rescatando la memoria

Image by Monica Galentino

Tranquilamente, con el bardo de Orio sonando de banda sonora, nos acercamos a las Bardenas en un día sin demasiado calor, con un viento fresco que parecía quisiese acariciar a los viajeros. En Murillo el Fruto, para cuando llegamos, ya esperaban grupos de gente a las puertas del ayuntamiento y sin darnos cuenta, las campanadas de la cercana iglesia nos anunciaron que eran la una de la tarde. Entramos al zaguán para ser presenciar otro acto de reparación, de rescate de la memoria colectiva, pero personal y único para unas cuantas familias. El Alcalde descubrió una placa, un sencillo homenaje de un pueblo a esos 19 vecinos que fueron arrancados de sus casa hace 80 años. Y escuchamos a nietas contarnos que se los llevaron aquel agosto de 1936, sin dar explicaciones a nadie, y cómo los tuvieron durante un año en aquel penal de Ezkaba donde moría la gente de hambre, de desesperación y enfermedad. Y un buen día soltaron a siete, les dieron la libertad, sabiendo que abajo, en la segunda curva ascendiendo al fuerte, los esperaban una cuadrilla formada por gentes de su propio pueblo que entre risas y burlas los mataron. Y nos contaron que algunas familias se enteraron viendo que la camisa bordada de alguno de ellos la llevaba otro vecino del pueblo, alguno de los matarifes. Y tuvieron que sobrevivir décadas, en silencio, con los que habían disparado, los que habían firmado, los que habían delatado y los que seguían rezando y mirando a otro lado. Y escuchamos, con un nudo en la garganta, el grito en forma de canción de uno de los biznietos, que clamó no olvidar jamás y después la jota salió del zaguán a los caminos donde siguen creciendo las flores y frutos que ellos dejaron con su vida luchadora entonando «los mataron por su ideal». Y tras un Agur Jaunak refrescamos el nudo de las gargantas con un trago de vino y un bocado de txistorra. La mitad del pueblo siguió dando la espalda a los 19 vecinos que hace 80 años se los llevaron para matar y las Bardenas siguieron actuando de testigo, como en aquel agosto de 1936.

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