Eurovisión 2015: Guía para la Final

Edurne tiene la difícil misión de conseguir la victoria española, en un certamen que ha pasado del ostracismo a ser un fenómeno social.

El evento musical con más audiencia por TV. El equivalente a la Superbowl en Europa. Algo que en los noventa tiraba a rancio y de lo que ahora estamos orgullosos. Eurovisión celebra este 2015 su 60º Aniversario en Viena gracias al triunfo de Conchita Wurst. El enorme trabajo de la UER desde 2004 para modernizarlo, junto a la unificación de comunidades gracias a internet, han revitalizado esta gran reunión europea. Un show barroco como él solo, del que podemos sacar sin embargo joyas, risas y mucha diversión.

Y como cada año, he hecho una breve guía de la gran final que podéis leer en cualquier momento. Incluso en directo para conocer a los participantes. Con su nota correspondiente y las opciones de victoria que tendrán.

Antes, ¿cómo quedará España y Edurne? Lo más fácil es que no ganemos.

Entre las favoritas en las apuestas se encuentran Suecia (13/8), Rusia e Italia (3 a 1), Bélgica (11/2) y Australia (10 a 1). Sí, esto último no es una inventada. Por primera vez, un país que no es miembro activo de la UER participará gracias a su pasión por este concurso. 30 años llevan emitiéndolo en la SBS. Sin embargo, «Amanecer» tiene opciones reales que no deberíamos desdeñar. Aunque su triunfo se pague 66 a 1, somos décimos y eso son más opciones que Ruth Lorenzo chillando DERREIN. Este es el año del IEIEO.

Y ahora sí, cada uno de los participantes según el orden de actuación. Textos muy breves para informarte antes, en directo y a toro pasado. Allá vamos.

1. ESLOVENIA: Maraaya — Here For You

Quizá no haya canción mejor que simbolice los cambios del festival desde la llegada del jurado + televoto al 50%. Eslovenia es el país con peor rendimiento de los Balcanes. Y eso que ha probado de todo, incluso tres señores disfrazados de azafatas (los primeros transformistas en la historia del evento). Este año han optado por el indie de Maraaya, pareja en la vida real: él es pianista y compositor, mientras que ella tiene una voz a lo Duffy y no se quita los cascos ni para ir al baño. Entre medias habrá una violinista sin violín. ¿Para qué tocarlo si la música va pregrabada? El puesto de salida le perjudica, pero merece quedar entre las 10 primeras. [8]

2. FRANCIA: Lisa Angell — N’oubliez pas

Llevaban años haciendo el ridículo, coronado con el último lugar de Moustache en el 2014 que se llevó la barba de Conchita, por lo que Francia ha cedido el testigo del concurso a France 2, su canal con más audiencia. Como ningún famoso de verdad está dispuesto a ir allí han recurrido a Lisa Angell, otra cantante salida de un programa, sin arriesgar demasiado: chanson de toda la vida, que concluye con una marea humana de tamborileros a punto de invadir tu salón. Por desgracia éstos no corearán A la volonté du peuple et à la santé du progrès. Pocas opciones. [6]

3. ISRAEL: Nadav Guedj — Golden Boy

¿Qué es ese ruido, esa irritante y embriagadora música con un ritmo que manda pasiones, inhibiciones? Golden Boy es el guilty pleasure del año, anglicismo que la RAE define como «mierdolo que engancha». Nadav ha metido cuatro estilos musicales en la Baticao y le ha salido una mezcolanza. A veces le da por imitar a Jason Derulo, en otras levanta los brazos para darlo todísimo. Por supuesto, los eurofans están encantados: ha sido la más bailada de sus fiestas en Viena. El punto fuerte de este potingue es el estribillo, con bien de frases sin sentido. Gracias a él, Israel está en una final a la que no se clasificaba desde 2010. [5]

