Los desvaríos de mi mente

Img: lamenteesmaravillosa.com

Cada tanto mi mente se acelera al punto de impedirme conciliar el sueño. Es entonces cuando debo buscar un libro, alguna tonta serie en Netflix o hasta alguna clase rápida de yoga en Youtube. Esta noche el reloj marca las 11:59, y nada de eso ha funcionado. Definitivamente algo me perturba, pero no logro identificar qué es. Tampoco es que me importe mucho descubrirlo.

¡Cambio de planes! Paso de los sonidos relajantes del yidaki y los cuencos tibetanos, al endiablado saxofón de Miles Davis. Enciendo las luces, y empiezo a deambular por mi habitación mientras le hablo a mi subconsciente.

— ¿Qué sucede?, me pregunto.

Como de si de un flashback se tratase, comienzo a rebobinar la película en mi mente. Todo con narración en voz off. Los que me conocen, saben que tengo esa irritante costumbre de pensar en voz alta lo que estoy haciendo, pero nada que hacer, es la mejor manera que he contrado para impedirme distraerme mientras realizo cualquier tarea. En clases, si el profesor era muy aburrido de seguir, solía recurrir a un lápiz para bocetar ideas, logos, o cualquier cosa que surgiera en el momento. Lo que buscaba era aislarme con la idea de simplemente escuchar la voz en el fondo. Quizás y algo interesante llegase a decir.

En esencia es el mismo ejercicio que realizo ahora. La luz y la música le dan señales a mi cuerpo de que debe estar despierto y activo, mientras pongo a mi caprichosa mente a trabajar; narrando en voz alta y sin ningún filtro, todo lo que se le va ocurriendo. El resultado es un ir y venir de experiencias personales a lo largo de mi vida. Como consecuencia directa, un desgaste emocional también está sucediendo en un segundo plano.

Apago la música para pasar a enfrentarme a la hoja en blanco y finalmente terminar mi catarsis escribiendo. Justo el punto en el que me encuentro ahora. De fondo, el sonido del teclado cuando tipeo logra relajarme hasta que puedo sentir — casi escuchar — mis párpados cerrarse solos. Esa es la señal de que ha funcionado. Mi mente se ha adormecido, y no volverá a fregarme la existencia hasta el siguiente desvarío.

Buenas noches luna.

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