El día que Recursos Humanos me violó

Antes de empezar, quisiera que nos detuviéramos analizar el título del post. Cuando me refiero a “Recursos Humanos me violó” lo expreso de forma literal y conceptual, no os asustéis. A ver, como todos sabemos Recursos Humanos, son aquellos departamentos de empresas donde reclutan a su personal usando metodologías que, en muchos casos son pragmáticas y anticuadas; pero cuando me refiero a la violación, lo afirmo con los dos pies en el suelo y es que, en su momento quisieron e intentaron despojarme de mi libre albedrío.

Erase una vez, un lindo día… no mentira así no comienza esta “historia que trasciende”. Venía yo de vivir un periodo convulsionado de vida de periodística en el oriente de Venezuela, pasé por tres medios de comunicación importantes en la región, donde aprendí, lloré (literal), me volqué hasta casi morir (esto sí que es verdad) y sobre todo viví el mejor periodo hasta ahora, y ello debo agradecerlo hasta el fin de mis días como terrícola.

Regresé a mi ciudad con sus pro y contra, donde todo es diferente al resto del planeta, el Zulia. Opté tras mi eventual visita a casa de mi padres, tomar un tiempo de introspección, de esos de que te llevan a estar despierto toda la madrugada.

Pero en el 2013 aún sentía esa pasión, cada mañana me levantaba con esa pregunta, qué sigue. De repente surgió el anhelo de reencontrarme con una ciudad que tiene una identidad manipulada, aún así bella y con potencial: Coro, estado Falcón.

Sí me propuse a ir con la idea de un gran cambio y lo encontré. Cambié de ruta y opté por incurrir en la osadía de presentar mis talentos a un medio de comunicación, distinto.

Estaba yo en casa de mis padres, cuando de repente me dicen, “te llaman de…” (dejaremos a la imaginación el nombre). Sorprendido, se inició una conversación para establecer un acuerdo para el encuentro.

No pasaron 15 minutos, cuando comencé la búsqueda de un lugar de residencia. Pensaba en todo, de cada detalle que pudiera generar un cambio satisfactorio para mi calidad de vida.

Era Mayo, llegó el día del encuentro. Salí temprano de Maracaibo con el propósito de no llegar tarde. Pero el calor apremiante pasó factura pese a la búsqueda de cualquier medio de transporte.

Llegué al sitio, tenía expectativas y hasta cierto temor a un “no”. Pero todo fue diferente cuando pasé la puerta de metal, allí rostros que reflejaban la amabilidad de una ciudad rica en historia.

En la recepción, esperé poco mas de media hora. De pronto la conocí, a la jefa de Recursos Humanos. Me sentía gigante a su lado y pensé que era un punto a favor.

Pasamos a una pequeña oficina, no era de ella sino mas bien de la diseñadora y que compartía con una de las editoras de la noche. Allí se dio inicio a una conversación que jamás hubiera pensado que se plantearía.

Al encuentro, se unió la Editora en Jefe. Tímida en su rostro pero intimidante al mismo tiempo — y que meses después se convirtió en un persona al cual le tomé muchísima estima — . Nos presentamos y se fue desarrollando la entrevista, conocieron de mi, indagaron y corroboraron los datos que en el perfil había colocado. Todo de manera amena, hasta cierto punto habían logrado un ‘feedback’ grato.

De repente el tono de la conversación se fue acentuando a una dirección de ideas que no esperaba. La editora en jefe, ya había realizado las preguntas pertinente al cargo (periodista).

Por su parte la jefa de Recursos Humanos, sacaba un as bajo la manga. El tema político. Si bien las preguntas sobre personalidad, temperamento y relaciones interpersonales son validas en una entrevista de trabajo, no ocurre lo mismo cuando el tema de la política se coloca como item en la lista de “me gusta” o “no me gusta”.

Ya sentía una incomodidad, hasta con ganas de salir corriendo a comprar una empanada y malta. Pero todo cambió cuando escuché la #WTF pregunta jamás escuchada en una “Gerente de Recursos Humanos”: ¿A cuál partido político o tendencia profesas?

Mi cara al momento de la pregunta

Ok, no puedo negar que soy políticamente incorrecto. No hay izquierdas buenas, pero tampoco derechas malas. Es decir, soy correcto cuando las injusticias están por delante de los intereses del colectivo y especialmente del económico. Si a respuestas vamos, esta sería la mía.

El hecho de sólo preguntarlo, me pareció grotesco, impertinente e injusto, psicológicamente hablando, porque había hecho empatía con ambas, asumido una posición de familiarizacion empresarial que pocas veces se percibe.

Salí de allí pensando sólo en esa pregunta, pero también en mi respuesta en ese momento. Pasé la puerta y ya era de mediodía. Decidí recorrer la ciudad caminando para meditar.

Pasaron los días, no recibía ninguna llamada. De repente y días previos a mi cumpleaños, me llaman y dicen, “…comienzas el 29 de mayo”. Esta historia duró apenas tres meses, las razones mas allá de las diferencias políticamente incorrectas, surgió una reflexión mayor:

“Debemos agradecer cada momento de nuestras vidas. Los aciertos y errores, las diferencias o injusticias, pero siempre agradecer, porque cada evento es un peldaño de crecimiento. Y esa pregunta, no me hizo menos o mas, me convirtió en mejor persona, en la posibilidad de darme cuenta que reconocer que somos diferentes nos hace aún mas humanos y fraternos, pero nunca en una etiqueta o partido político”.

El hecho que una representante de un medio de comunicación impreso local venezolano, realizara ese tipo de pregunta, más cuando en el país se han evidenciado la injerencia del Estado y Gobierno Nacional en periódicos, radios y canales de televisión, refleja un gravísimo error histórico para las empresas afectas a un sistema de gobierno que en 17 años, nos ha vendido la idea de felicidad plena y que hoy, pasa factura con opresión y una crisis humanitaria, que diarios digitales o impresos, se limitan a mostrar por razones politicas y económicas.

@donnydice | Donny G.