4. ESTONIA: Stig Rästa y Elina Born — Goodbye to Yesterday

Estonia es el país alternativo por excelencia, gracias a su preselección Eesti Laul. El año pasado nos traicionó al elegir una copia barata de «Euphoria», dejando por el camino un melocotonazo country, y el resultado fue quedarse en semis. Así que han escarmentado y ahora apuestan por «Goodbye to Yesterday», que pasó su semifinal con una de las mejores escenografías. Sí, es una de las favoritas. Stig Rästa se quedó a mitad de camino hasta en tres ocasiones con su banda indie Traffic, así que a la cuarta ha ido por su cuenta junto a Elina Born, bellezón sacado de un concurso musical. No será la única de la noche. [7]

5. REINO UNIDO: Electro Velvet — Still in Love With You

Los británicos ya se toman esto por el pito del sereno. No levantan cabeza desde 2003, y eso que han probado de todo. Como la aceptable «Children of the Universe» quedó igual de mal que en años anteriores, han vuelto a su vena más petarda con el electro swing de un dúo que tampoco se dedica profesionalmente a la música. De hecho, él es líder de una banda tributo de The Rolling Stones. Todo intenta recordar aquellos años 20 con Al Capone bailando charlestón subido al mástil de una bandera, pero termina haciéndose pesado. Si quedan en el furgón de cola no debería extrañar. [3]

6. ARMENIA: Genealogy — Face the Shadow

Más que un festival de canciones, para este país ir a Viena es la oportunidad de denunciar el «Gran Crimen» que hace un siglo cometieron los Jóvenes Turcos contra su pueblo. El problema es que lo han antepuesto a la calidad musical. Con una idea que parece sacada de Capitán Planeta, seis armenios planetarios de todos los continentes piden en «Face the Shadow» (Enfrenta las sombras) que no se niegue, «Don’t Deny», que aquello fue un genocidio. Todo a través de una mezcolanza musical sin sentido. Aunque se venda como canto de paz, tiene la retranca del Alguien ha matado a alguien de Miguel Gila, pues la túrquica república de Azerbaiyán también concursa. [3]

7. LITUANIA: Monika & Vaidas — This Time

La mejor posición de Lituania tuvo lugar en 2006, cuando un grupo satírico, formado por humoristas, no paraba de gritar «somos los ganadores de Eurovisión» para disgusto de los eurofans más puristas. Y desde entonces no han levantado cabeza. Este año ha conseguido meterse gracias a que Polonia, Letonia e Irlanda (inmigración) estaban en su semifinal, pero no hará mucho más. Es el dúo con menos química de la década, tal vez por eso detengan la canción para darse un morreo, a ver si cuela. Dan ganas de buscar a qué banda han plagiado. [3]

8. SERBIA: Bojana Stamenov — Beauty Never Lies

El regreso de Serbia a Eurovisión supone también una ruptura de su estilo tradicional, caracterizado por canciones balcánicas en las que el serbio era sagrado. Ahora ya no hay nada de eso. Sobre el escenario veremos a una señora mayor ataviada de Gusiluz, desgañitándose en inglés porque tú me hablas más sencillo las suficies qué, y con un tramo final apoteósico en el que los coristas se ponen a hacer el cafre. Todo un locurón. [4]

9. NORUEGA: Mørland & Debrah Scarlett — A Monster Like Me

El videoclip de los noruegos es, posiblemente, el más divertido de todos. El chico se lamenta de que I did something terrible in my early youth (¿Macaulay Culkin en El buen hijo?) mientras se desarrolla una cena de gala en la que los comensales acaban tirándose los platos. Hay patas de langosta volando sobre sus cabezas, una niña con ataques de pánico y un señor chino descojonándose, que eso siempre es gracioso. Pena que la actuación que veremos será otra cosa: un duelo por ver quién se pone más intensito. [6]

10. SUECIA: Måns Zelmerlöw — Heroes

La más destacada del primer tramo, proveniente del país que ganó en 2012 con «Euphoria» (el mayor éxito eurovisivo en años) y que parece con ganas de repetir. Måns ya intentó ir al festival en dos ocasiones, incluyendo su himno de folleti «Hope and Glory». A la tercera fue la vencida. «Heroes» es la clásica canción de radiofórmula dance donde lo único distinto es la letra sobre bullying. El resto recuerda sospechosamente a cualquier otra cosa de David Guetta con los acordes del «Hey Brother» de Avicii. A pesar de eso, agradecemos escuchar canciones del siglo XXI de vez en cuando. Y la escenografía es una de las más mejores que veremos esta noche. [7]

A Måns le prohibieron utilizar la animación de la izquierda por violación de derechos de autor. Por eso ahora… lleva pantalones.

