amigos del alma

image by Serge Esteve

El largo día termina de la mejor manera, pudiendo abrazar a esos amigos con los que no he estado desde hace tiempo, esos amigos con los que, a pesar de no estar todos los días, no hace falta dar explicaciones, en los que sabes que puedes confiar para cualquier cosa y con los que la amistad no es un falso respeto para no herir sensibilidades. Son de esas personas con las que tomarte un vino es disfrutar el doble de la vida, con las risas, con las lágrimas cuando han tocado y con la tranquilidad de saber que están ahí. Ana y Xabi son de esos amigos. Hemos sonreído con los amores de Xabi, que nos hacen felices; nos hemos hecho más adultos con la fortaleza de Ana, y hemos creído de verdad en la heroicidad de seguir el camino; me han acompañado en las decisiones, y he sentido que ese acompañamiento era entendiendo la decisión o no; nos hemos acompañado con una taza de té mientras llorábamos la dureza de la vida, y el silencio resultaba ser la única forma posible de entendernos en esos momentos; hemos bailado al son de una música embriagadora mientras el resto del bar nos miraba como a lunáticos, sin darse cuenta que nuestra locura es simplemente esta amistad. Hoy, después de varias semanas, nos hemos reunido alrededor de una copa de vino, degustándonos por el simple hecho de estar juntos. Hemos vuelto a reeditar, una vez más, nuestra amistad. Eskerrik asko, bene-benetan.

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