La Subversión de la Copia 

Copyfarleft


Para algunos adentrados en la producción de los bienes culturales es bien sabida la existencia de licencias alternativas al copyright, mismas que permiten una mejor y más equitativa gestión del llamado derecho de autor, ya que permiten informar al usuario que consume de una u otra forma la cultura a través de creaciones artísticas, el cómo utilizar o emplear la obra sin detrimento del autor, este último señala mediante la licencia la forma en que esta debe ser gestionada.

Estas licencias Creative Commons durante mucho tiempo permitieron ser una opción algo libertaria ya que se consideró que hacían frente al copyright donde se limitan y restringen duramente los usos de una creación obra del intelecto humano desde su parte más sensible, sin embargo el pasar del tiempo ha demostrado que las cc no han podido acabar con las mafias de contenido que dominan la industria cultural.

A lo largo del tiempo desde la creación de la imprenta han sido pocos los hombres que han poseído las herramientas necesarias para la producción, misma que se apoya de los bienes culturales para la comercialización, bienes que deben estar al alcance de todos y no al contentillo del mercado y del gran capital.

El capitalismo es el que decide que se produce o no, y si algo va fuera de esa línea de pensamiento pronto es absorbido por el mismo para convertirse en un objeto de consumo, que es marcado por tendencias impuestas por aquellos que se apropian del trabajo del intelectual para ponerle caducidad y precio a una inspiración personal que debe tener una justa remuneración.

Son numerosos los casos de los músicos que son engullidos por las disqueras que les compran el alma, y los dejan a merced de un futuro incierto, donde el valor de sus creaciones crecerá o disminuirá en función del interés momentáneo que tengan sobre ellos, la mayoría de los trabajadores intelectuales ven pocas ganancias de sus obras, paupérrimas en muchos casos, y sólo la gestión directa a través de los conciertos les permite obtener una verdadera ganancia fuera del campo de acción de sus disqueras.

Cada vez más hay una pluralidad mayor de artistas que recurren al Creative Commons para licenciar sus obras y abandonar al intermediario que drena sus posibles ingresos, sin embargo las cc no han abandonado por completo el modelo capitalista de apropiación del trabajo intelectual, siguen siendo parte de un sistema que bajo la legislación relativa a la propiedad intelectual imponen las reglas bajo las cuales se distribuirán y comercializarán los bienes culturales.

Ni el modelo de las cc y menos el copyleft han contribuido a la justa remuneración del trabajo intelectual para los autores, ya que los dueños de los medios de producción cultural emplean en muchas ocasiones las obras licenciadas bajo estos conceptos para la comercialización, es importante señalar que no representan una afrenta al modelo de los derechos reservados, pieza fundamental del copyright, solamente le hacen la comparsa a la necesidad de la liberación de la cultura pero a cuenta gotas.

Dmitry Kleiner el ya conocido promotor del telecomunismo propone una alternativa más social y propositiva para que solamente los trabajadores de empresas socialistas a modo de cooperativas puedan obtener un beneficio económico y al mismo tiempo compensar de una manera justa al autor, y que la iniciativa privada no pueda apropiarse de los bienes culturales de los trabajadores.

La tarea para el desarrollo de este ambiente laboral de pares a partir de la idea del Copyfarleft o derecho de copia de la extrema izquierda pueda ser extendido y que pueda permear en la sociedad parece todavía distante, ya que las condiciones sociales y de pensamiento económico no están dadas aún, sin embargo la alternativa está presente con un modelo de gestión del derecho de autor a partir de la concepción de que los bienes culturales no pueden ser poseídos por nadie y que estos deben contribuir al enriquecimiento de la clase obrera contribuyendo al reconocimiento y compensación del autor, nunca olvidarlo como actor de cambio de nuestra realidad.

Para muchos opositores al copyright, este es uno de muchos pasos que hay que dar para la liberación real y total de la cultura, sin ataduras e intereses comerciales que sujeten y marquen lo que ha de ser consumido, sino que propuestas como el Copyfarleft abran y distribuyan los bienes que han de ser apropiados por el pueblo.

Saludos fraternales @dosgallos

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