11. CHIPRE: John Karayiannis — One Thing I Should Have Done

El máximo exponente de las baladas coñazo a las que nos vamos a enfrentar, y de esas habrá un montón en el segundo tramo, es la canción chipriota. Lo más interesante de Karayiannis es que en breve se mudará a Londres porque s̶u̶ ̶p̶a̶í̶s̶ ̶e̶s̶t̶á̶ ̶t̶a̶n̶ ̶j̶o̶d̶i̶d̶o̶ ̶c̶o̶m̶o̶ ̶e̶l̶ ̶n̶u̶e̶s̶t̶r̶o̶ grabará un disco. Con las gafas de pasta pretende hacer pasar la balada tierna de toda la vida por el pasapurés de la modernidad. Puro relleno entre dos de las favoritas. [4]

12. AUSTRALIA: Guy Sebastian — Tonight Again

Aunque estén a 16.000 kilómetros del corazón de Europa, los australianos son quienes mejor han entendido de qué va Eurovisión. Un país con gran cantidad de inmigrantes del viejo continente, que desde hace 30 años se reúne para ver lo que consideran un show musical estrafalario y divertido. Por eso la UER les ha premiado con una invitación en el 60º Aniversario. La ocasión la pintan calva y llamaron a Guy Sebastian, tal vez su única celebridad aún no exportada (y como no, salido de Factor X), que viendo el percal de baladas ha optado por un tema funky. Es Bruno Mars a lo malayo. Se espera victoria o, al menos, firmar un Top 5. [8]

NOTA: Por si tu cuñado pregunta: si Australia gana, Eurovisión se organizará en Europa. Lástima. Servidor esperaba ver anuncios turísticos de Nick Hogan para que viajes allí. I’ll slip an extra shrimp on the barbie!

13. BÉLGICA: Loïc Nottet — Rhythm Inside

Bélgica es otro país que ha tirado de La Voz para sacar a su representante, esperando mejorar el triste palmarés: ocho últimos lugares, ausencias reiteradas de la final y solo una victoria con una niña de 13 años a la que falsificaron el DNI para concursar. Loïc Nottet ha contado para la producción de Rhythm Inside con la ayuda de su coach en el concurso, Beverly Jo Scott. Al principio parece la versión masculina de Lorde, pero no tienen nada que ver. [7]

Y aquí vendría la pausa para el bocata, llamar al Telepizza o ir al baño.

14. AUSTRIA: The Makemakes — I Am Yours

Quien organiza Eurovisión apuesta siempre por candidaturas de «pato cojo» en las que no tiene nada que perder. Y como ya no les obsesiona la victoria suelen ser las mejores. El caso de este grupo indie es bastante peculiar: han apostado por un compositor yanki, ganador del Globo de Oro a la mejor canción original, para que les haga el tema pop-rock-whatever con mejor gusto de esta edición. ¿Estaría dispuesta la ORF a gastarse otros 35 millones de euros en la organización del eurofestival? Si es por calidad musical, arrasan. [8]

15. GRECIA: Maria Elena Kyriakou — One last breath

Esta power ballad resulta tan insufrible como una reunión del Eurogrupo para Yanis Varufakis. Y por supuesto ha pasado a la final, pues los griegos son expertos en colar cualquier cosa gracias a los votos de una diáspora muy movilizada. Para ser justos, tampoco tenían mucho donde elegir. Prueba de ello es que, sin dinero para grandes inversiones, este año las presentaciones de la preselección se grabaron en el aparcamiento de un centro comercial. Y es chipriota, así que el 12 de ese país lo tiene seguro. [5]

