10 años de Radio UC

En esta Facultad de Comunicaciones hablar de Radio UC es hablar del aprender en el hacer. Los antecedentes del aprender en el hacer se encuentran en el proyecto del programa “Chile Sociedad Anónima” de fines de los 90, que luego se transformaría en el origen de la recuperación de la enseñanza de la imagen no periodística que terminó convirtiéndose en el DAV actual.

En el 2003 se comienza a hablar de la importancia de tener una radio para el trabajo con alumnos. Hay muchos profesores que estuvieron ligados a este proceso, incluso la rectoría fue fundamental en conseguir tener la señal primero en internet y luego en la frecuencia 660 del dial AM.

Los diez años de vida de la radio que hoy celebramos son parte relevante de la introducción de la metodología del “Aprender en el Hacer”que hoy distingue a la Facultad y fue consecuencia de la acreditación internacional de la escuela de periodismo, trabajo que posteriormente se extendió al Kilómetro Cero como a la Señal UC, y conforman los Medios que desde este año se desarrollarán cada vez más integrados para integrarse a la docencia de los tres departamentos de la facultad en la figura de nuestras prácticas internas o laboratorios.

Radio UC nació en el año 2006, y se desarrolló con un sello característico donde destaca un espíritu que ha superado por mucho la experiencia radial. En Radio UC se aprende haciendo programación, se aprende emprendiendo, trabajando con los valores transversales propios de esta Facultad.

No hace mucho el formato radial, que por muchos años lo asociamos al trabajo entrañable de quien fuera director de nuestra escuela, José “Cachito” Ortiz, se había quedado en un segundo nivel. Los alumnos eran atraídos por la prensa y la televisión, especialmente asociadas a los departamentos de periodismo y audiovisual que entonces se convertían en departamentos autónomos. En ese contexto este proyecto de radio fue la iniciativa capaz de revitalizar drásticamente el atractivo radial y comprometió de tal manera a estudiantes como a ex alumnos y profesionales que convirtieron este proyecto en lo que es hoy: un gran Medio de comunicación, de enseñanza, de aprendizaje, de experimentación.

Aprovecho este encuentro para compartir una idea que refleja la importancia que en la Facultad le hoy damos a la radio: hace pocos meses comenzamos a discutir, incluso fue tema en un consejo de facultad la posibilidad de desarrollar un programa de cursos que integren a la música como parte del trabajo de la facultad, al menos en cuanto a ser un contenido fundamental tanto para este trabajo radial como para el audiovisual.

La relevancia que tiene Radio UC se refleja en que son los más de 400 estudiantes de la Facultad que han pasado por ella en estos 10 años. Muchos de ellos siguen trabajando en las mejores radios del país y seguro que la mayoría desde su trabajo profesional entienden lo relevante que fue esa experiencia para su proceso de aprendizaje, por eso no me extraña nada ver tantas caras (como oír voces) conocidas hoy aquí, todos convertidos en los profesionales que nos enorgullecen como comunidad académica.

Pero, hay un integrante de esta historia que no se fue con ustedes a los medios, uno que para suerte de la Facultad ha permanecido con nosotros desde que lideró la misma creación de la Radio UC. Carlos Montenegro no solo es nuestro gran profesor de radio, sino ha sido por una década su editor general, el cerebro detrás de nuestra Radio UC. En esta celebración del décimo aniversario queremos agradecer especialmente su comprometido trabajo docente.

Termino las palabras de este encuentro con un llamado a pensar en lo que viene a partir de mi experiencia personal.

Desde niño he mantenido una larga relación con la radio como medio, muchas veces acompañé a mi padre los fines de semana a una Cooperativa que entonces vivía momentos complicados. Luego en los 80 muchos recordamos los tambores de esa misma radio como el característico llamado de atención del medio informativo más confiable. Por muchos años en Chile nos aseguramos de tener de fondo los noticieros de radios que también se atrevían a realizar su obligación de informar como La Chilena y la Carrera, entre otras.

Posteriormente empecé a colaborar profesionalmente con Cooperativa. Mi primer trabajo fue desarrollar junto a Ivan Valenzuela Lo que queda del día. Con el tiempo llegué a integrar el comité editorial de la radio al que me sumaba cada semana. En esos años participé en la idea de introducir el género de la tertulia con el proyecto del primer café en esa misma radio. Leyendo estoparecería que ya era alguien de radio, pero hasta entonces jamás había usado un micrófono como periodista, me había mantenido en las bambalinas.

Hoy reconozco ante ustedes que ya como profesor de la facultad fui otro de los aprendí en la Radio UC, donde participé en varios programas y me sentí como un alumno más de Carlos Montenegro. Gracias a esos programas me fui soltando en la conversación en directo y me animé a dar mi opinión gracias al apoyo siempre profesional del equipo de Radio UC.

En ella comencé hacer lo que luego continué también en los blogs y posteriormente en las redes sociales, el trabajo de conversar sobre tecnología y el futuro de los medios. Para ser capaz de mantener esas conversaciones, especialmente cuando asumí compromisos semanales con El Mundo, CNN Chile y La Segunda, tuve que obligarme a leer todo lo que se publica sobre lo que viene y entender desde hace años que lo radial tiene un rol central en el futuro de las comunicaciones, entre otras razones porque una de sus fortalezas resulta de los menores costos relativos de distribución o publicación que es lo que está siendo presionado por la crisis del modelo de negocio de nuestros medios.

Pero lo que creo más estratégico de la importancia de lo radial tiene que ver con la idea de que estamos pasando de un contexto enfocado en la elaboración de mensajes a otro dominado por la capacidad de conseguir que un punto de vista domine las conversaciones publicadas.

El Centro de Políticas Públicas acaba de lanzar una nueva versión de la encuesta bicentenario y este año nos pidieron que les diéramos preguntas para incorporar un capítulo en torno a las redes sociales. Les recomiendo revisarlo. Un ejemplo de lo relevante de lo que estoy diciendo es que ante la pregunta sobre cuánto confían los chilenos en la información que reciben, los soportes más confiables son la radio y twitter, muy por encima de los diarios o la televisión.

En estas semanas el resultado del trabajo comunicacional de campañas electorales de otros países nos han obligado a analizar los efectos de lo que se ha llamado la post verdad, que al final es una nueva forma de llamar conductas características del siglo XX en los siempre válidos conceptos de propaganda y de censura. La post verdad aparece como la nueva cara que asume el poderoso y el aspirante a poderoso que no cree en la posibilidad de que su adversario también tenga algo de verdad.

Los que trabajamos con comunicaciones hemos experimentado desde siempre que una parte importante de las autoridades mienten un poco menos de lo que declaran, una experiencia que nos ha empujado a entender que no basta con poner los micrófonos a las distintas fuentes, hay que ir más allá. Por un lado tenemos que mejorar y mucho nuestras técnicas de investigación o reporteo, pero también se hace imprescindible complementarlo con la discusión y explicación sobre la importancia social de la información que hemos conseguido verificar y dar a conocer.

Hasta hace poco el trabajo terminaba al publicar o transmitir una noticia, en el contexto actual de audiencias saturadas y conectadas a sus redes sociales los medios que están dando pasos seguros en este nuevo entorno entienden que la publicación es una parte del proceso, luego se necesita mantener una conversación profesional en torno a la noticia, parte fundamental de esa conversación seguirá teniendo el formato de la voz como medio troncal. Los animo a comenzar a soñar hoy los próximos 10 años de Radio UC teniendo presente que los periodistas deberemos volver a ser los canillitas de lo que hemos investigado.

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