Sigamos hablando de empresas

Estas últimas semanas han sido las más interesantes del año…

Cerrando un autoempleo, pausamos un estudio de videojuegos, estamos formalizando una microempresa de desarrollo de software, promoviendo una comunidad de emprendimiento, tomando un programa para creación de startups, creando el producto de la startup. Todo eso mientras intentamos llevar un matrimonio joven con todos sus retos personales.

Tanta cosa en la cabeza, sus resultados agridulces y cada una de las personas con las que he trabajado, me han dejado algunos pensamientos a compartir.

Una pequeña pausa para pensar

Muchas de estas reflexiones ya se han hablado y escrito desde años, pero me parece en nuestro círculo caemos en las mismas, y mientras cada uno no las viva o experimente, no les va a transformar a nivel interior. Cada uno estamos a diferente nivel:

  • Confundimos “autoempleo”, “emprendimiento”, “trabajo multinivel”, “hobbie”, “startup” con “empresa escalable”. Una empresa que tiene la mejor rentabilidad posible. Genera más de lo que consume, de preferencia mucho más; hablando de tiempo, dinero, satisfacción, energía… Todas las demás son medios para llevar a una empresa solamente.
  • Creemos que nuestra mejor habilidad, crear un producto, vender algo, entusiasmarse en algo; va a ser suficiente para que nuestro proyecto de empresa funcione. Falta un trabajo en equipo, actividades de liderazgo, gestión, para que el proyecto funcione bien por cada una de las etapas. Muchas actividades en las que no somos buenos o no nos gustan.
  • De lo anterior solo se me ocurre: Aprende a hacer lo que no sabes, ama hacer lo que no te gusta, consigue a alguien que lo haga mejor que tú, busca a alguien con más recursos que tú, alguien que ya haya hecho más proyectos que tu y que tenga más fracasos, para que no le duela tanto el madrazo (término mexicano para fuerte golpe)
  • Confundimos “aventarse” a “aventarse a lo loco”. Muchos tenemos que aventarnos al vacío para dejar nuestra comodidad y atrevernos a hacer cosas más riesgosas. De ahí a poner todo nuestro patrimonio en un proyecto riesgoso hay mucha diferencia. Recuerdo un libro “Antes de renunciar a tu empleo” que tenía tantos pasos a hacer antes de renunciar, que pensé: “O sigo en mi empleo o hago todo lo que tengo que hacer”. (Te recomiendo leer el resumen en el link)
  • Dicho eso, renuncié sin una fuente segura de ingreso, pero en un escenario de no tanto riesgo, intentando controlar los recursos y experimentando mucho. Seguimos experimentando en todos los proyectos que les platicamos, con sus subidas y bajadas. La conclusión fue “Ajusta el sueño a los recursos, no los recursos al sueño”. He perdido dinero a lo tonto, pero he aprendido un poco a mitigar el riesgo y tomar decisiones más controladas. He aprendido a ver mis límites, mis capacidades, mi potencial, y manejar la carga emocional de todo ello. Aún me falta mucho por aprender, respecto a todo lo que el libro mencionaba “Misión”, “Equipo”, “Liderazgo”, “Producto”, “Legal”, “Comunicaciones”, “Sistemas”, “Flujo de efectivo”, pero lo hemos hecho cada vez más práctico y menos teórico.

Este camino no ha sido fácil, y el futuro próximo no se ve tan sencillo. Vienen muchos retos, sobre todo hacer cosas que nunca habíamos hecho, entrar a mercados que ni tenemos idea de cómo son, lograr punto de equilibro a base de experimentos, y entrar en transformación interna. Todo eso cuidando la salud y la cartera personal ¿Interesante no?

Pero eso no es lo importante, sino disfrutar todo el camino, y sobre todo hacerlo genuinamente. Es curioso, no podemos dejar de hacerlo a pesar de lo difícil que es. Creo que estamos encontrando nuestra pasión.