16. MONTENEGRO: Knez — Adio

Tras su independencia, los montenegrinos se caracterizaron por enviar rarezas que siempre se daban la hostia. Desde la maravillosa Euro Neuro hasta dos raperos con traje de astronauta. Todo eso cambió el año pasado, cuando copiaron la fórmula de la ausente Serbia: celebridad balcánica, balada balcánica, idioma balcánico y de cabeza a la final. Normal que quieran repetir. Knez es un tío popular, pero el nombre con mayúsculas es el del incombustible compositor Željko Joksimović, segundo en 2005 y tercero en 2012. Ya nos sabemos sus trucos, pero nunca nos cansaremos de él. [6]

Igranka. NEVER FORGET

17. ALEMANIA: Ann Sophie — Black Smoke

Muy pocos apostaban que Ann Sophie sería la representante alemana. Aunque llevaba una canción muy buena, no la conocía ni Dios. De hecho, el verdadero ganador de la preselección fue un tal Andreas Kümmert, muy popular en el país. Pero ahí llegó la sorpresa: el tipo se negó a viajar a Viena (es lo que tiene ir obligado por la discográfica) y en directo cedió su corona a la finalista. Ella. Igual que Roser en Popstars. El resultado de Ann dependerá de como maneje sus nervios en directo. Lo demás está genial. [8]

18. POLONIA: Monika Kuszynska — In The Name Of Love

El verdadero sorpresón de la segunda semifinal fue el pase de esta candidatura, con la que pocos contábamos. Sin embargo, tiene mucha fuerza. Ella es una artista que luchó por recuperarse de un accidente de coche que la dejó paralítica. La letra va precisamente de eso, su historia personal. Además su marido Jakub, compositor y pianista que aparece en la foto, le apoyó todo el tiempo. ¿Cómo no iba a estar pues sobre el escenario? Monika no tiene posibilidades de quedar bien, pero ya ha logrado algo. Es la primera persona en silla de ruedas que participa en este concurso, algo que pudimos conseguir los españoles si TVE hubiese seleccionado en los noventa a Tennessee. [5]

19. LETONIA: Aminata — Love Injected

A esto sí podemos llamarlo cambio radical. Letonia es el clásico país de relleno del que solo esperamos saber cuántos puntos dará a Rusia. De hecho, no se metían en una final desde 2008. Pero ahora se han puesto las pilas con Aminata Savadogo, una letona de sangre burkinesa (randomismo total) que ha fusionado los estilos de FKA Twigs y Leona Lewis para su primer trabajo profesional. La escenografía está cuidada al milímetro, prometiendo ser una de las sorpresas del sábado. [7]

20. RUMANÍA: Voltaj — De la capat

Los rumanos siempre se meten en la final, así que este año arriesgaron algo más con una canción dedicada a los inmigrantes, verdadera legión en nuestro país. De hecho, son los que consiguen que el 12 del televoto español casi siempre viaje a Bucarest. Con parte de la letra en inglés, De la capat refleja el drama que afecta a casi un tercio de la población. Es una pena que la puesta en escena quede tan deslucida. [6]

La transcripción de canciones para sordos promete grandes momentos.

21. ESPAÑA: Edurne — Amanecer

Tenemos el dudoso honor de ser el país, junto con Rusia, que envía la canción más prefabricada de todo el año con el objetivo de ganar. Otra cosa es que tengamos pocos vecinos (y Portugal pasó de nosotros en 2014) o que la gente se canse de tanto «IEIEO». Más que por la carrera musical, a Edurne la conocemos por salir en TV. Con momentos gloriosos como su segundo lugar en Mira quién Baila, frente a una Belén Esteban tan drogada que parecía un personaje de la novela Menos que cero. Votaba solo el público.

Eso no debe hacernos olvidar que la chica tiene buena voz, es atractiva y el baile de la puesta en escena resulta llamativo. En suma, a priori hay material para gustar en Europa. Siempre y cuando Gestmusic (los responsables este año) se entiendan con la ORF y la realización no sea una chapuza. Estar entre dos pasteladas también ayuda. [6]

De Gea, haz caso a los mensajes subliminales de tu novia y únete a nosotros.

