Un Mes, Acidez y Contaminación.
Hoy 7 de agosto día nacional en Colombia, donde posiblemente todos mis amigos estén en la calle “descansando”, tomando cerveza, comiendo o descansando. En cambio, yo, sentado en un cubículo color negro a unos 14789 kilómetros, con 13 horas de diferencia, y una ciudad de 21 millones de habitantes que nunca duerme me persigue día y noche.
Hace un mes que arribe a Pekín o Beijing, sin predisposición alguna, sin aceptar cuanto mal comentario me llegara. Decidí emprender esta aventura con la mente abierta, la de un aventurero. Que les puedo decir hasta ahora?, la mejor decision que he tomado desde el año 2009 ha sido la de irme de Colombia, me voy sin odio, pero con hambre, hambre de algo nuevo, pues la monotonía de Medellin te consume, no se si sera así en el resto del país, pero te consume. Puede que sea más la monotonía de la sociedad y no del país como tal. Un mes, 30 días, han servido de abrebocas. Aun pendiente el plato fuerte y como buen colombiano no puede faltar el postre y el tinto.

Me despierto, un dulce en mano, cigarrillo en la otra, par de sandalias viejas, me dirijo al balcón. Son las 7:23 a.m, se prende la llama, el olor del tabaco, la sensación que deja en mi garganta me recuerda el desierto del Atacama y su poderoso sol. Una, dos y tres fumadas del cigarrillo, es turno del confite, yace en mi boca, lo mas parecido a un tinto en China es un Coffee Delight.
Como todos los días y durante los próximos 161 días, la cuchara, la leche, el cereal, el desayuno. La bicicleta- el medio de transporte, la embajada- mi oficina, colombianos- colegas. Dias grises, llenos de chinos, chinas y su comida.

Hoy me senté a pensar (algo raro para el ritmo que lleva esta ciudad), sobre los 700 mal contados practicantes que, igual que yo buscaban una puesto de trabajo ad portas de su practica profesional, muchos decían, que para que irse del país, si en Colombia lo tienen todo. Precisamente por eso, pensaba yo, por tenerlo o creer tenerlo todo es que debemos salir. Si lo tiene todo salga, y se dará cuenta de que no. Conozca, otras culturas, personas, alimentos, medios de transporte…
En Colombia, somos mediocres, acomodados, no todos, y lo digo antes de que me lluevan insultos o comentarios que no tienen lugar. Si no lo cree así, déjeme lo ilustro con un simple ejemplo. Todos conocemos a Japón, sus marcas, su importancia en la economia mundial y muchas cosas mas. Resulta que el país no posee recursos naturales y mucho menos materias primas para la producción. Al ver esto, les tocó ingeniarselas y encontrar una solución para ser competitivos, la solución?, se inventaron la materia prima de los productos tecnológicos de consumo masivo, como lo son, chips, sensores, circuitos, que pueden entenderse como la materia prima para un televisor, computador, etc… Lo que trato de explicar con esto, es, el simple hecho de no tener algo, lleva al ser humano pensar en la solución para obtenerlo. No es algo nuevo, tampoco es que halla descubierto el mayor secreto guardado en la historia y se lo este contando en este instante “shhh”. Desde tiempos que son ajenos a la memoria, el ser humano ha logrado, gracias a la necesidad cosas impensables. Nosotros los paisas, rolos, caleños, costeños, colombianos que aclamamos tenerlo todo y vivir en el mejor país del mundo, es mentira. Podríamos tenerlo todo y ser el mejor país del mundo, pero el hecho de nacer con estas facilidades, decidimos sentarnos y ver como el mundo avanza mientras nosotros gozamos de “tenerlo todo”.
Yo, como paisa, oriundo la ciudad “más innovadora del mundo”, recordando que no en todos los casos sucede lo anterior mencionado, les pido perdón si se sintieron ofendidos y lo invito, si puede y así no quiera, a salir del país, a cambiar de ambiente, a sentir no tenerlo todo.

Agosto 18. (Resumen de este fragmento en la ultima linea, no se moleste en leer).
Estos días han sido abrumadores, la distancia han golpeado mi mente como nunca antes, por momentos me produce nauseas. Los últimos 5 días han sido solitarios a pesar de estar acompañado. Este preciso instante, no encuentro razón para escribir lo que usted se encuentra leyendo, uno diría -que carajos le importa al lector mi tristeza, sin embargo, aquí me encuentro, sentado escribiendo cosas personales a un mundo de extraños que poco o nada de interés tienen hacía este fragmento, le ahorro el trabajo.
“Los últimos 5 días han sido desafiantes y decidí describirlos brevemente en este párrafo.”

