Hola, amigos, hoy vengo a hablarles de las relaciones a distancia.

Definitivamente una relación a distancia no es para cualquier pareja, de hecho, una relación a distancia debería ser considerada la tesis de una relación si la idea es planear un futuro eterno juntos, de verdad, tener una relación a distancia tendría que ser obligatorio antes de pedirle matrimonio a alguien, porque un matrimonio debe ser un buen equipo y después de una relación a distancia aprendemos a valorar tanto un minuto con nuestra pareja, aprendemos cómo es la vida sin él o ella a nuestro lado, aprendemos a confiar a ciegas y a respaldarle aunque no podamos estar allí, una relación a distancia que funciona debe fortalecer la lealtad lo que es vital en un buen equipo; si algo he aprendido es que hay varios puntos importantes para que funcione o no, los básicos/obvios de toda relación, claro, confianza, comunicación y respeto. Pero más allá de eso, creo que antes de lanzarnos a la aventura de tener una relación a distancia deberíamos respondernos la siguiente pregunta: ¿estoy dispuesto a viajar ‘N’ cantidad de horas para ver a *Insertar pareja aquí? Parece estúpido pensar que esa pregunta es realmente importante porque parece algo que responderíamos. con un rápido y seguro “obvio, iría al fin del mundo por él/ella” pero en la vida real no es así de fácil, si viajamos en autobús, las horas que sean necesarias serán incómodas y cansadas, llegaremos todos adoloridos, etc. ¿Vale la pena?, si viajamos en avión seguramente no sea tan tardado, pero eso no lo hace precisamente cómodo o fácil, además de ser muy caro, y a menos que nuestro apellido sea Slim o planeemos visitar a esa persona una vez al mes, convendría. ¿Vale la pena? Otro punto importante es, si en este punto aún no nos apellidamos Slim seguramente tengamos un trabajo de lunes a sábado, bueno sábado medio día, jeje, espero, y si básicamente sólo tenemos libre sábado en la tarde y domingo… ¡¿cuándo demonios se supone que veremos a *Inserte pareja aquí?! Sí, mis estimados contactos de esta bellísima red social, sólo tenemos una día libre para ver a nuestra pareja, así que tendríamos que viajar en camión o avión, convivir con nuestra pareja aproximadamente unas 20 horas y retornar al día siguiente a nuestro lugar de residencia para volvernos a poner el grillete y trabajar duro para poder comprar los siguiente boletos de ADO. Piensen, ¿aún vale la pena? Ahora viene el inesperado secreto jamás nunca antes revelados de las relaciones a distancia: “El textraño”. ¡Sí!, claro que pasará, por supuesto que le extrañaremos, se supone que cuando salimos con alguien es porque nos gusta estar con esa persona, y pues, técnicamente, estaremos pero no veremos a esa persona. Me atrevería a decir que es lo más complicado de todo, pero es donde está la mejor lección porque tenemos que aprender a amar lo que no vemos. Tenemos que ser independientes, ¿necesitas de alguien contigo todo el tiempo para poder estar feliz? ¡vete de aquí, quedas descalificado!, extrañaremos a esa persona, es un hecho, habrán días en los que todo lo que querremos será llegar a casa y un abrazo de esa persona que no estará allí, tendremos que conformarnos con mensajes de WhatsApp o llamadas telefónicas, así que sí, la no dependencia es clave para que funcione la relación a distancia. ¿Aún vale la pena?

Bueno, a lo que quiero llegar con esto no es a asustar a nadie sino más bien a aclarar un poco el panorama, estamos convencidos de que “Amor de lejos, amor de pendejos”, pero las relaciones a distancia que no funcionan por falta de lealtad y compromiso realmente no funcionan porque casi el 90% de los casos no tienen un objetivo claro de hacia dónde va la relación o simplemente no estamos dispuestos a hacer tanto sacrificio por esa persona. Tampoco es para siempre, es decir, ¿cuánto tiempo durará el distanciamiento? Porque no pensaremos que siempre estaremos a distancia, tenemos que tener claro nuestro objetivo como pareja y comprometernos a cumplirlo, no es imposible, porque si a pesar de todo el sacrificio y esfuerzo que esto implica aún creemos que vale la pena viajar 1 o 20 horas, si a pesar de que esté a cientos o miles de kilómetros de distancia nos sentimos seguros con esa persona y somos capaces de entender que aunque él o ella no nos esté viendo tenemos que ser leales, respetarle ante todo y si a pesar de los kilómetros de distancia, las noches de extrañarse, los sacrificios y esfuerzo que hay que hacer, cuando la volvemos a ver aún creemos que vale la pena, ahí es.