22. HUNGRÍA: Boogie — Wars for Nothing

No podían faltar tampoco las ñoñeces sobre bondad y paz, con una letra que bascula entre la redacción de colegio y la declaración de Miss Mundo. Boogie no hace honor a su nombre. En vez de algo divertido, se casca un coñazo a lo cantautor de los setenta para decirnos que qué bonito sería un mundo sin conflictos y donde todos nos llevásemos bien. Y con un Ferrari en el garaje, no te jode. Y todo con una estética de secta que da miedo. Además resulta irónico cuando el presidente húngaro, Viktor Orban, pretende reimplantar la pena de muerte. [4]

23. GEORGIA: Nina Sublatti — Warrior

Esta mujer, con nombre de plato griego y que irá disfrazada de caballero del Zodiaco, estuvo a punto de montar el eurodrama de la edición. Tuvo que faltar a un ensayo por enfermedad y se dudaba de su presencia en el que vota el jurado. Aun así llegó a tiempo y pasó a la final con suficiencia. Al margen de su potente voz y su inquietante aspecto, Georgia 2015 será recordada por la cara de d̶r̶o̶g̶a̶d̶o̶ felicidad del perro de su videoclip. [6]

24. AZERBAIYÁN: Elnur Huseynov — Hour of the Wolf

Azerbaiyán ha destacado hasta la fecha por dos hitos: ser el primer estado del Cáucaso que gana el concurso en 2011, y obligar a la UER a modificar el televoto porque llevaban años haciendo (presuntamente) trampa. Esta será la primera vez que repitan representante. Elnur fue el pionero del país con un musical rarísimo de «Ángeles y Demonios» en 2008, posiblemente la actuación más recargada de la historia reciente. Este año no será menos: montará un numerito de danza interpretativa con una pareja que simula ser hombres lobo. Podría pasar por una performance del Matadero. [7]

No I won’t sleep tonight… ¿Y estos dos quién coño son?

25. RUSIA: Polina Gagarina — A Million Voices

Rusia está cansada de que los eurofans les abucheen cada año por detallitos como anexionarse regiones por la cara o una latente homofobia. Así que no se les ha ocurrido mejor solución que volver a organizar Eurovisión para tener al público a su favor. Si el año pasado vimos dos gemelas que simbolizaban la unión de Crimea con la Madre Patria, esta vez toca una milf que nos recuerda que los niños son el futuro y de que en la diversidad está la virtud. Pura fachada viniendo de ellos, vamos. Además ha pasado por las manos de productores suecos, yankis y rusos, toda una selección planetaria de la pochez. El resultado es otro himno vacío, estamos de acuerdo, pero con la fuerza suficiente (y una bonita puesta en escena) para ganar. [6]

26. ALBANIA: Elhaida Dani — I’m Alive

Dos años sin final ya eran más que suficientes para Albania, que no dudó en solucionar eso con la ganadora de La Voz Italia, una albanesa inmigrante entre el medio millón que viven allí. Elhaida se negó a participar con la ganadora de su preselección, la insoportable y anticuada «Diell». En su lugar hizo la llamada de emergencia a unos productores kosovares para sacar algo más potable. Ni chicha ni limoná. [5]

27. ITALIA: Il Volo — Grande Amore

Cierra el concurso Italia con el ganador del Festival de Sanremo, evento con joyas melódicas cuyo resultado en Europa puede ser que incierto. Lo mismo sucede con Il Volo, el trío de chavales que cantan ópera y son muy populares entre las jovencitas, fans españolas incluídas. Si te recuerda a Il Divo, consiguieron su objetivo. Este estilo suele estar sobrevalorado en las apuestas y pegársela a la hora de la verdad, aunque la RAI parece decidida a mimar su producto y por eso las lidera casi desde que salió. Su único punto débil es que si ganan volverán a ponerse de moda los grupos melódicos pretenciosos. Y no creo que nuestro país pueda soportarlo. [6]

Y ahora queda desear que nos den algo más que OIT points. ¡Suerte a todos!