No tengo de que quejarme, esos días tristes han quedado atrás. Al ver que la situación estaba tan fuerte, decidí alejarme de la ciudad de Beijing y conocer alguna ciudad cercana y descansar un poco. Resultado, lo mejor que pude hacer.
Me embarque en el primer tren bala en camino a Xi’an. Un viaje de 6 horas desde la estación norte de trenes en Beijing. La ciudad, dice la literatura China, es una de las 4 capitales antiguas de China y la única que aun conserva parte de la gran muralla que rodea el centro de la ciudad. 3 amigos colombianos, yo el cuarto, hacía este lugar, sin saber mucho, exceptuando el hecho de ser la ciudad que alberga uno de los patrimonios mundiales de la UNESCO. Los soldados de terracota.
Situados a unos 57 minutos en bus de la ciudad, los soldados de terracota son el ejercito que el emperador Qin Shi Huang de la dinastía Qin (Ch’in su pronunciación), dio la orden de construir en vida, para que lo protegieran cuando este muriera, o al menos eso fue lo que entendí, puede que no este totalmente correcto. Al llegar a la ciudad se sentía un poco más de tranquila que la ocupada Pekín, menos carros, tuc-tucs, personas, cultura occidental, menos de todo. Nuestro primer día fue ocupado por la visita al sitio donde exhiben los solados de terracota. Un lugar inundado con turistas, caminar era casi imposible, sacar fotografías una proeza y una mezcla de olores no te dejan ni pensar por momentos.

Al regresar de los terracota, caminamos un poco la ciudad, días antes de organizar el viaje un extranjero nos recomendó visitar la calle musulmana. Pues dicho y hecho, nos encontrábamos en la calle musulmana, 4 Colombianos, pocos musulmanes y un sin fin de chinos, a ser sincero, de musulmán tiene poco, pero su nombre viene de antaño, donde musulmanes llegaron para empezar oficios de comercio en lo que ahora conocemos como la ruta de seda. Es tarde en la noche y carros de comida ocupan las calles, sus productos deliciosos y económicos, me dispongo a comer.

El calor me despierta, el aire del cuarto como el de un turco. Mi segundo día en Xi’an. La ciudad, grandiosa. Hoy el turno es para la Pagoda del Ganso Salvaje (Da’yan Tá). Las pagodas son edificios tradicionales chinos que se utilizaban para diversas actividades. La Pagoda del Ganso fue construida durante la Dinastía Tang, es una pagoda Budista, en la que se guardaron libros, Budas y Sutras que el traductor y viajero Xuanzang había traído de su viaje a la India.

Detrás de la Pagoda se encuentra una plaza, en la cual sin nosotros saberlo caminando hacía ese lugar sin mayor intención que la de buscar algo que comer, se realiza un show de agua. Habíamos llegado justo a tiempo, el lugar lleno de locales, pocos extranjeros. El show terminó, y a las 5 de la tarde tendríamos que estar en la estación del tren para regresar a Pekín, aun nos faltaba la ultima atracción de la ciudad, la segunda mas interesante después de los soldados de terracota.
Como recuerdan, la ciudad de Xi’an se encuentra rodeada por una parte de la gran muralla y esta la protege. Caminar o dar un paseo en bicicleta sobre la muralla es una de las atracciones principales de la ciudad y se puede apreciar todo el centro de la ciudad desde un punto más alto. Una silla vieja, una suspension destruida, y todo su marco a medias, esa seria la descripción pertinente de la bicicleta que use. La vista anonadante, el camino preservado con sus partes inestables.

Eran las 5 y nos encontrábamos en la estación de trenes de Xi’an. Destino, Beijing. Fue un gran fin de semana, un cambio necesario para la monótona vida nocturna de Beijing. El regreso en tren es grandioso, mis compañeros de viaje dormidos. Yo, despierto admirando la vista de las imponentes montañas asiáticas, fabricas monumentales y atardeceres memorables. Nuevas personas, lugares, pensamientos y enseñanzas me dejó Xi’an. Ahora, vuelvo a la monótona Beijing, algo que me alegra es que en 15 días es festivo y conseguí trabajo de Dj en Shanghai, así que como dicen por ay, maté dos pájaros de un solo tiro. Nos vemos. Adios.

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