Que estúpido

Ya te extrañaba.

Para ser sincero, bastante.

No sé si fue el café, o de tus ojos.

Pero de algo me enamoré.

Meses saturándome de adrenalina.

Para terminar derretido ante tu inmensa mirada.

No creo que creas en los santos. Yo tampoco.

Pero a veces les pedía una vez más.

Hoy te vi. Y entré.

Me comporté como un niño. Lo admito.

Me saludaste. Como si también estuvieras sospechando de mi travesura.

Y ahí, con tu sonrisa de siempre, con tus ojos pidiéndome a gritos algo…

Soy un estúpido.

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