Bienvenida a los novatos y novatas 2019

Discurso en la inauguración del año académico 2019, ceremonia de entrega de las matrículas de honor.

Estoy aquí para entregarles el saludo oficial de la facultad, saludarlos a nombre del alumnado, del personal administrativo, de los profesionales y del profesorado. Todos integramos un grupo variado de entusiastas de las comunicaciones. Les agradezco el habernos elegido y les informo que acaban de convertirse en la generación 58.

Asumo que ahora tienen muchas dudas, sobre lo que les espera, sobre cómo es esta universidad o si terminarán estudiando publicidad, audiovisual, periodismo. Esta semana de inducción -que comenzó el lunes en San Joaquín- pretende ser una ayuda para aprovechar mejor esta nueva etapa de sus vidas: un tiempo especial para que miren a sus lados. Una de las gracias de esta facultad es la calidad y variedad de sus estudiantes, algo especialmente relevante en un espacio que fomenta la creatividad para la cual la diversidad es un valor en sí mismas.

La experiencia nos muestra que es más creativo el grupo heterogéneo no solo porque cada integrante distinto aporta otro punto de vista sino porque para todos, el desafío de exponer exponer y razonar frente al que sabemos piensa distinto automáticamente nos obliga a subir el listón. Les aseguro que lo más valioso que recibirán en estos años no provendrá de los que nos paramos adelante en las clases. Mi experiencia de 30 años dando clases me muestra que lo mejor lo oirán de quien está en la sala, en la silla del lado.

Varias personas que ya están en cursos superiores me han comentado que la etapa de sus vidas que hoy ustedes comienzan fue –lejos- la de mayor libertad. Estoy seguro de que lo van a pasar muy bien gracias a esa libertad, pero esa misma libertad les exigirá asumir una mayor responsabilidad. Recuerden que aquí no solo no existen los inspectores, de hecho, ni siquiera tendrán a profesores pendientes de ustedes. En estos años que comienzan todo dependerá de sus propias decisiones.

Comité Directivo de Comunicaciones: Pablo Julio (audiovisual), Claudia Labarca (secretaria académica), Eduardo Arriagada, Constanza Mujica (docencia), Ingrid Bachmann (Periodismo) y Patricio Dussaillant (Publicidad y Comunicación Corporativa).

En Chile, el mundo escolar nos presiona para uniformarnos, es un contexto donde se castiga al que pide más… si se mantienen como escolares en este nuevo lugar perderán lo más valioso de lo que esta etapa puede significar. El gran vicio que deben superar es funcionar con el mínimo. Mi llamado es a que se animen a comprometerse -desde ahora- a asumir estos años dando el 100%. Es potente jugarse, uno se siente muy bien y genera hábito. ¿Para qué se están guardando esas capacidades?

Quiero aprovechar de decirles un par de cosas sobre las comunicaciones. Hasta hace poco aquí distinguíamos las comunicaciones de masas de las comunicaciones interpersonales. Entendíamos que nuestras carreras se enfocaban en las comunicaciones de masas, las que se realizaban en los medios. Pero, con la irrupción de los móviles y las redes sociales ese límite se difuminó: ya no basta con hablarle a la masa o a fragmentos de masas, debemos ser capaces de aprender a conversar con otras personas. Incluso a hacerlo en forma publicada, como en las redes sociales.

Que se trata de conversaciones tiene un problema grave: lo intuitivo es asumir que se trata de una actividad fácil de realizar y que no requiere especial profesionalismo. Siempre estamos comunicándonos y es natural que por lo mismo cualquiera se sienta expertos en ellos: consumimos comerciales, vemos películas, leemos noticias, tenemos todo tipo de ideas de cómo se debería mejorar. George Bernard Shaw fue muy directo en una frase iluminadora: “El problema individual mas grande con las comunicación es la ilusión de que ella funciona”.

Mientras más se estudia la comunicación más se asume la improbabilidad de su éxito. Muchos olvidamos la dificultad para conseguir pasar un pensamiento o idea de una cabeza a otra. Aunque estemos cara a cara y contando con toda la atención de nuestro interlocutor, la experiencia nos recuerda lo complicado que resulta darnos a entender. Quién no ha experimentado como incluso dos personas a las que les damos una misma instrucción entienden cosas completamente distintas.

La incomprensión resulta de que no exponemos ideas a cabezas vacías, hablamos a personas con ideas, también con prejuicios, incluso con desinformación. La investigación sicológica muestra que la primera impresión condiciona casi definitivamente lo que pensaremos porque posteriormente solo buscamos piezas que encajen con lo que ya pensamos. Esto sucede porque tratamos de evitar que nos manipulen, por ejemplo, sí creemos en la ley de la gravedad no nos creemos una imagen de una piedra voladora.

