Causa y Efecto

Eres la causa, la única razón que sostiene mi presente en pie, una columna celestial traida personalmente por arcángeles con sus espadas brillantes.

Eres la causa, la sonrisa que me despierta cada mañana cuando el sol se cuela por las persianas y calienta nuestra piel.

Eres la causa, el café caliente recién colado antes de empezar el día y aterrizar en la realidad, mientras floto lentamente a tu lado sin decir nada, las palabras sobran en nuestra mesa cuando una mirada es capaz de decirlo todo.

Eres la Causa, la única razón por la que pongo los pies en el suelo y abandono mi imaginación para regresar a vivir, soñando despierto se vive mejor, pero prefiero compartir mi consciencia mientras aún estás despierta, anclando mi alma a mi cuerpo para evitar que salga despedida en el viento y se pierda.

Eres la Causa, una de las pocas cosas que tiene sentido cada vez que despierto en la mañana. Eres la Causa, la razón por la que cierro mis ojos cuando pretendo soñar con cielos teñidos de indigo preñados de estrellas luminosas de colores distantes. Eres la causa, la barra de chocolate que enmudece mi voz mientras me hace sonreir.

Eres la causa.

Y quererte es el efecto.

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