fin de cuentas. Una serie de silencios que guardan sentimientos y culpas. Personajes que no se dicen lo que sienten porque es demasiado duro. Las acciones hablan por sí solas.