Breath of the wild — día 11

Continúe el camino hacia el Este en busca de los santuarios restantes de la región y un poco de farming. En el trayecto me enfrenté a un Thalos y un lynel. El segundo monstruo es la primera vez que me enfrento a uno de ese tipo y salgo victorioso. Fue una batalla rápida y gloriosa donde utilicé mis mejoradas técnicas de bloqueo y perfect-guard así como el poder de la tormenta de rayos. Por supuesto que me sentí orgulloso de derrotarlo y eso me animó bastante para seguir con el farming.

Superé santuarios, encontré unas cuantas semillas korok y armas bastante chafas pero también rescate a varios habitantes que encontraba en el camino y me recompensaban con rico pan. Encontré en medio de un bosque muy bonito y lleno de enemigos una estatua antigua que brillaba, al acercarme me pidió una escama que yo no tenía así que habrá que buscarla si quiero conocer el secreto de esa estatua.

Mientras seguía buscando santuarios visualicé de nuevo ese dragón que circula en el cielo, es majestuoso y trae consigo una fuerte brisa, lamentablemente estaba bastante lejos de mi posición para poder alcanzarlo. Ya me habían comentado que si le disparaba flechas arrojaría tesoros a la superficie.

Continuando en el camino llegué a una región donde había una gran cantidad de tormentas eléctricas, en un principio corría lo más que podía hacía lugares donde pudiera refugiarme de esos rayos porque ya he tenido muy malas experiencias con ellos pero después recordé que la líder de las Gerudo me había prestado su casco especial contra rayos, me lo coloqué y volví al camino muy tranquilo. Me encontré con un santuario que necesitaba el poder de un rayo para activarse y lo conseguí. Justo después de terminar dicho santuario una brisa me abrumo y al voltear la mirada vi como el dragón pasaba junto a mí a unos escasos metros de distancia, primero lo contemplé como un niño, luego saque una fecha y se la tire, vi que algo brillante caía al agua y enseguida seguí contemplandolo como se alejaba. Sin duda de lo mejor en mi viaje. La cosa que soltó resultó ser la escama que necesitaba para la estatua misteriosa, pero no fui a entregarla porque tenía que regresar mucho, lo dejaremos eso para mañana.

Al continuar llegué al otro lado de Hyrule, muy cerca de Hatelia y me esperaban tres santuarios más en esa parte, uno sigue siendo imposible de llegar en mis condiciones actuales y los otros dos ya los había visitado, ambos tenían un guardián ancestral que había que vencer, ambos me habían vencido. Primero fui por el mediano con un hp de 2000, sin mucha dificultad lo vencí y muy motivado fui al siguiente santuario a enfrentar al guardián de 3000 hp, aunque las cosas estuvieron más complicadas lo destrocé con gran habilidad y obteniendo sus armas como un muy buen botín. Saliendo del santuario me esperaba un atardecer inmejorable para el día de hoy.