Motivación: Un Samurai contemporáneo

Danny Saltaren
Oct 18, 2016 · 5 min read

‘¿Te quieres comer el mundo, Danny?’, me repito cada día. Y, visto así, puede sonar codicioso pero, antes de prejuzgar, déjame que te cuente un poco de mí.

Hay muchos placeres en la vida y, uno de los que más disfruto, es conocer gente nueva. Soy de esos que en una fiesta, sin hacer demasiado ruido, observa y entra sin que te des apenas cuenta en la conversación. Me siento mejor dando una charla que en un grupo reducido de gente. En fiestas y, he de reconocerlo, acompañándome el alcohol, he conocido gente en la que en nuestra primera hora de conversación, literalmente, “nos hemos follado las mentes”. Gente que a través de sus ojos, los ojos que brillan, te dicen sin orquestar palabra que se quieren comer el mundo.

Llevo años viviendo muy bien gracias a tres pilares fundamentales: la situación actual de nuestro sector, haber sabido venderme y, sin duda, el esfuerzo del trabajo duro. Pero, en esos años, he cometido la estupidez de querer más. Eso sí, sin pensar qué es lo que realmente quería. Simplemente más.

Con 26 años y sin apenas gastos, vivo muy bien. Pero hoy, pleno octubre, el mes que he parado de hacer cosas para no hacer nada y simplemente reflexionar, me pregunto qué es lo que realmente quiero.

La motivación es ese fuego interno que hace que te levantes de la cama pegando un salto con la suficiente energía para comerte el mundo. Y si estás motivado, realmente puedes concentrarte y sacar eso que todos tenemos dentro para aportar valor.

Si me preguntas si me quiero comer el mundo, te responderé que no me quiero morir sin al menos intentarlo. Pero también te confieso que he aprendido que el cuerpo es una máquina perfecta que si no la cuidas, se deteriora y se queda sin combustible.


Veintiseis años. 26

Los números pesan, sí, pero esos años son los que te hacen preguntarte qué hacer con todas esas ganas, con toda esa sabiduría que da la edad, con toda esa ambición… Aunque tampoco tengo tantos, tengo que pensar qué hacer con todo eso. Lo que sé es que me apasiona mi trabajo.

El caso es que en este tiempo he montado un estudio de diseño que no funcionó. Las empresas son personas y no era el momento, ni éramos las personas. También he trabajado para otros y les he hecho ganar y perder dinero.

Pero, ¿se trata de dinero?

Sí…

Quiero más. Todos queremos más. La pasión por lo que hacemos o la vocación y responsabilidad que tenemos sobre nuestro trabajo, no paga mi piso, ni el pienso de mi cachorro, ni el aparato con el que escribo esto, pero, siendo inteligente y retomando conversaciones con gente que ‘me ha follado la mente’, empiezo a esbozar pureza en la respuesta a esta pregunta.

Junto a mi mejor amigo (y casi mi hermano) y hablando sobre Le Corbusier, amigos empresarios, buen diseño y otras muchas cosas, salió una reflexión interesante que comparto con vosotros..

Todo muy bonito, pero ¿qué más?

Una persona para la que trabajé me dijo:

En el sector servicios nunca vas a ganar dinero de verdad.

Y puede que sea cierto, pero ¿qué es dinero de verdad? 10.000€ , 100.000€ o 100.000.000€.

En realidad hablábamos de cómo siendo freelance puedes ser un mercenario o un Samurai dispuesto a dar la vida por el señor que pague mejor… Y de ser cierto que en el sector servicios no ganas dinero de verdad, atendiendo a la complejidad de nuestro papel etéreo, subjetivo y, en muchos casos, emocional, me pregunto cómo puedo empezar a trabajar para construir un modelo sostenible.

He visto a grandes equipos crecer una idea que, de haberse realizado de manera individual, nunca hubiese llegado a ser lo que realmente llegó a ser. Y he visto a gente brillar por sí sola.

Hay un punto en el que es imposible asumir grandes cuentas ni grandes proyectos. Gente como yo o cualquier otro freelance podemos desarrollar reproductores de música, cosas pequeñas siendo autónomos, pero siendo un equipo el juego cambia. Mucho.

Aquí es lo de siempre. ¿Crecer o no crecer? ¿Ser una boutique de diseño y vivir acomodado o hacer dinero de verdad? ¿Dejar que te absorba una gran compañía? ¿Invertir tiempo en ideas que diseñas para otros, a cambio de porcentaje? No lo sé. Es probable que sean muchas las respuestas.

Nos volvimos a hacer la pregunta después de esbozar la complejidad de una gran estructura empresarial: gastos, política, estacionalidad… No queremos más dinero y pesar mucho en la industria. Queremos una mayor calidad, más pasión y, con todo eso, un output brillante que, puede que no nos convierta en ricos, pero al menos nos permitirá no pensar en dinero. Nos permitirá pensar en cuál es nuestro siguiente punto. Nos permitirá morir sabiendo que hemos aportado todo el valor que podíamos aportar.

El único secreto para todo esto es hacernos preguntas constantemente y sortear el camino lo más inteligentemente posible para acabar dando forma a ‘mendes&saltaren’, nuestro proyecto real.

Aquí van puntos o ideas que pienso probar y trabajar:

  • La base es el trabajo duro.
  • Sin pasión y motivación no puedes trabajar duro.
  • Alimentar la pasión con más proyectos experimentales y personales.
  • Mezclar clientes grandes y pequeños (cliente directo o grandes estructuras).
  • Si la oportunidad lo permite, invertir servicio de diseño por porcentaje.
  • No pensar en dinero sino en el activo necesario para llegar ahí.
  • Crear relaciones profesionales más sólidas. Tu trabajo se cuenta por ti.
  • Ser autónomo. Porque la relación profesional que estableces es distinta.
  • Aprender a vivir en la incertidumbre.
  • Ganar tiempo y ser celoso del mismo.
  • Pequeños objetivos para poder tachar y mantener la tracción.
  • No venderle el alma al diablo.

Diseñador & Empresario

Amo diseñar. Amo pasar tiempo haciendo lo que me gusta. Y lo disfruto. Si he parado es para entender cómo mantenerme motivado más tiempo y, por qué no, ser brillante cuando la cabeza me de.

Espero en unos años hacer el mismo ejercicio de escribir, pero con mi estudio de diseño. Por ahora somos una organización descentralizada: Marta Rodríguez es mi mano izquierda y la persona que mejor entiende cómo diseño y, André Mendes, es mi mano derecha, el alma del estudio gracias a su sensibilidad y forma de mirar. Y junto a ellos, con este pequeño gran equipo, es con el que espero poder decir: soy diseñador… Y empresario.

Este post ha sido un poco más personal, nada técnico. No son más que experiencias vividas estos años trabajando en lo que amo.

    Danny Saltaren

    Written by

    Product Designer. Entrepreneur. mendesaltaren.

    Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
    Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
    Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade