Alguien voló sobre el nido de Ciudad Gótica.

Dupláa
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Nov 1 · 4 min read

Todd Phillips — “Joker” — (2019).

Por elvira.f

Si la memoria no me juega una mala pasada, la primera vez que vi a Joaquin Phoenix en una película fue en “To Die For” de 1995, dirigida por Gus Van Sant. Si bien no le fue delegado el papel protagónico, su estadía allí fue suficiente para ubicarlo en mi radar. Desde esa película, su rostro, me había cautivado. Lo reencontré en “Quills” y “Gladiator”, también en “Sings”, “Walk the Line” donde alcanzó su consagración como intérprete y hace unos cuantos añitos en “The Master” y “Her”. Luego, lo perdí del mapa. Fue a mediados del año pasado que supe que estaría en una nueva producción y que interpretaría a uno de los personajes más legendarios del mundo de DC Comics.

Me llamó la atención que el director Todd Phillips tomara las riendas de una película distinta a su género. El cineasta de “The Hangover”, se embarca en presentarnos una nueva historia y en reinventar una vez más el mito: Joker. El problema (a mi entender) es que tras la brillante interpretación de Heath Ledger, el icono se transformó en leyenda, haciendo imposible de “reinventarlo”, salvo que cuentes con un guión brillante y encuentres a un actor lo suficientemente demente y magnético como para hacerle justicia a Ledger como Joaquin Phoenix. Nuevamente, pensé en su rostro.

En “Joker”, somos testigos de la vida de Arthur Fleck (Phoenix), quien vive en Ciudad Gótica con Penny, su madre (Frances Conroy) y cuya única motivación en la vida es hacer reír a la gente. Actúa haciendo de payaso en pequeños trabajos, pero padece trastrueques mentales haciendo que la gente lo vea como un bicho raro. Se esfuerza y sueña por convertirse en un comediante por las noches, pero, una serie de trágicos acontecimientos le hará ir incrementando su ira contra una sociedad que lo ignora. Consecuentemente, se hunde en la locura y se convierte, paulatina e inconscientemente en la cabeza de un levantamiento criminal en masa.

Phoenix ha logrado lo que, para mí, parecía imposible: hizo que me olvide, por un minuto, al genial Ledger para inyectarme su propia dosis de locura. Nos regala un trabajo sorprendente y realista acerca de un “ente” sumergido en el escenario más devastador, canalizado por el desorden, la ira y el mal. A su vez, aporta humanidad a un hombre que sueña con alcanzar el éxito, buscando desesperadamente la aprobación de los demás y anhelando inundar de risas su alrededor. Vemos la vehemente visceralidad de una interpretación y un drama que implosionan, dando luz al caos en forma de Joker.

Todd Phillips creó un largometraje que nadie esperaba de él: una obra cinematográfica de categoría, con tintes oscuros y perturbadores, realizada con respeto por el personaje. Más allá de la trastornada sonrisa de nuestro protagonista, palpita un corazón martirizado, un alma afligida y una silueta desdichada que se enlaza a la locura como único camino hacia la felicidad. Para Arthur Fleck, la violencia es la única respuesta posible ante una sociedad que lo rechaza por ser diferente y que lo trata como basura. Se enfrenta a la crueldad y al desprecio de un mundo, junto a la indiferencia de un sistema que le permite pasar de la vulnerabilidad a la perversión.

A lo largo de los 123 minutos de la cinta, surge una historia extraña, donde el protagonista se rinde ante la oscuridad que lo carcome, da rienda suelta a su yo oculto y renace en el villano por excelencia, mientras la rabia se extiende como una enfermedad: los marginados alzan la voz. “Joker” está ligado a una pesadilla, a la tensión de una amenaza imparable, a la intensidad de un cerebro que se evapora, dando vida a un monstruo.

El guión, elaborado por el propio Phillips y Scott Silver, apunta a los instintos más básicos de la naturaleza humana, haciéndonos reflexionar ante ellos: la violencia, la venganza o el amor. Es necesario que haga una mención especial a la acertada banda de sonido, al prolijo diseño de producción y la impecable fotografía, que juntos, consiguen en todo momento, reflejar con belleza los sentimientos íntimos de los personajes.

La película impacta psicológicamente: es profunda, irónica y audaz. Joaquin Phoenix da la interpretación de su vida, de manera soberbia, brutal e inolvidable, mientras que Todd Phillips pone la firma a su primer film dramático y lo consolida como obra atemporal que romperá corazones por un buen motivo: enamorarse de un Joker inmenso, concebido por un actor inmenso.

Joker” es una joya fuera de su tiempo. Un rastro de lucidez ante la locura.

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