En ese contexto quiero compartir ciertas pistas para comunicar mejor: primero recordar siempre que cada palabra que usemos en una conversación condicionará el éxito de ella. Asuman las palabras como enlaces a otras ideas, enlaces que varían dependiendo de nuestro interlocutor. La palabra Innovación parece un término inocuo. ¿A quién le molestaría en esta sala? pero entenderán que si la usamos delante de un bibliotecario, por ejemplo, él la asociará a desempleo. Estos sentidos van cambiando y solo quién que está atento a la calle lo entiende.

Una clave de nuestra enseñanza será aprender a oír la calle, a salir a ella para empatizar con los dolores de los ciudadanos. Aquello podrá ser la materia prima de los relatos que les enseñaremos a redactar, para luego compartir. Quienes saben de conversaciones dicen que el éxito de una conversación depende en un 80% en la capacidad de escuchar… el problema es que la mayoría escucha sin tratar de entender, solo atienden al otro para contestar mejor.

Cuando el Papa Francisco estuvo el año pasado en Chile, en este mismo edificio, al referirse a los problemas que tiene la sociedad chilena con los pueblos originarios dijo que “la unidad que nuestros pueblos necesitan, reclama que nos escuchemos, pero principalmente que nos reconozcamos, que no significa tan sólo «recibir información sobre los demás, sino recoger lo que el Espíritu ha sembrado en ellos como un don también para nosotros”.

Estamos convencidos de que la forma que tiene esta facultad de participar en la solución del gran problema chileno de la desconfianza por entregarle a la sociedad personas que sean verdaderos maestros en la comunicación, somos un grupo que está convencido de que Chile necesita Comunicaciones y eso pasa por que los que estamos aquí hagamos bien nuestro trabajo. Es lo que esperamos tratar de hacerlo junto a ustedes.

El año pasado vino Daniel Innerarity vino a Chile y habló sobre la política de la perplejidad. Como filósofo, dice que la buena política funciona cuando resuelve los problemas de los más vulnerables, los que no tienen otros que los defiendan. Para él, los buenos políticos son los que hoy la practican asumiendo la perplejidad propia del que entiende que no está dando el ancho… que su labor no está siendo capaz de garantizar aquello que saben necesario para los más débiles.

En ese contexto mi idea es que quienes nos dedicamos a la comunicación (ya sean cineastas, publicistas, periodistas, etc.) somos los responsables de evitar que se invisibilicen los dolores de la sociedad. Al mostrar la realidad de Chile con buenos relatos nos hacemos responsables de mantener perplejos a los buenos políticos. Nuestro éxito se juega en la eficiencia de las historias que conseguimos que vean nuestros compatriotas en sus pantallas, que en ellas vean los problemas de las mujeres, las vidas de los migrantes, los efectos de cualquier tipo de abuso.

El sentido de las comunicaciones es mejorar las vidas de los que están en Chile. Muchos tratan de convencernos que nuestros problemas no tienen solución. Pero, las comunicaciones nos cambian, para mejor. El movimiento feminista del año pasado que comenzó con el lema #MeToo fue una campaña de comunicaciones. La publicidad que aquí enseñamos va mas allá de la venta de productos, incluye campañas como #MeToo. Nuestro cine debe entender el rol de la mujer fantástica, nuestro periodismo, la importancia de ir más allá de las preguntas.

Les damos la bienvenida hoy en el contexto de la entrega de matrículas porque queremos que oigan a estudiantes que cambiaron su actitud y decidieron dar más. Ellos entendieron que las comunicaciones sirven para enfrentar los problemas del país, para superar las situaciones en las que nos tratamos mal. Si no cómo se explica que los haitianos hayan querido volver a su país. Aunque sea el país con más miseria del mundo.

La técnica más interesante para generar innovación es el “Design Thinking”, que es descrita por un autor clásico como “gente que le gustan las historias y gente que le gusta contar historias”. También se la explica como la predisposición para procesar rápidamente información, entender su contexto y presentarlo como una buena historia. El viernes comienza el curso desafío de la comunicación dedicado a ese pensamiento disruptivo.

Las oportunidades disruptivas las descubre quien mira con atención, con cariño, a su alrededor. Quien prueba novedades, siente y empatiza con lo que pueden hacer otras personas. Uno que sabe de esto dice que tenemos que estar atentos a la gente, buscar en sus vidas los “dolores” que podemos remediar. Ahora les recomiendo tomarse muy en serio esta semana de inducción que lidera Paulina Bakovic junto a estudiantes de otros cursos, que quieren compartir la experiencia para facilitarles un mejor aprovechamiento de este tiempo.

Les doy la más cordial bienvenida a la Facultad.

Tuve la suerte de estar a cargo de la entrega de las matrículas de honor, esta vez para cinco alumnas de lujo.
Tras la ceremonia tuvimos el tradicional desayuno de los premiados y sus padres con el comité directivo.